Nishimura Mako: La primera mujer reconocida como miembro de la Yakuza
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Nishimura Mako: La primera mujer reconocida como miembro de la Yakuza

En las entrañas del Japón más hermético, donde el patriarcado no es solo una estructura social sino una ley criminal inquebrantable, surge la figura de Nishimura Mako, primer mujer de la Yakuza .

Su nombre no evoca la imagen de la Ane-san tradicional, ese término japonés que, aunque significa «hermana mayor», se utiliza en el submundo para dirigirse con respeto a las esposas de los jefes o a mujeres con una autoridad delegada.

Ser una Ane-san implica combinar el concepto de «ane» (hermana) con el honorífico «-san», creando una jerarquía de respeto que, sin embargo, mantiene a la mujer en la periferia del poder real. Mako decidió que su lugar no era ese rol de acompañante; ella buscaba el centro mismo de la organización.

Al integrarse formalmente en las filas del clan Sumiyoshi-kai, rompió un tabú milenario y se convirtió en la primer mujer de la Yakuza.

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La construcción de su identidad criminal comenzó con un rechazo absoluto a las normas de conducta impuestas a las mujeres japonesas de la posguerra. Mako encontró su hogar inicial en las bandas de motociclistas, los Bosozoku, donde la velocidad era la única moneda de cambio válida.

Su audacia llamó la atención de los reclutadores del clan, quienes vieron en ella una determinación que superaba a la de muchos hombres. Para ser tomada en serio como la primer mujer de la Yakuza, Mako se sometió a las pruebas de lealtad más extremas, incluyendo el Irezumi de cuerpo completo.

Su piel es hoy un mapa de tinta que cubre su espalda y extremidades, una marca que en Japón funciona como una sentencia de exilio social, prohibiéndole la entrada a espacios públicos y gran parte del mercado laboral formal.

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primer mujer de la Yakuza

Lo que realmente consolidó su estatus de leyenda en el submundo de Tokio fue su disposición a ejecutar el Yubitsume, el rito de automutilación por honor.

Cuando un subordinado bajo su mando cometió un error grave, Mako no dudó en cortarse la falange del dedo meñique para ofrecerla como disculpa a sus superiores.

Este acto, históricamente exclusivo de los varones para demostrar valentía y sumisión ante un error, fue el golpe definitivo que obligó a sus pares a respetarla.

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primer mujer de la Yakuza

No era solo una figura decorativa, era la primer mujer de la Yakuza con la autoridad necesaria para dirigir operaciones de extorsión y gestión de locales nocturnos en los barrios más peligrosos del país.

Sin embargo, la vida de Nishimura Mako no terminó en el caos de la delincuencia. Tras pasar por el sistema penitenciario y enfrentarse a la decadencia de la mafia tradicional, inició un proceso de reinvención que la ha llevado a ser una activista por los derechos de los ex-presidiarios.

A través de su organización, Gokujin, se dedica a rescatar a antiguos miembros que, al igual que ella, cargan con el estigma de los tatuajes y los dedos mutilados. Su labor actual es una forma de redención que no busca borrar las cicatrices del pasado, sino utilizarlas para demostrar que es posible recuperar la identidad fuera de la estructura criminal.

Mako sigue siendo la primer mujer de la Yakuza, pero ahora su mando se ejerce desde la ayuda social, desafiando a una sociedad japonesa que rara vez ofrece segundas oportunidades.

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola