“Un ser incomprendido” ve la luz del mundo el 8 de julio de 1893. Nahui Olin escribía de sí misma como alguien que lo tiene “todo” pero que nada de eso le alcanzaba para ser feliz.

“Pero ¿qué digo? Soy y no soy dichosa. ¿Por qué? No soy feliz porque la vida no fue hecha para mí, porque soy una llama que se devora a sí misma y nada puede extinguirla; porque no he vivido libremente la vida con el derecho a disfrutar de los placeres, y me han destinado para venderme a un marido, como en la antigüedad se vendía a los esclavos. A pesar de mi edad, protesto por estar bajo la tutela de mis padres”.

Como muchas de nuestras mujeres artistas, en esa y en esta sociedad, su nombre ha sido opacado por el de hombres, siendo que dejó un legado interesante para la pintura mexicana.

Nacida con el nombre de Carmen Mondragón Valseca, al ser hija del militar Manuel Mondragón gozó de las comodidades propias de esa clase. Sin embargo, fue una mujer que se destacó más allá del apellido y más allá de su particular belleza y sensualidad con sus característicos ojos verdes.

Aunque su atractivo físico hizo que pintores y fotógrafos la retrataran, nadie como ella para saber quién es Nahui Olin. El seudónimo se lo adjudicó uno de sus amores, el Dr. Atl (Gerardo Murillo), pero ella se encargó de resignificarlo con su arte.

“Sé que mi belleza es superior a todas las bellezas que tú pudieras encontrar. Tus sentimientos de esteta los arrastró la belleza de mi cuerpo, el esplendor de mis ojos, la cadencia de mi ritmo al andar, el oro de mi cabellera, la furia de mi sexo, y ninguna otra belleza podría alejarte de mí”.

Su asidua educación parisina le permitió conocer las artes plásticas, la música y la literatura. Evidentemente fue modelo pero con la seguridad de saber de ella misma. Ya que en 1927 realiza una especie de manifiesto, catalogado como “anarquista”, donde se reafirma a sí misma y subraya quién es ella en verdad y el paso que quería darle al mundo.

Su seudónimo en náhuatl se escribe con doble “ll” (Ollin), pero Carmen decide firmar sus obras con una sola “l” porque ella dota de personalidad este nombre. En origen refiere a los cuatro vientos y connota ciclos y cambios.

Alguien tan sensible y pasional como ella se manifestaba en sus pinturas con un estilo expresivo y libre, un estilo llamado naif. Caracterizado por la ingenuidad, espontaneidad, el autodidactismo, los colores brillantes y contrastados y la interpretación libre de la perspectiva o incluso la ausencia de ella. 

Prefirió la abstracción en vez del realismo. Plasmó su propia belleza, erotismo y sensualidad cuya pintura también era caricaturezca, humorística y sarcástica donde encontramos una paleta de colores bastante mexicanos.

A pesar de su legado artístico, no es realmente conocida y qué hablar de su persona. Elena Poniatowska escribió sobre ella:

“De que Nahui Olin tenía el mar en los ojos no cabe la menor duda. El agua salada se movía dentro de las dos cuencas, y adquiría la placidez del lago o se encrespaba furiosa tormenta verde, ola inmensa, amenazante. Vivir con dos olas del mar dentro de la cabeza no ha de ser fácil”.

Además escribió siete libros completos de los cuales cinco fueron publicados, no conforme desarrolló casi todo tipo de artes plásticas. Realizó exhibiciones de sus desnudos y fue a Hollywood.

«Corte mis cabellos largos y rubios. Los corte para amar para dar un poco del oro de mi cuerpo»

A partir de los años 30 se dedicó a impartir clases en una primaria con su método de dibujo y en algunas ocasiones prestaba sus pinturas para ser exhibidas. Pero finalmente terminó en el anonimato.

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