El anuncio ha caído como una bomba en la industria del entretenimiento: René Pérez Joglar, conocido mundialmente como Residente, debutará como director de cine con una épica histórica titulada Porto Rico. La noticia, confirmada recientemente por medios como Billboard, ha cobrado una relevancia mediática masiva no solo por el debut del rapero tras la lente, sino porque la película de Residente contará con el protagonismo de Bad Bunny.
Lo que sabemos de ‘Porto Rico’, la película de Residente
Según los detalles compartidos en el comunicado de prensa, la película de Residente se centrará en la vida del revolucionario puertorriqueño del siglo XIX, José Maldonado Román, apodado «Águila Blanca«. La trama nos transportará a finales de 1800 para explorar la lucha de este personaje por la identidad y la resistencia en una isla que se encontraba bajo la sombra de profundos cambios imperiales y tensiones coloniales.
El guion es fruto de una colaboración estratégica entre Pérez Joglar y Alexander Dinelaris, el reconocido ganador del Oscar por su trabajo en Birdman. Esta sociedad creativa, bajo el sello de 1868 Studios y Sony Pictures Latin-Iberia, asegura una factura técnica y una narrativa de alto nivel para la película de Residente, alejándola de los esquemas convencionales del cine biográfico para adentrarse en la estética de la épica de gran presupuesto.
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El «timing» de la identidad latina
Sin embargo, más allá de la robusta ficha técnica, es imposible ignorar el contexto sociopolítico en el que surge este anuncio. La película de Residente llega justo tras un periodo de saturación mediática de «latinidad» en los grandes escenarios de consumo masivo en Estados Unidos. Este fenómeno nos obliga a reflexionar sobre si estamos ante un reclamo genuino por la recuperación de la memoria histórica de la isla o ante una jugada maestra de timing comercial que aprovecha el auge del orgullo latino para vender un nuevo modelo de identidad cinematográfica.
Elevar a Bad Bunny de icono del pop y el reguetón a figura central de una épica histórica es un movimiento audaz y calculado. Al vestir al artista más rentable del mundo con las ropas de la resistencia insurgente, la película de Residente busca otorgar una pátina de legitimidad y profundidad intelectual que el efímero algoritmo de la música urbana a veces agota.
En una era donde la identidad se ha convertido en el activo más valioso y exportable del mercado global, la línea entre la trinchera cultural y la alfombra roja se vuelve cada vez más delgada. ¿Es este filme un acto de soberanía visual necesaria para las Antillas o simplemente la institucionalización de la protesta convertida en un nuevo «blockbuster» de autor para las audiencias globales? La película de Residente promete ser el campo de batalla donde se discuta qué parte de nuestra historia nos pertenece y qué parte ha sido empaquetada para el espectáculo.
Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola





