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100 cuentos cortos de la literatura universal para leer gratis

Libro abierto sobre una pila de libros del que emergen un castillo, una ballena, un velero, un árbol y un globo aerostático.

Hay cuentos que necesitan apenas unas páginas para construir un mundo entero. Historias capaces de inquietarnos, divertirnos o dejarnos pensando mucho después del punto final. De Edgar Allan Poe a Julio Cortázar, de Jorge Luis Borges a Shirley Jackson, Franz Kafka, Juan Rulfo, Ray Bradbury, Oscar Wilde o Haruki Murakami, la historia de la literatura está llena de relatos que demuestran que la extensión nunca ha sido una medida de su intensidad.

Esta selección reúne 100 cuentos y relatos breves de la literatura universal para quienes buscan descubrir autores, regresar a clásicos o simplemente encontrar algo extraordinario que leer. Terror, ciencia ficción, literatura fantástica, humor negro, realismo, absurdo y relatos que resulta difícil clasificar conviven en una lista que atraviesa épocas, países y estilos.

Muchos de estos cuentos pueden leerse completos en Yaconic. Sólo tienes que elegir uno y comenzar.

100 cuentos cortos para leer

  1. A la deriva — Horacio Quiroga
  2. Aceite de perro — Ambrose Bierce
  3. Algunas peculiaridades de los ojos — Philip K. Dick
  4. Ante la ley — Franz Kafka
  5. Bartleby, el escribiente — Herman Melville
  6. Bola de sebo — Guy de Maupassant
  7. Casa tomada — Julio Cortázar
  8. De cómo se salvó Wang-Fo — Marguerite Yourcenar
  9. Continuidad de los parques — Julio Cortázar
  10. Corazones solitarios — Rubem Fonseca
  11. Dejar a Matilde — Alberto Moravia
  12. ¡Diles que no me maten! — Juan Rulfo
  13. El ahogado más hermoso del mundo — Gabriel García Márquez
  14. El Aleph — Jorge Luis Borges
  15. El almohadón de plumas — Horacio Quiroga
  16. Un artista del trapecio — Franz Kafka
  17. El banquete — Julio Ramón Ribeyro
  18. El barril de amontillado — Edgar Allan Poe
  19. El capote — Nikolái Gógol
  20. El color que cayó del cielo — H. P. Lovecraft
  21. El corazón delator — Edgar Allan Poe
  22. El cuentista — Saki
  23. El cumpleaños de la infanta — Oscar Wilde
  24. El destino de un hombre — Mijaíl Shólojov
  25. El día no restituido — Giovanni Papini
  26. El diamante tan grande como el Ritz — F. Scott Fitzgerald
  27. Un lugar limpio y bien iluminado — Ernest Hemingway
  28. Los hechos en el caso de M. Valdemar — Edgar Allan Poe
  29. El extraño caso de Benjamin Button — F. Scott Fitzgerald
  30. El fantasma de Canterville — Oscar Wilde
  31. El gato negro — Edgar Allan Poe
  32. El gigante egoísta — Oscar Wilde
  33. El golpe de gracia — Ambrose Bierce
  34. La jirafa — Juan José Arreola
  35. La muerta — Guy de Maupassant
  36. El inmortal — Jorge Luis Borges
  37. El adivino — Jorge Luis Borges
  38. El nadador — John Cheever
  39. El perseguidor — Julio Cortázar
  40. El pirata de la costa — F. Scott Fitzgerald
  41. El pozo y el péndulo — Edgar Allan Poe
  42. El príncipe feliz — Oscar Wilde
  43. El rastro de tu sangre en la nieve — Gabriel García Márquez
  44. El regalo de los Reyes Magos — O. Henry
  45. Cuento de Navidad — Ray Bradbury
  46. El traje nuevo del emperador — Hans Christian Andersen
  47. En el bosque — Ryūnosuke Akutagawa
  48. En memoria de Paulina — Adolfo Bioy Casares
  49. Encender una hoguera — Jack London
  50. Enoch Soames — Max Beerbohm
  51. Esa mujer — Rodolfo Walsh
  52. Exilio — Edmond Hamilton
  53. Funes el memorioso — Jorge Luis Borges
  54. Harrison Bergeron — Kurt Vonnegut
  55. La caída de la Casa Usher — Edgar Allan Poe
  56. La capa — Dino Buzzati
  57. La casa inundada — Felisberto Hernández
  58. Una confusión cotidiana — Franz Kafka
  59. La condena — Franz Kafka
  60. La dama del perrito — Antón Chéjov
  61. La gallina degollada — Horacio Quiroga
  62. La ley del talión — Yasutaka Tsutsui
  63. La llamada de Cthulhu — H. P. Lovecraft
  64. La lluvia de fuego — Leopoldo Lugones
  65. La lotería — Shirley Jackson
  66. La metamorfosis — Franz Kafka
  67. La noche boca arriba — Julio Cortázar
  68. La pata de mono — W. W. Jacobs
  69. La perla — Yukio Mishima
  70. La primera nevada — Julio Ramón Ribeyro
  71. La tempestad de nieve — Aleksandr Pushkin
  72. La tristeza — Antón Chéjov
  73. El niño feo — Isaac Asimov
  74. Las babas del diablo — Julio Cortázar
  75. Las nieves del Kilimanjaro — Ernest Hemingway
  76. Las ruinas circulares — Jorge Luis Borges
  77. El retrato oval — Edgar Allan Poe
  78. Los asesinos — Ernest Hemingway
  79. Los muertos — James Joyce
  80. Lámparas de hojalata — Álvaro Mutis
  81. Macario — Juan Rulfo
  82. El hombre — Juan Rulfo
  83. Markheim — Robert Louis Stevenson
  84. Mecánica popular — Raymond Carver
  85. Misa de gallo — Machado de Assis
  86. Mr. Taylor — Augusto Monterroso
  87. No hay camino al paraíso — Charles Bukowski
  88. No oyes ladrar a los perros — Juan Rulfo
  89. Parábola del trueque — Juan José Arreola
  90. Paseo nocturno — Rubem Fonseca
  91. Volver a Babilonia — F. Scott Fitzgerald
  92. Solo vine a hablar por teléfono — Gabriel García Márquez
  93. Sobre encontrarse a la chica 100% perfecta una bella mañana de abril — Haruki Murakami
  94. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius — Jorge Luis Borges
  95. Tobermory — Saki
  96. Un día perfecto para el pez plátano — J. D. Salinger
  97. Arriad el foque — Ana María Shua
  98. Una rosa para Emilia — William Faulkner
  99. Vecinos — Raymond Carver
  100. Vendrán las lluvias suaves — Ray Bradbury

¿Por dónde empezar a leer?

Cien títulos pueden ser una invitación o un problema: hay tanto para escoger que uno termina sin escoger nada. Una buena puerta de entrada está en los relatos capaces de mostrar, en pocas páginas, por qué determinados escritores cambiaron nuestra forma de entender el cuento. Continuidad de los parques, de Julio Cortázar, juega con los límites entre la ficción y la realidad; El Aleph, de Borges, intenta contener el universo en un solo punto; mientras Casa tomada convierte una vivienda familiar en uno de los espacios más inquietantes de la literatura latinoamericana.

Para quien busca terror, la lista tiene una ruta casi inagotable. Edgar Allan Poe aparece con relatos como El barril de amontillado, El pozo y el péndulo, El gato negro y La caída de la Casa Usher. Horacio Quiroga lleva el miedo hacia otros territorios en El almohadón de plumas y La gallina degollada, mientras La pata de mono, de W. W. Jacobs, demuestra hasta qué punto tres deseos pueden convertirse en una pesadilla.

La ciencia ficción también ocupa un lugar importante. Philip K. Dick convierte una serie de expresiones cotidianas en evidencia de una invasión extraterrestre en Algunas peculiaridades de los ojos; Ray Bradbury imagina una casa automatizada que continúa funcionando después de la desaparición de sus habitantes en Vendrán las lluvias suaves; mientras Kurt Vonnegut lleva al extremo la idea de una sociedad obsesionada con imponer la igualdad en Harrison Bergeron. Son relatos que utilizan situaciones extraordinarias para hablar, en realidad, de temores y dilemas profundamente humanos.

La literatura latinoamericana, por su parte, recorre tradiciones muy distintas sin abandonar el formato breve. Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan José Arreola, Rubem Fonseca, Adolfo Bioy Casares, Felisberto Hernández, Leopoldo Lugones y Julio Ramón Ribeyro aparecen aquí con relatos fundamentales para entender la fuerza que adquirió el cuento en la literatura latinoamericana del siglo XX.

Cuentos de Julio Cortázar

Cortázar convirtió el cuento en un territorio donde las reglas aparentemente normales pueden romperse en cualquier momento. En esta lista aparecen Casa tomada, Continuidad de los parques, El perseguidor, La noche boca arriba y Las babas del diablo: cinco relatos muy diferentes que recorren tanto su literatura fantástica como algunos de sus experimentos narrativos más conocidos.

Si nunca has leído a Cortázar, Continuidad de los parques es una de las entradas más accesibles: es brevísimo y su efecto depende precisamente de cómo transforma el acto de leer en parte de la propia historia. Después pueden venir Casa tomada y La noche boca arriba, antes de pasar a relatos más extensos como El perseguidor.

Cuentos de Jorge Luis Borges

Borges aparece seis veces: El Aleph, El inmortal, El adivino, Funes el memorioso, Las ruinas circulares y Tlön, Uqbar, Orbis Tertius. Son cuentos en los que caben mundos imaginarios, hombres incapaces de olvidar, sueños que crean seres humanos, objetos capaces de trastornar nuestra idea de realidad y personajes enfrentados a hechos que desafían cualquier explicación sencilla.

Leer varios seguidos descubre algo que se pierde cuando Borges se reduce a la etiqueta de “autor difícil”: muchas de sus ideas más complejas están construidas como auténticas historias de misterio. Siempre hay un descubrimiento, una anomalía o una revelación esperando al lector.

Cuentos de Edgar Allan Poe

Poe es uno de los autores con mayor presencia en esta selección: El barril de amontillado, El corazón delator, Los hechos en el caso de M. Valdemar, El gato negro, El pozo y el péndulo, La caída de la Casa Usher y El retrato oval.

El conjunto reúne distintas caras del escritor estadounidense. Está el Poe del horror psicológico y la culpa, pero también el de la obsesión, la muerte, lo sobrenatural y esas situaciones extremas en las que la frontera entre una explicación racional y lo imposible comienza a desaparecer.

Cuentos y relatos de Franz Kafka

Kafka aparece con Ante la ley, Un artista del trapecio, Una confusión cotidiana, La condena y La metamorfosis. Esta última suele publicarse y clasificarse también como novela corta, mientras los otros textos pertenecen con mayor claridad al territorio del cuento y el relato breve. Sus personajes suelen enfrentarse a sistemas, autoridades o situaciones cuya lógica nunca terminan de comprender por completo.

No hace falta comenzar por La metamorfosis. Relatos mucho más breves como Ante la ley ofrecen una entrada directa a esa mezcla de absurdo, angustia, humor y burocracia que terminó dando origen incluso al adjetivo “kafkiano”.

Cuentos de terror y misterio

Si buscas específicamente cuentos de terror, puedes comenzar con El almohadón de plumas, La pata de mono, El barril de amontillado, El gato negro, La caída de la Casa Usher, La muerta, La llamada de Cthulhu o La lotería. No todos producen miedo de la misma manera: algunos dependen de lo sobrenatural, otros de la violencia humana y algunos consiguen inquietar precisamente porque nunca explican del todo qué está ocurriendo.

Esa variedad forma parte de la riqueza del cuento fantástico y de horror. En unas cuantas páginas puede aparecer una criatura imposible, una casa enferma, una tradición colectiva aterradora o simplemente una sospecha que va creciendo hasta resultar insoportable.

Cuentos de ciencia ficción

Quienes prefieran ciencia ficción pueden saltar directamente a Algunas peculiaridades de los ojos, Cuento de Navidad, Exilio, Harrison Bergeron y Vendrán las lluvias suaves. Son relatos escritos en momentos y contextos muy distintos, pero comparten una característica: utilizan una idea extraordinaria para hacer preguntas sobre seres humanos perfectamente reconocibles.

Bradbury, Dick, Hamilton y Vonnegut muestran hasta dónde puede llegar la ciencia ficción sin necesitar cientos de páginas. A veces basta una tecnología, una sociedad ligeramente distinta de la nuestra o una sola situación imposible para explorar el miedo, la desigualdad, el futuro o nuestra relación con aquello que todavía no comprendemos.

Cuentos latinoamericanos imprescindibles

La lista también propone un pequeño recorrido por el cuento latinoamericano. Aquí conviven Argentina, México, Uruguay, Colombia, Brasil y Perú, con escritores que transformaron el género desde tradiciones muy diferentes.

Para construir una primera ruta se puede comenzar con El Aleph, de Borges; Casa tomada, de Cortázar; ¡Diles que no me maten!, de Rulfo; La jirafa, de Arreola; El ahogado más hermoso del mundo, de García Márquez; Corazones solitarios, de Rubem Fonseca; La casa inundada, de Felisberto Hernández, y El banquete, de Julio Ramón Ribeyro.

Ninguna lista de cien cuentos podría agotar la historia del género. Estos títulos abren caminos distintos: de Poe a Borges, de Chéjov a Rulfo, del terror a la ciencia ficción y del fantástico al realismo. El siguiente paso es el más sencillo: escoger uno y empezar a leer.

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