Por Iván Nieblas / @ivannieblas

James Newell Osterberg nació en Muskegon, Michigan, en 1947, y contrario a la mayoría de las historias sobre las figuras más destacadas del punk, su infancia y juventud fueron bastante felices. La locura, las drogas, la perdición y el torbellino creativo vendrían después.

Jimmy tuvo unos padres que podrían considerarse ejemplares. En la escuela era un estudiante modelo e incluso sus compañeros votaron por él como “el que más probabilidades tiene de triunfar”. Seguramente lo decían por sus inclinaciones políticas: soñaba con ser el presidente número 43 de los Estados Unidos (desgraciadamente resultó ser George W. Bush).

iggy pop en mexico

Iggy Pop / Foto: Getty.

El poder seductor de la música pudo más. Lejos de reprimir sus impulsos artísticos y obligarlo a sucumbir ante la podredumbre oficinista, los padres de Jimmy le cedieron la habitación del tráiler en el que vivían para tuviera ahí su amada batería, el instrumento que más le gustaba en el mundo.

El apoyo paterno no se quedó ahí. Años después, también se encargaron de diseñar el vestuario de los primeros shows de los Stooges, en los que Iggy Pop aparecía con un vestido, la cara pintada de blanco y un afro plateado, o con pantalones de plástico transparente, el cuerpo cubierto con brillantina o vestido como mantis religiosa.

Cuando formó los Stooges con Dave Alexander y los hermanos Ron y Scott Asheton en 1967, Jimmy ya era conocido como Iggy Pop, en referencia a una de sus primeras bandas: The Iguanas.

iggy pop y the stooges

The Stooges.

Iggy Pop rompió lazos con la música que se escuchaba. Hizo un alto en el camino, miró el panorama y creó algo completamente nuevo, de otra forma nunca habría trascendido como artista. Su invención estaba basada e impulsada por las drogas, el ímpetu de su juventud, una vasta colección de discos y mucha actitud.

Para ese momento los Stooges ya eran punks antes de que el punk existiera. Su música era tan intensa como meter el dedo mojado en una toma de corriente. Si alguien compraba su disco sentía que estaba en posesión de algo que todo el mundo odiaba, pero nadie más tenía ni podía comprender. Era parte de algo especial.

Los Stooges nunca fueron famosos pero sí influyeron a los Sex Pistols y los Ramones, quienes aprendieron de ellos lo que posteriormente perfeccionaron y popularizaron como punk.

David Bowie, Iggy Pop y Lou Reed.

David Bowie, Iggy Pop y Lou Reed.

Raw Power (1973), su tercer álbum, sería el preferido de muchos músicos, entre ellos Kurt Cobain, Henry Rollins, Morrissey, Johnny Marr. David Bowie también quedó maravillado con lo que estaba haciendo Iggy Pop, y mezcló el álbum. Decía que su música provenía del cerebro, mientras que la de los Stooges surgía de la entrepierna.

Al emprender su carrera solista, Iggy se estuvo moviendo entre Detroit y Nueva York. En medio de la ruta tuvo que confrontarse con los demonios de la droga; la heroína era el principal. Esta lo mantuvo tan doblegado que terminó en el Instituto de Neuropsiquiatría en UCLA. El argumento con el que llegó al mostrador para ser admitido fue: “Me he convertido en prisionero de mi propia teatralidad”.

Habría que detenerse a pensar en esta parte de la teatralidad.

Iggy es una de las personas más reconocibles del mundo del rock. Su pecho desnudo, su eterno bronceado, sus caderas salidas, su voz que va de lo barítono a lo burlesco, y sus movimientos sinuosos de serpiente lo han convertido en una imagen infaltable en el panorama musical.

Comprendió que su cuerpo podía ser usado como arma de transgresión. Es por ello que Iggy rara vez aparece con camisa sobre el escenario. No es un tipo que se avergüence de su cuerpo a pesar de lo avanzado de su edad. Él dice que cuando se mira al espejo realmente piensa que es un tipo muy atractivo, el mejor de hecho.

Eso es parte del objetivo. Su cuerpo busca provocar reacciones. Es por ello que rodaba sobre vidrios hasta sangrar, que se embadurnaba de todo tipo de materias viscosas y luego se tiraba a la audiencia, para enfrentarlos con la carnalidad, con las sensaciones táctiles, con lo palpable para despertar al público de cualquier cosa en la que su mente o su vida estuviera inmersa.

Aunque debido a estas prácticas puso su vida en riesgo, siempre pensó que si comenzaba algo tenía que llevarlo hasta el final, nunca le gustaron las medias tintas. Lo mismo le sucedió con el consumo de sustancias. Aunque actualmente, dice, lleva una vida sobria con la mente torcida. No extraña ninguna droga de sus días de juerga. Solo pensar en fumar marihuana hace que le den escalofríos.

No es para menos, durante muchos años Iggy abusó de las sustancias ilegales en verdaderas bacanales sin fin. El MDMA podía mantenerlo en órbita durante semanas. En algún festival inhaló un polvo que le habían dicho era cocaína, pero resultó ser ketamina, un poderoso anestésico con propiedades casi hipnóticas. Iggy perdió la noción del tiempo y no podía recordar quien era. También conoció el infierno de fumar crack, antes de que le llamaran crack.

Este abuso era para él un recordatorio de su carnalidad, de lo que significa estar vivo, aunque estuviera dentro de una vida artificial, un sueño de opiáceos. La sobriedad le trajo una nueva vitalidad, la electricidad que lo ha impulsado a mantenerse vigente hasta nuestros días.

A pesar de los años al servicio de la música, Iggy no había tenido un gran éxito ante el público hasta que llegó “Candy”, el tema que le dio notoriedad ante audiencias mayores que jamás se habían percatado de su presencia.

Su influencia es más espiritual que sonora. Así como él tomó algunos elementos de Jim Morrison y Bowie adaptándolos a su propia personalidad, personajes como los Red Hot Chili Peppers son herederos directos de Iggy, no en sus canciones, sino en los desafíos corporales.

El tiempo ha transcurrido a su favor y si bien su presencia ahora es mucho más notoria, Iggy aún tenía un asunto pendiente: crear un álbum que llegara al número uno.

En parte debido a un desafío personal y en parte porque tenía la obligación de probarle a todos sus enemigos y detractores que siempre estuvieron equivocados respecto a su innegable talento.

iggy pop

Con la ayuda de Josh  Homme, el inquieto líder de los Queens of the Stone Age, crearon Post Pop Depression (2016), y el álbum se catapultó al primer lugar de las listas de ventas y popularidad.

Iggy ha dicho que seguramente será su último álbum al igual que la gira del mismo. Una despedida muy apropiada para un tío de 69 años en un principio de siglo en el que las cosas que parecían no funcionar en el pasado, de repente han comenzado a fluir.

La sociedad finalmente se puso al corriente respecto a Iggy Pop, y eso es lo más saludable que ha podido hacer ante el edulcorado y sintético mundo de la cultura y música popular.

Editor Yaconic

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