La Ciudad de México, con su ritmo incesante y su inmensa mancha urbana, a menudo nos hace anhelar una escapada a la naturaleza. Afortunadamente, a pocas horas de la capital, existen majestuosas presas que no solo ofrecen paisajes espectaculares y actividades al aire libre, sino que también guardan historias y leyendas que enriquecen aún más la visita. Aquí te presentamos un top de las mejores presas cercanas a la CDMX, cada una con su encanto particular y algún dato curioso que te sorprenderá.
Estas presas no solo son destinos para el esparcimiento y la aventura, sino también guardianas de historias que nos conectan con el pasado y la impresionante capacidad de la naturaleza y la intervención humana. Anímate a explorar estas presas cercanas a la CDMX, y descubre sus encantos.
Presa Iturbide (Estado de México)
A tan solo 50 minutos de la CDMX, la Presa Iturbide es un verdadero refugio natural. Rodeada de un denso bosque de oyameles y pinos, ofrece un ambiente de tranquilidad casi total, donde el silencio solo es interrumpido por el suave murmullo del agua y el viento entre los árboles. Dentro del listado de presas cercanas a la CDMX, este destino es ideal para el camping, el ciclismo de montaña o simplemente para un día de picnic en familia.
La Presa Iturbide, a pesar de su belleza serena y los paisajes boscosos que la rodean, tiene una reputación inquietante. Se dice que sus aguas son traicioneras y extremadamente frías, incluso en los días más cálidos. Esta característica, sumada a la presencia de troncos, maleza y restos de árboles sumergidos que no son visibles desde la superficie, ha llevado a la creencia popular de que la presa «cobra venganza» o es una «tumba de agua» para aquellos que se aventuran a nadar en ella.
Presa Iturbide: lo sobrenatural de las aguas gélidas

Presa Miguel Alemán (Valle de Bravo, Estado de México)
Cuando se piensa en presas cercanas a la CDMX, Valle de Bravo es, sin duda, uno de los primeros nombres que vienen a la mente. Su icónica Presa Miguel Alemán es el corazón de este Pueblo Mágico, ofreciendo un sinfín de actividades acuáticas como esquí, velero, kayak y paddleboard. Los paisajes montañosos que la rodean son impresionantes y el ambiente bohemio del pueblo la convierte en un destino perfecto para una escapada de fin de semana.
La Presa Miguel Alemán, creada en 1947, es el componente más grande y visible del vital Sistema Cutzamala, que abastece de agua potable a una parte significativa de la Ciudad de México y su área metropolitana. Su construcción transformó drásticamente el paisaje de la región, convirtiendo una zona de valles y ríos en el gran lago que conocemos hoy. Aunque no hay una leyenda oscura de pueblos sumergidos como en otras presas, su constante monitoreo y los debates sobre los niveles de agua (especialmente en épocas de sequía) la mantienen en la conversación pública como un elemento crucial para la supervivencia de millones de habitantes en la capital.

Presa El Cedral (Mineral del Chico, Hidalgo)
Dentro del espectacular Parque Nacional El Chico, en el Pueblo Mágico de Mineral del Chico, se encuentra la Presa El Cedral. Este es uno de los parques más antiguos de México y la presa, construida en la década de 1940, se ha convertido en un centro de recreación y piscicultura de trucha. El entorno es ideal para el senderismo, la escalada en roca y la convivencia con la naturaleza. La Presa El Cedral es un punto focal, una de las primeras áreas naturales protegidas de México, declarada parque nacional en 1898 por el presidente Porfirio Díaz.
Este parque es famoso por sus impresionantes formaciones rocosas de origen volcánico, algunas de las cuales tienen nombres curiosos como «La Muela», «Las Monjas» o «El Peñasco del Cuervo». La presencia de la presa y sus actividades acuáticas complementan perfectamente el paisaje montañoso, creando un microclima y un ecosistema ideal para el esparcimiento y la observación de aves. El «eco» que se genera en ciertas zonas de la presa, donde el sonido rebota en las paredes rocosas y los bosques, es una curiosidad auditiva que sorprende a los visitantes.

Presa Zimapán (Querétaro/Hidalgo)
Ubicada en la Sierra Gorda, entre los estados de Querétaro e Hidalgo, la Presa Zimapán (formalmente conocida como Fernando Hiriart Valderrama) es uno de los embalses más importantes del país. Sus imponentes cañones, como el Infiernillo, Las Brujas y Epazote, ofrecen paisajes dramáticos y son perfectos para el senderismo y la pesca deportiva. Los alrededores cuentan con zonas de acampar y manantiales de aguas termales.
Uno de los atractivos cercanos a la presa es el «Mirador El Vigilante», donde un monolito natural tiene la forma de un rostro humano. La curiosidad es que, desde diferentes ángulos, se aprecian dos expresiones distintas: una cara serena y, del otro lado, una que parece hacer gestos de maldad, simbolizando el bien y el mal, o el día y la noche.

Presa Necaxa (Huauchinango, Puebla)
En la Sierra Norte de Puebla, cerca de Huauchinango, se encuentra la histórica Presa Necaxa. Esta presa es un hito en la historia de la energía eléctrica en México, ya que fue la primera en el país dedicada a la generación de electricidad, inaugurada en 1905. En su momento, fue una de las plantas hidroeléctricas más grandes y modernas del mundo, comparable con la capacidad de las Cataratas del Niágara.
Se cuenta entre los pobladores más antiguos de la región que la construcción de la Presa Necaxa, con la inundación de lo que era el antiguo pueblo y el valle para crear el embalse, «cambió el espíritu del lugar». La gente solía decir que, antes de la presa, el valle era un sitio de clima más templado y con una energía diferente. Tras la inundación, se volvió más frío, y las nieblas que a menudo cubren la zona son vistas por algunos como los «suspiros» del valle que se cubrió de agua, o como el velo que oculta las memorias de lo que una vez fue.

Presa de Taxhimay (Villa del Carbón, Estado de México)
Cerca del Pueblo Mágico de Villa del Carbón, la Presa de Taxhimay es famosa por un detalle que la hace única: las torres de una antigua iglesia que sobresalen de sus aguas. Esta imagen es un recordatorio de un pasado sumergido, un pueblo que quedó bajo el agua para dar paso a la presa. Bajo las aguas de la Presa de Taxhimay yace el pueblo de San Luis de las Peras, fundado en 1536 y de origen otomí, siendo uno de los más antiguos de México. Fue desalojado por órdenes presidenciales en los años 30 para construir la presa y abastecer de agua a Hidalgo. Hoy, solo las torres de la iglesia permanecen visibles, creando un paisaje misterioso y melancólico que invita a la reflexión sobre la historia y el progreso.

Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola





