¿Por qué Nina Simone sigue importando? Activismo, arte y libertad
Nina Simone no fue solo una voz: fue una postura ética y estética. Pianista con formación clásica y una sensibilidad que va del jazz al blues, del soul a la canción de protesta, Nina Simone canciones transformaron el escenario en tribuna y la vulnerabilidad en una forma de poder. Cuando la escuché por primera vez, sentí lo que tú describes: no pude “respirar del todo”; su registro grave te agarra y, de pronto, lo emocional y lo intelectual se vuelven una sola corriente. En mi caso, Nina me enseñó que la libertad también suena: suena a riesgo, a incomodidad hermosa, a verdad que no pide permiso.
Ese latido atraviesa su repertorio: canciones de amor como “I Loves You, Porgy” conviven con himnos abiertos en canal como “Mississippi Goddam”. Y, a diferencia de listas que solo ordenan éxitos, aquí vas a encontrar contexto, por qué importan y por dónde entrar a su universo, según lo que busques: emoción intimista, fuego político, catarsis o calma.
Cómo empezar: 7 canciones para enamorarte hoy (estudio y en vivo)
Si hoy descubres a Nina, esta es mi ruta de entrada —mezcla de estudio y directos— para entender sus capas:
- “I Loves You, Porgy” (1959) — Puerta de entrada perfecta. Es íntima, frágil, directa. La escuché por primera vez en una madrugada y supe que la fragilidad puede ser coraje: una súplica es también una decisión.
- “Feeling Good” (1965) — Canto de renacimiento. Ideal si vienes del pop/soul y quieres un “wow” inmediato.
- “See-Line Woman” (1964) — Hipnótica, rítmica, minimalista; te atrapa con palmas y pulso. Te muestra a la Nina arquitecta del groove.
- “Don’t Let Me Be Misunderstood” (1964–65) — Identitaria. Aquí se desnuda la persona que pide no malinterpretar su intensidad.
- “Sinnerman” (1965) — Maratón espiritual de diez minutos; sube, sube y no te suelta. Catarsis total.
- “Mississippi Goddam” (1964, en vivo) — La herida hecha canción. Cuando suena, sentí su rabia… y también la mía.
- “The Other Woman (Carnegie Hall, 1963)” — Actuación dramática, teatral; empatía por “la otra” sin maniqueísmos.
Tip rápido: escúchalas en ese orden; alterna estudio y vivo. Notarás cómo su piano no acompaña: dirige, empuja, debate.
LA SOLEDAD Y EL PIANO: SOBRE WHAT HAPPENED, MISS SIMONE?

Ranking esencial: las 15 mejores canciones de Nina Simone (contexto y claves)
Criterio: impacto cultural + interpretación decisiva + relevancia para entender su arco artístico.
- Sinnerman — Catarsis rítmica y espiritual. Por qué importa: prueba máxima de su crescendo emocional y del diálogo piano-voz-palmas.
- Mississippi Goddam — Denuncia sin eufemismos. Por qué importa: fijó un estándar para la canción-manifiesto en el pop y el jazz.
- I Put a Spell on You — Posesión amorosa con furia controlada. Por qué importa: convirtió un tema ajeno en declaración de soberanía.
- Feeling Good — Renacimiento y poder. Por qué importa: su versión se volvió la referencia global.
- Four Women — Retrato polifónico de identidades negras femeninas. Por qué importa: guion, actuación y crítica social en 4 minutos.
- I Loves You, Porgy — Vulnerabilidad valiente. Por qué importa: abre su puerta mainstream y legitima su “suavidad fuerte”.
- Don’t Let Me Be Misunderstood — Autorretrato emocional. Por qué importa: define su relación con el público: intensidad ≠ agresión.
- See-Line Woman — Trance minimalista. Por qué importa: anticipa lecturas modernas de lo repetitivo como poder hipnótico.
- To Be Young, Gifted and Black — Orgullo y futuro. Por qué importa: himno inspirador, intergeneracional.
- Black Is the Color of My True Love’s Hair — Melancolía y protesta íntima. Por qué importa: sensualidad que también es resistencia.
- The Other Woman — Empatía compleja. Por qué importa: humaniza el triángulo sin moralina.
- Pirate Jenny — Venganza mítica. Por qué importa: teatro político convertido en purga espiritual.
- Wild Is the Wind — Romanticismo a quemarropa. Por qué importa: control del tempo, respiración, silencio.
- Just in Time — Gratitud y destino. Por qué importa: cara amable de su filosofía: lo que llega, llega para bien.
- Be My Husband — Percusión vocal y contrato crudo. Por qué importa: desnudez rítmica; biografía y arte chocan.
“Cuando Nina canta, es un conducto”: esta frase tuya la tomo como brújula; en estos 15 cortes, el “conducto” va de la oscuridad al alivio y vuelta.
Derechos civiles en estéreo: canciones que hicieron historia
El activismo de Nina no fue pie de foto; fue método. “Mississippi Goddam” confronta el racismo con rabia lúcida; “Four Women” narra cuerpos e historias que el mainstream no quería ver; “To Be Young, Gifted and Black” sostiene esperanza sin caer en lo naíf. Aquí su Black Power no es eslogan, es orfebrería musical: estructura, dinámica, humor ácido, ironía. Cuando la escucho en estos temas, siento que me libera a punta de verdad incómoda; te muestra la herida y te da herramientas para mirarla de frente.
Claves de escucha:
- Ironía como bisturí: risas que son cuchillos envueltos en terciopelo.
- Piano como argumento: staccatos que interrumpen y acordes que subrayan.
- Puentes hablados (banter): contexto en tiempo real; la canción es también conversación.
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Versiones que redefinen el original: de “I Put a Spell on You” a “Don’t Let Me Be Misunderstood”
Nina es una gran relectora. Su genio está en re-escribir sin borrar: mantiene la columna vertebral del tema y mueve el corazón.
- “I Put a Spell on You” convierte el teatro oscuro en una reclamación amorosa soberana: “soy tuya” no suena sumiso, suena a veredicto.
- “Don’t Let Me Be Misunderstood” se vuelve un pedido de lectura justa: no me reduzcas a tu miedo.
- “Feeling Good” pasa de estándar a reinvención total: respiro profundo, mundo nuevo.
He notado que sus mejores relecturas comparten dos trucos: tempo ligeramente contenido (para ganar intensidad) y timbre grave al frente (para ampliar la sombra emocional).
Perlas que pocos mencionan (pero deberías oír)
- “Just in Time” — Optimismo que no empalaga; “tu amor llegó justo a tiempo” es mantra de gratitud.
- “Be My Husband” — Canto percusivo, casi a capela; la dureza del texto dialoga con su biografía.
- “Pirate Jenny” — Fábula de venganza; en sus manos deja de ser teatro alemán y es catarsis negra.
- “Black Is the Color of My True Love’s Hair” — Balada/rito con electricidad contenida; amor y política se tocan.
Cuando descubrí “Pirate Jenny”, entendí su teatralidad: sin escenografía, ves el barco negro salir de la niebla. Así de potente es su storytelling.
Discografía rápida: álbumes y grabaciones en vivo para ubicar cada tema
- Nina Simone in Concert (1964) — Acta notarial de su voz política en vivo.
- I Put a Spell on You (1965) — Es donde su poder interpretativo de estudio se asienta.
- Pastel Blues (1965) — Hogar de “Sinnerman”; un álbum que entiende el crescendo como teología.
- At Carnegie Hall (1963) — Su faceta teatral y el puente entre clásico y popular.
Mapa mental: si quieres idea-fuerza, ve a In Concert; si quieres cuerpo entero, alterna Spell on You y Pastel Blues.
Playlist según tu mood: energía, catarsis y calma
- Energía: “See-Line Woman”, “Sinnerman”, “Feeling Good”.
- Catarsis: “Mississippi Goddam”, “Four Women”, “Pirate Jenny”.
- Calma luminosa: “I Loves You, Porgy”, “Wild Is the Wind”, “Just in Time”.
- Identidad y orgullo: “To Be Young, Gifted and Black”, “Don’t Let Me Be Misunderstood”.
Yo regreso a “See-Line Woman” cuando necesito foco; su pulso me ordena el día.
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Preguntas frecuentes sobre las canciones de Nina Simone
¿Por dónde empezar si nunca la escuché?
Con la ruta de 7 canciones arriba. Alterna estudio y vivo para comprender su rango.
¿Cuáles son sus temas más politizados?
“Mississippi Goddam”, “Four Women”, “To Be Young, Gifted and Black” y “Pirate Jenny”.
¿Qué diferencia hay entre estudio y directo en Nina?
En estudio domina la arquitectura; en vivo, la dramaturgia y el riesgo. Ambos son imprescindibles.
¿Qué versiones suyas superan al original?
“I Put a Spell on You”, “Feeling Good” y “Don’t Let Me Be Misunderstood” son buenísimas candidatas.
Conclusión
Nina Simone es puente entre lo íntimo y lo histórico. Sus canciones no solo “gustan”: interpelan. Si sigues este mapa —entrada de 7 temas, ranking, contexto político y playlist por mood— tendrás una experiencia más rica que un simple “top”.
Viridiana Velázquez
Editora en Yaconic. Periodista egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Mi especialidad es el análisis del consumo cultural y las narrativas mediáticas. Con una década de experiencia como reportera en medios de comunicación como Grupo Mundo Ejecutivo o Indie Rocks! y la Comunicación Social en el Gobierno de la Ciudad de México, examino cómo el poder, el mercado y el marketing determinan la percepción del arte y la sociedad. Te ofrezco una visión profunda de la cultura como producto y como reflejo de nuestro entorno.





