La historia oficial de The Factory nos ha vendido la idea de que el cine de Andy Warhol fue una explosión de libertad libertina y caos creativo. Sin embargo, detrás del lente de las obras más crudas de ese periodo no había un cómplice de la resaca, sino un juez. Paul Morrissey (1938-2024), el verdadero arquitecto técnico y narrativo de la marca Warhol, fue un católico conservador y militante de derecha que utilizó la vanguardia para documentar, con un desprecio casi científico, la degradación de la cultura junkie neoyorquina.
El Católico en el cuarto oscuro: La mirada clínica
A diferencia del mito popular, Andy Warhol rara vez operaba la cámara en sus producciones de finales de los 60. La entrada de Paul Morrissey en 1965, profesionalizó el caos. Mientras Warhol se limitaba a «estar presente» como una entidad pasiva, Morrissey aplicaba una estructura de realismo sucio que hoy es el pilar del cine independiente moderno.
La paradoja es el corazón de su obra: Paul Morrissey detestaba las drogas, despreciaba el movimiento hippie y consideraba a las «Superestrellas» de Warhol como seres patéticos y carentes de talento. Fue precisamente ese juicio moral lo que le otorgó a sus películas una potencia que Warhol nunca habría logrado por sí solo. Donde Andy veía «glamour», Paul veía fealdad; y al filmar esa fealdad con una iluminación cruda y sin concesiones, inventó la estética de la desolación urbana.
Stephen Shore, el fotógrafo que documentó el interior de The Factory con Warhol

La Trilogía de la Carne: Carne, Basura y Calor
El pináculo de esta simbiosis parásita se encuentra en la llamada «Trilogía de la Carne«, tres cintas que desafiaron la censura internacional y redefinieron el erotismo en el cine:
- Flesh (1968): El descubrimiento de Joe Dallesandro. Morrissey convirtió el cuerpo de «Little Joe» en un objeto de estudio, subvirtiendo la mirada masculina y presentando la prostitución masculina con una naturalidad que escandalizó a la crítica.
- Trash (1970): Producida con un presupuesto irrisorio de $25,000 USD, esta cinta es el manifiesto antidrogas más brutal jamás filmado. Al mostrar la impotencia del adicto y la suciedad del entorno sin filtros románticos, Paul Morrissey logró un éxito comercial masivo en los circuitos de arte.
- Heat (1972): Una sátira amarga de Sunset Boulevard que consolidó la técnica de improvisación dirigida por Paul Morrissey, donde los diálogos se sentían como confesiones arrancadas de la vida real.
El fantasma en la máquina: La autoría en disputa
La relación entre Warhol y Paul Morrissey fue un ejercicio de vampirismo mutuo. Warhol prestaba su nombre para garantizar la distribución y el estatus de culto; Morrissey ponía el guion (esquemas de improvisación), la dirección y la edición final. Durante décadas, Morrissey sostuvo con amargura que Warhol «no hacía nada» en el set, cuestionando la propiedad intelectual de una filmografía que, en los créditos, solía omitir el peso real del director.
Esta tensión se extendió a otros miembros del círculo. Morrissey nunca ocultó su desdén por la Velvet Underground o figuras como Lou Reed, a quien calificó en múltiples entrevistas como alguien «sin gracia» cuya fama era un subproducto del aparato publicitario de la Factory. Para Morrissey, el rock y las drogas eran distracciones que nublaban la verdadera tarea del cineasta: observar la caída del hombre.
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El legado de una mirada incómoda
Reivindicar a Paul Morrissey en este 2026 es reconocer que la transgresión no siempre viene de la rebeldía, sino a veces de la observación severa. Su influencia es rastreable en el realismo de los 90, desde Gus Van Sant hasta Larry Clark, cineastas que heredaron esa cámara que no parpadea ante la miseria.
Morrissey se fue de este mundo sin pedir perdón por su conservadurismo, dejando claro que para retratar el infierno no hace falta ser un demonio; a veces, basta con ser el puritano que sostiene la lámpara para iluminar la resaca de los demás.
Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola





