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NOTICIAS15 julio, 2026

La historia del “voto por hogar”: la idea política del siglo XIX que volvió gracias a internet

La historia del “voto por hogar”: la idea política del siglo XIX que volvió gracias a internet
El sufragio universal (1889). Boceto al óleo del pintor francés Alfred-Henri Bramtot (1852-1894).
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Las redes sociales no solo producen tendencias de entretenimiento. También ayudan a recuperar ideas políticas que parecían superadas. Una de ellas es el household voting o “voto por hogar”, una propuesta difundida recientemente entre comunidades religiosas y sectores ultraconservadores de Estados Unidos.

En su versión más restrictiva, el voto por hogar plantea que una familia debe tener una sola representación electoral. El sufragio sería emitido por la persona reconocida como cabeza de familia. Generalmente, este rol lo ocupa el marido, quien tomaría la decisión en nombre de su esposa y del resto de los integrantes del hogar.

Aunque el término ganó visibilidad en internet durante los últimos años, tiene antecedentes en una época en la que las mujeres carecían de derechos políticos propios. En esa época, el padre de familia ejercía autoridad legal sobre su esposa, sus hijos y las personas que dependían de él.

¿Qué es el household voting?

Household voting puede traducirse como voto por hogar o voto familiar. La propuesta considera que la familia debe participar en la vida política como una sola unidad. Esto ocurre en lugar de que cada persona adulta emita su propio voto.

Algunos de sus defensores sostienen que el marido puede consultar la decisión con su esposa y sus hijos antes de votar. Sin embargo, el resultado práctico sería que una sola persona tendría la autoridad electoral del hogar. Por tanto, los demás integrantes perderían la posibilidad de expresar una preferencia diferente.

La idea debe distinguirse del llamado voto parental, una propuesta que permitiría a madres, padres o tutores votar en representación de sus hijos menores de edad. En este segundo modelo, los adultos conservarían su voto individual, pero recibirían votos adicionales por sus descendientes.

Las dos propuestas han sido descritas como “voto familiar”, aunque no son equivalentes. Una concentra la decisión política de las personas adultas del hogar. En cambio, la otra intenta incorporar de manera indirecta los intereses de la población menor de edad.

¿Por qué volvió a hablarse del voto por hogar en Estados Unidos?

El tema alcanzó mayor visibilidad en agosto de 2025, después de que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, compartiera en su cuenta de X un reportaje sobre la Communion of Reformed Evangelical Churches, conocida por las siglas CREC.

La CREC es una red de iglesias cristianas conservadoras que defiende la autoridad masculina dentro del hogar y sostiene que el marido debe ocupar el papel principal en la familia. Hegseth pertenece a una congregación afiliada a esta organización y ha expresado públicamente su afinidad con las enseñanzas de uno de sus fundadores, el pastor Doug Wilson, según Associated Press.

En el video compartido por Hegseth aparecían pastores que cuestionaban el sufragio femenino. Jared Longshore aseguró que apoyaría la derogación de la Decimonovena Enmienda de la Constitución estadounidense. Además, Toby Sumpter explicó que, en su sociedad ideal, las familias votarían como hogares y él emitiría el sufragio después de hablar con su esposa e hijos.

La Decimonovena Enmienda, ratificada en 1920, impide que el gobierno federal y los estados nieguen el derecho al voto por razón de sexo. Eliminarla no retiraría automáticamente el sufragio a todas las mujeres, pero permitiría que los estados volvieran a establecer restricciones electorales basadas en el sexo.

Hegseth no declaró en ese video que apoyara la eliminación del voto femenino. Después de la polémica, un portavoz del Pentágono aseguró que el secretario de Defensa respaldaba el derecho de las mujeres a votar. Sin embargo, no explicó por qué había difundido el material, de acuerdo con Reuters.

El episodio permitió que una propuesta conocida principalmente dentro de pequeñas comunidades religiosas llegara a una audiencia mucho más amplia. Desde entonces, el término household voting ha circulado en publicaciones, videos y discusiones sobre el papel de las mujeres dentro de la familia y la política.

El gobierno del hogar antes del sufragio universal

La idea de que un hombre podía representar a toda su familia es anterior a las democracias contemporáneas.

Durante siglos, las leyes de distintos países colocaron a la esposa, los hijos y otras personas dependientes bajo la autoridad del padre o del marido. El jefe del hogar administraba los bienes familiares, intervenía en decisiones jurídicas y representaba públicamente a quienes vivían bajo su autoridad.

En las sociedades esclavistas, esta estructura también incluía a las personas sometidas a esclavitud. En otros hogares, abarcaba a trabajadores y sirvientes que dependían económica y legalmente de su empleador.

Esto no significa que todos esos países tuvieran un sistema electoral llamado formalmente household voting. La representación del hogar funcionaba más bien como una justificación para reservar la ciudadanía política a ciertos hombres.

El derecho al voto podía depender de la propiedad, los ingresos, la posición social, el origen étnico o el sexo. Las mujeres eran excluidas porque las leyes y las costumbres no las consideraban ciudadanas independientes. Esto ocurría no porque sus esposos recibieran oficialmente una papeleta adicional en su nombre.

El voto familiar en Francia

En Francia, el llamado vote familial fue discutido durante los siglos XIX y XX. Sus defensores proponían conceder mayor representación electoral a las familias numerosas, en un contexto marcado por la preocupación sobre el descenso de la natalidad y la población del país.

Algunas propuestas planteaban que los padres recibieran un voto adicional por cada hijo menor de edad. Otras buscaban distribuir los votos de los hijos entre la madre y el padre.

Este modelo no pretendía necesariamente eliminar el sufragio femenino. Su objetivo declarado era dar mayor peso político a las familias con hijos. La propuesta estaba basada en la idea de que también representaban los intereses de las generaciones que todavía no podían votar.

La propuesta siguió apareciendo de forma ocasional después de la Segunda Guerra Mundial. En 2002, un grupo de legisladores franceses presentó una iniciativa relacionada con el voto familiar. Sin embargo, no consiguió el respaldo necesario para cambiar el sistema electoral, según un recuento histórico publicado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

Pintura histórica al óleo de Auguste Couder que representa la apertura de los Estados Generales de 1789 en Versalles, Francia. El rey Luis XVI preside la asamblea ante los tres estamentos (clero, nobleza y el Tercer Estado), ilustrando el antiguo sistema donde el voto se ejercía colectivamente por corporación o estamento, y no de forma individual y universal.
Óleo sobre lienzo del pintor clásico francés Auguste Couder (1789-1873), perteneciente a las colecciones del Palacio de Versalles, Francia.

El debate sobre el voto infantil en Alemania

Alemania también ha discutido propuestas para dar representación electoral a niñas, niños y adolescentes.

Una de ellas es conocida como Kinderwahlrecht, expresión que puede traducirse como “derecho de voto infantil”. La propuesta permitiría que los padres o tutores emitieran temporalmente el voto correspondiente a sus hijos hasta que estos alcanzaran la edad electoral.

En 2003, 47 integrantes del Bundestag presentaron una moción para introducir este sistema. La iniciativa no fue aprobada, pero abrió una discusión sobre la falta de representación política de la infancia y el peso de las generaciones mayores en las decisiones públicas.

Los críticos señalaron que no existe ninguna garantía de que los padres voten de acuerdo con las necesidades o preferencias de sus hijos. También advirtieron que el modelo podría beneficiar principalmente a los adultos con familias numerosas, en lugar de reconocer a la niñez como un grupo con intereses propios. El debate aparece analizado en este estudio académico sobre las familias y el Estado.

Estas propuestas son diferentes del voto único defendido por algunos pastores estadounidenses. El modelo alemán busca agregar representación para los menores de edad; el household voting promovido por estos grupos religiosos reduciría la participación individual de las personas adultas.

¿México tuvo un sistema de voto por hogar?

México no tuvo un sistema nacional que concediera un solo voto a cada familia. Sin embargo, durante buena parte de su historia, las mujeres estuvieron excluidas de la ciudadanía política y sujetas a normas familiares que otorgaban una autoridad mayor a padres y maridos.

Los esposos no votaban oficialmente en representación de sus esposas. Lo que sucedía era que las mujeres no tenían reconocido el derecho federal a elegir gobernantes ni a ocupar puestos de elección popular.

Durante el Congreso Constituyente de 1916 y 1917 se discutió la posibilidad de reconocer el sufragio femenino. Los legisladores que se opusieron afirmaron que las mujeres estaban dedicadas principalmente al hogar y que no habían mostrado suficiente interés por los asuntos públicos.

Estos argumentos ignoraban la participación que las mujeres ya tenían en movimientos políticos, organizaciones obreras, publicaciones, actividades educativas y procesos revolucionarios. La investigación del Instituto Nacional Electoral sobre el debate público del sufragio femenino muestra que la exclusión se sostenía en prejuicios sobre el papel que debían ocupar dentro de la familia.

Antes del reconocimiento nacional hubo avances en distintas entidades. En Yucatán, las mujeres comenzaron a ocupar cargos públicos durante la década de 1920. Rosa Torres González fue elegida regidora del Ayuntamiento de Mérida en 1922 y es reconocida como una de las primeras mujeres en ocupar un cargo municipal de elección popular en México. La participación política de las mujeres yucatecas está documentada en estudios disponibles en la Biblioteca Jurídica Virtual de la UNAM.

El 17 de octubre de 1953 se publicó la reforma al artículo 34 constitucional que reconoció la ciudadanía plena de las mujeres mexicanas. En las elecciones federales del 3 de julio de 1955 pudieron votar por primera vez para elegir diputaciones, como explica el Instituto Nacional Electoral.

El voto femenino en América Latina

El reconocimiento del sufragio femenino en América Latina ocurrió de manera gradual. Cada país tuvo su propio proceso, impulsado por maestras, médicas, escritoras, trabajadoras, periodistas, organizaciones políticas y movimientos de mujeres.

Ecuador ocupa un lugar central en esta historia. En 1924, la médica Matilde Hidalgo solicitó su inscripción en el padrón electoral. La Constitución del país no prohibía expresamente el voto de las mujeres, por lo que las autoridades terminaron aceptando su solicitud. Hidalgo se convirtió así en la primera mujer latinoamericana que participó en una elección nacional.

Ecuador reconoció expresamente el sufragio femenino en su Constitución de 1929 y suele ser considerado el primer país latinoamericano en garantizarlo a escala nacional. Estos antecedentes aparecen en un informe del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL.

En Uruguay, las mujeres participaron en 1927 en un plebiscito local celebrado en Cerro Chato. El derecho al voto femenino fue reconocido a escala nacional en 1932 y ejercido por primera vez en elecciones nacionales en 1938.

Brasil también incorporó el sufragio femenino en 1932. México lo reconoció plenamente en el ámbito federal en 1953, varias décadas después de las primeras solicitudes y movilizaciones de las mujeres mexicanas.

Estas fechas muestran que el sufragio femenino no fue una concesión inmediata ni uniforme. Fue el resultado de procesos políticos prolongados y de la participación de mujeres que cuestionaron la idea de que el marido podía representar los intereses de toda la familia.

Fotografía histórica en blanco y negro de una manifestación sufragista mexicana en los años 1930; un grupo de mujeres encabeza la marcha sosteniendo estandartes y pancartas que exigen la igualdad de derechos y la democracia mundial.
Manifestación por el sufragio femenino en la Ciudad de México liderada por organizaciones de mujeres inspiradas en el legado de Hermila Galindo y Elvia Carrillo Puerto.

¿Por qué el voto por hogar contradice el sufragio universal?

El sufragio universal parte de un principio sencillo: cada persona ciudadana tiene derecho a tomar su propia decisión política.

El voto debe ser libre y secreto para impedir que gobiernos, partidos, empleadores, dirigentes religiosos o familiares conozcan y condicionen la elección de una persona.

El voto por hogar rompe este principio porque permite que un solo integrante de la familia hable por los demás. También supone que todas las personas que viven en una misma casa comparten opiniones, intereses y necesidades, cuando una esposa puede pensar de manera distinta a su marido y los hijos adultos pueden apoyar opciones políticas contrarias a las de sus padres.

Incluso dentro de los sistemas electorales actuales existe preocupación por la influencia familiar. Las modalidades de sufragio por correo o desde el extranjero pueden facilitar que otra persona observe, supervise o presione al votante mientras llena su papeleta. IDEA Internacional ha señalado este riesgo al estudiar los sistemas de votación fuera del país de residencia.

El secreto electoral no solo protege al votante frente al gobierno. También garantiza que pueda tomar una decisión distinta de la de su pareja, su familia o su comunidad sin tener que revelar el sentido de su voto.

¿Existe una propuesta para eliminar el voto femenino en Estados Unidos?

No existe actualmente una iniciativa legislativa con respaldo suficiente para derogar la Decimonovena Enmienda o establecer un voto único por hogar en Estados Unidos.

Una reforma constitucional necesitaría ser aprobada por dos terceras partes de la Cámara de Representantes y del Senado, además de ser ratificada por tres cuartas partes de los estados. También podría convocarse una convención constitucional a solicitud de dos tercios de las legislaturas estatales, aunque ese procedimiento nunca se ha utilizado para proponer una enmienda.

Las declaraciones de Jared Longshore, Toby Sumpter y otros integrantes de la CREC representan la posición de un grupo religioso conservador, no una reforma electoral en marcha.

Sin embargo, la circulación de estas propuestas permite observar cómo las redes sociales pueden devolver al debate ideas que cuestionan derechos políticos establecidos desde hace más de un siglo.

El household voting no es solamente una discusión sobre la organización de la familia. También plantea quién tiene derecho a ser reconocido como individuo ante el Estado y quién puede tomar decisiones políticas sin depender de la autorización de su padre, su marido o cualquier otra persona.

Redacción

Marisol Fernandez

Marisol Fernández es licenciada en Artes Visuales y actualmente cursa la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Asunción (Paraguay). Desde 2018 ha colaborado en distintos proyectos editoriales y de comunicación digital. Su especialidad son los temas de arte, cultura, diseño y patrimonio.

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