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CINE26 agosto, 2026

La Odisea de los muñecos: una pionera del stop motion en México

La Odisea de los muñecos: una pionera del stop motion en México
Fotograma de La odisea de los muñecos (1975), largometraje de fantasía dirigido por Carlos González Groppa y escrito por Raymundo López Ortiz. Considerada una de las primeras producciones de animación stop motion en México.
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Sumario: La adaptación de Christopher Nolan del poema de Homero ha llevado a cinéfilos y curiosos a descubrir La Odisea de los muñecos, una rareza de la animación mexicana poco conocida y recordada hoy por su contexto y su singular técnica.

El estreno de La Odisea, dirigida por Christopher Nolan y protagonizada por Matt Damon, renovó el interés por las adaptaciones cinematográficas del poema atribuido a Homero. Mientras tanto, la producción llevó la historia a una escala monumental mediante locaciones internacionales, cámaras IMAX y grandes secuencias construidas con efectos físicos.

En medio de ese entusiasmo resulta pertinente recuperar una versión mucho menos conocida, realizada en México cinco décadas antes. La Odisea de los muñecos, dirigida por Carlos González Groppa, comenzó a producirse durante la primera mitad de los años setenta. En esa década, la industria nacional apenas exploraba las posibilidades del cine de animación.

El Acervo de Animación Mexicana de PROCINE registra la película en 1975, con una duración de 56 minutos y 46 segundos, realizada mediante stop motion, producida por Producciones L.A. y ubicada como producción de Ciudad de México. Sin embargo, BAFICI utiliza una ficha distinta en la retrospectiva que dedicó a Groppa en 2026: la presenta como una producción mexicana de 1976 y 53 minutos. Para los datos técnicos de esta nota se toma como referencia principal el acervo mexicano de PROCINE. Por su parte, la ficha de BAFICI resulta útil para reconstruir la trayectoria del director y documentar la reciente exhibición de su obra.

Esa ficha también permite colocar la película dentro de la producción mexicana sin convertirla a la fuerza en poseedora de un récord. Aunque Groppa haya nacido en Argentina, no cambia el hecho de que La Odisea de los muñecos fue producida en México. Su lugar resulta interesante por haber llevado una narración extensa de Homero a un sistema artesanal de muñecos, decorados físicos y movimientos registrados cuadro por cuadro. Esto sucedió en un momento todavía temprano para el largometraje animado nacional.

El director argentino Carlos González Groppa ajustando los alambres de las marionetas de madera en el set de filmación de la película mexicana de stop motion La Odisea de los Muñecos en la década de 1970.
El cineasta, animador e ilustrador argentino Carlos González Groppa trabajando en su estudio para filmar La odisea de los muñecos. El largometraje fue producido en México entre 1972 y 1974 por la Dirección General de Educación Audiovisual y estrenado en salas mexicanas en agosto de 1975.

La adaptación mexicana de La Odisea que casi nadie recuerda

Carlos González Groppa nació en Argentina en 1931 y desarrolló desde la década de 1950 una trayectoria vinculada con el cine publicitario, los documentales sobre arte y la animación de muñecos. Además, cortos como ¡Oh, el amor!, Trío, Misty, Hum…! y Roy formaron parte de una etapa en la que combinó marionetas, música y elementos de acción real.

El perfil preparado por BAFICI lo describe como uno de los principales animadores argentinos de muñecos de las décadas de 1950 y 1960. Asimismo, sus trabajos recibieron reconocimientos en festivales internacionales y se caracterizaron por animar figuras pequeñas, en ocasiones acompañadas por instrumentos construidos con alambre. Después de desarrollar una productora de cine publicitario y otros proyectos en Argentina, se instaló en México. Allí pudo continuar su trabajo y realizar La Odisea de los muñecos.

Groppa se trasladó a México en 1971. Aquí participó en la producción de La Novela Semanal: Grandes Obras de la Literatura Universal de Canal 13, donde se adaptaban novelas clásicas para televisión. Además, entre 1972 y 1974 trabajó en La Odisea de los muñecos. Esa cronología aparece recogida por la investigadora de estudios clásicos Chiara Sulprizio en Animated Antiquity y coincide con el estudio de Raúl Manrupe sobre la trayectoria de Groppa y la animación de muñecos argentina. El Acervo de Animación Mexicana fecha la película en 1975 y registra una duración de 56:46. Por otro lado, BAFICI utiliza 1976 y 53 minutos. La diferencia entre ambas fichas ayuda a explicar por qué todavía circulan fechas y metrajes distintos asociados con la película.

La producción reduce el extenso poema de Homero para presentar episodios centrales del regreso de Ulises a Ítaca. El héroe debe superar la intervención de seres mitológicos y distintas amenazas mientras Penélope espera su retorno. La narración conserva el esquema del viaje, pero simplifica personajes, conflictos y transiciones para hacerlos comprensibles para un público infantil.

Los créditos artísticos y técnicos más detallados proceden de fichas cinematográficas secundarias. Por ejemplo, IMDb acredita a Bruno Rey como Ulises y a María Antonieta de las Nieves como Penélope, además de Sergio Bustamante, José María Iglesias, Jaime Ortega, Carlos Pedret y Carlota Solares entre las voces. La misma ficha atribuye la música a Julio Salazar y la fotografía a Alejandro Saucedo, datos que también aparecen en la ficha de FilmAffinity. Como se trata de bases de datos secundarias, conviene mantener esos créditos con cautela mientras no aparezca una ficha institucional o una copia con créditos completos.

Tres marionetas articuladas de madera de soldados griegos a bordo de un barco en una escena a color de la película mexicana de stop motion La Odisea de los Muñecos de 1975.
Fotograma de La odisea de los muñecos (1975), largometraje mexicano de animación en stop motion dirigido por el cineasta argentino Carlos González Groppa.

¿Cómo se hizo esta versión con muñecos?

La Odisea de los muñecos fue realizada mediante animación de marionetas, una modalidad de stop motion que el Acervo de Animación Mexicana identifica como la técnica de la película. En este procedimiento, la posición de figuras tridimensionales se modifica ligeramente entre fotografías sucesivas. Después, al proyectar esas imágenes de manera continua, los objetos adquieren movimiento.

La Facultad de Artes y Diseño de la UNAM clasifica la animación con marionetas dentro de las técnicas tridimensionales tradicionales, junto con la animación de materiales maleables y la pixilación. En este sistema, cada gesto se construye progresivamente. Por ejemplo, caminar, levantar un brazo o girar la cabeza exige una sucesión de posiciones fotografiadas individualmente.

En la película de Groppa, la materialidad nunca desaparece. Los personajes conservan la rigidez propia de los muñecos y se desplazan sobre escenarios construidos a escala. Por otra parte, los barcos, cuevas, palacios y criaturas no esconden por completo su condición de objetos. Esa presencia física define buena parte del lenguaje visual de la obra.

La propia técnica exige controlar la posición de las figuras, la cámara, la iluminación y los elementos del decorado durante secuencias formadas por numerosos fotogramas. Como resultado, en pantalla se observan movimientos contenidos, escenarios reducidos y acciones que condensan episodios mucho mayores del poema. Esas soluciones forman parte de lo que distingue a la película. Sin embargo, la imagen por sí sola no permite atribuir cada una de ellas a una decisión presupuestaria o a una limitación concreta de producción.

Su presencia en el catálogo de PROCINE permite situarla dentro de una etapa temprana de la animación mexicana. Un año después apareció Los tres Reyes Magos, largometraje de animación tradicional que también ocupa un sitio importante en la historia nacional del medio. Las dos películas recurrieron a caminos visuales muy diferentes: dibujo animado en un caso y figuras tridimensionales fotografiadas cuadro por cuadro en el otro.

Marioneta de madera de un personaje mitológico con cuerpo de oveja blanca sosteniendo un báculo sobre un acantilado, junto a nubes de algodón flotantes en la película mexicana La Odisea de los Muñecos de 1975.
Fotograma de una oveja antropomórfica en la isla de Polifemo, perteneciente a La odisea de los muñecos (1975).

¿Por qué La Odisea de los muñecos puede resultar inquietante actualmente?

La percepción de una película cambia con el tiempo. Elementos que en los años setenta podían comunicar fantasía o peligro a un público infantil ahora pueden producir extrañeza. Esto sucede sobre todo entre espectadores acostumbrados a movimientos más fluidos y personajes con expresiones faciales detalladas.

Los muñecos de Groppa tienen rostros rígidos y un repertorio gestual limitado. La emoción depende principalmente de la voz, la posición del cuerpo, el encuadre y la duración de los planos. Por eso, esa distancia entre una apariencia humana y la falta de movimiento facial puede generar una sensación de vida incompleta. Esta sensación es característica de ciertas formas de animación con objetos.

La iluminación contribuye a ese efecto. Las sombras proyectadas por las figuras y los decorados confirman que todo ocupa un espacio físico. En las secuencias de amenaza, el contraste entre zonas iluminadas y fondos oscuros incrementa la presencia de monstruos y obstáculos sin necesidad de efectos complejos.

Los escenarios, por su parte, alternan referencias al mundo antiguo con colores intensos y composiciones que la investigadora de estudios clásicos Chiara Sulprizio describe como imágenes psicodélicas. En su proyecto especializado Animated Antiquity, Sulprizio caracteriza la película como una versión de bajo presupuesto. Además, la acompaña una banda sonora vinculada con la sensibilidad de su época.

El ritmo también influye en la recepción. Las pausas entre movimientos, la duración de algunas acciones y los cambios abruptos de escala se sienten muy distintos frente a buena parte de la animación contemporánea. Sin embargo, vistos dentro de una película construida mediante manipulación física cuadro por cuadro, esos rasgos adquieren otro sentido. Estos rasgos forman parte de la textura que hoy hace tan reconocible a esta versión.

La sensación inquietante surge así del encuentro entre dos formas de mirar. Por un lado, está una aventura construida para espectadores infantiles en los años setenta. Por otro, es la experiencia actual de observar figuras rígidas, espacios en miniatura y movimientos discontinuos.

¿Cómo se compara con otras adaptaciones de La Odisea?

La Odisea de Christopher Nolan, estrenada el 17 de julio de 2026, ofrece el contraste más inmediato. NBC Universal documenta que la producción se filmó completamente con cámaras IMAX y pasó por locaciones de Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Escocia y otros lugares. Además, el estudio también ha mostrado secuencias construidas con miles de extras y efectos prácticos. Frente a esa producción monumental, Groppa construyó su viaje con muñecos pequeños, miniaturas y movimiento cuadro por cuadro. Así, se presentan dos momentos industriales muy distintos unidos por el interés en dar presencia física a criaturas, cuerpos y escenarios fantásticos.

El poema atribuido a Homero ha pasado por caminos muy diferentes en el cine. Ulises, dirigida por Mario Camerini en 1954 y protagonizada por Kirk Douglas, recurrió al espectáculo histórico con actores y locaciones mediterráneas. Décadas después, O Brother, Where Art Thou?, de Joel y Ethan Coen, trasladó libremente la estructura del regreso a casa al sur de Estados Unidos durante la Gran Depresión. Frente a esas opciones, La Odisea de los muñecos construye un mundo autónomo en miniatura. En ese mundo, la artificialidad de los personajes permanece siempre a la vista.

También ocupa un lugar temprano dentro de las versiones animadas del poema. Sulprizio la identifica como la representación animada de La Odisea más antigua que ha localizado en su investigación. Es importante notar que la formulación es deliberadamente precisa. Se trata del ejemplar más antiguo encontrado dentro de ese proyecto de investigación, no de un récord absoluto establecido para toda la historia de la animación.

Primer plano de las marionetas de madera de Penélope y Odiseo conversando en una escena de la película mexicana stop motion La Odisea de los Muñecos de 1975.
Fotograma a color de Penélope y Odiseo en La odisea de los muñecos (1975).

Una rareza dentro del cine mexicano

La Odisea de los muñecos ocupa hoy un lugar peculiar en los registros de la animación mexicana. El Acervo de Animación Mexicana de PROCINE ya la incorpora a su catálogo histórico con datos de técnica, duración, producción y lugar de realización. Además, en abril de 2026 BAFICI y el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, en Buenos Aires, volvieron a programarla dentro de un foco dedicado a Groppa. Presentaron también varios de sus cortometrajes argentinos y trabajos posteriores realizados en México.

Esa programación aporta un contexto que suele perderse cuando la cinta aparece como una rareza aislada. La Odisea de los muñecos forma parte de una trayectoria que Groppa ya había desarrollado durante años con marionetas, cine publicitario, música y documentales. Esto continuó después de establecerse en México. Por eso, BAFICI la presenta justamente como el largometraje al que pudo llegar después de esa primera etapa de su filmografía.

También ayuda a observar un periodo de la animación mexicana en el que la producción de largometrajes todavía era esporádica. Como explica el recuento histórico de la Revista 925 de la UNAM, México tenía antecedentes de dibujos animados desde la década de 1930. Sin embargo, su desarrollo estuvo marcado durante años por proyectos aislados, estudios de vida breve y problemas para mantener una producción continua.

Vista desde el presente, la película muestra cómo una obra clásica adquirió otra identidad al pasar por un contexto latinoamericano y una técnica artesanal. Frente a las reconstrucciones históricas, las reinterpretaciones modernas o la escala industrial de nuevas versiones de La Odisea, Groppa resolvió el poema mediante muñecos, miniaturas y movimientos físicos registrados uno por uno.

A más de cinco décadas de su realización, La Odisea de los muñecos todavía deja abiertas preguntas sobre sus créditos completos y las diferencias entre las fichas históricas que han sobrevivido. Por lo menos, su incorporación al Acervo de Animación Mexicana y su regreso a una retrospectiva de BAFICI permiten volver a colocarla dentro de la conversación sobre el cine mexicano y la animación latinoamericana. Así, ya no depende únicamente de la fama de rareza que la ha acompañado con los años.

Redacción

Nadia Virgilio

Nadia Virgilio es redactora y editora con experiencia en medios como Excélsior, El Heraldo de México y SinEmbargo. Ha trabajado contenidos sobre literatura y cultura, gestionó un suplemento literario y colaboró con reseñas de libros latinoamericanos para Publishers Weekly. Su trayectoria también incluye marketing digital, branded content y SEO.

LinkedIn:Nadia Virgilio

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