Lugares surrealistas en México: arquitectura fantástica y orgánica que puedes visitar

México conserva construcciones donde jardines, casas, museos y espacios públicos se alejan de las formas habituales. Algunas tienen una relación histórica directa con el surrealismo, como Las Pozas de Edward James. Otras pertenecen a la arquitectura orgánica, la arquitectura fantástica, el land art o el arte público.
Hablar de arquitectura surrealista en México conduce principalmente al jardín que Edward James levantó en Xilitla. Sin embargo, el mapa puede ampliarse hacia otras tradiciones que también alteraron la manera convencional de construir y recorrer un espacio. Ahí aparecen las casas curvas de Javier Senosiain. Además, se observa el edificio de piedra volcánica que Diego Rivera concibió para su colección prehispánica. También, un círculo de concreto que conserva un campo de lava en Ciudad Universitaria y las criaturas de Leonora Carrington instaladas en plena Ciudad de México.
Este recorrido permite entender qué corriente representa cada lugar, quién lo creó, de qué manera funciona y qué encuentra actualmente el visitante.

Surrealismo en México: Las Pozas de Edward James en Xilitla
El vínculo más claro entre construcción y surrealismo en México se encuentra en Xilitla, San Luis Potosí, donde el poeta, coleccionista y mecenas británico Edward James comenzó a desarrollar Las Pozas después de llegar a la región en 1947. James ya mantenía una relación estrecha con el movimiento surrealista europeo y había apoyado a artistas como René Magritte y Salvador Dalí. Sin embargo, en Xilitla su proyecto comenzó como un jardín dedicado principalmente a orquídeas y otras especies vegetales. No era el conjunto de concreto que conocemos actualmente.
El cambio decisivo llegó en 1962, cuando una helada destruyó buena parte de las plantas. Según la historia oficial del Jardín Escultórico Edward James, a partir de entonces las formas vegetales comenzaron a trasladarse al concreto. La construcción se prolongó durante más de dos décadas y requirió el trabajo de más de 150 carpinteros, albañiles y jardineros. Plutarco Gastélum, colaborador cercano de James en Xilitla, tuvo también un papel importante en la ejecución y continuidad de un proyecto que fue creciendo sin responder a un plano definitivo cerrado desde el principio.
Un jardín de concreto construido dentro de la selva
Ese proceso explica por qué Las Pozas funciona de manera distinta a un jardín ornamental convencional. Sus columnas evocan flores y tallos, pero no sostienen siempre un espacio cerrado. Algunas escaleras ascienden hasta perder su función práctica y las puertas pueden abrir directamente hacia la vegetación. Las estructuras se cruzan con cascadas, estanques y senderos. De modo que la selva no sirve únicamente como escenario: forma parte de la manera en que se descubre cada construcción.
El recinto oficial de Las Pozas registra cerca de nueve hectáreas de jardín escultórico y decenas de estructuras y esculturas distribuidas entre la vegetación. El Colegio Nacional ha abordado el conjunto desde la arquitectura fantástica, una categoría útil para entender cómo James convirtió formas relacionadas con la naturaleza y el imaginario surrealista en espacios transitables. El resultado no es una colección de esculturas aisladas. Así, el visitante camina por dentro, debajo y alrededor de ellas.
La construcción se detuvo en 1984, cuando murió Edward James, y el jardín abrió al público en 1991. En 2012 fue declarado Monumento Artístico de la Nación, reconocimiento que también obliga a considerar su conservación. Actualmente el acceso está regulado y el sitio oficial de boletos trabaja con entradas por horario y cupo limitado.

Arquitectura orgánica en México: Javier Senosiain
Una tradición distinta aparece en la obra de Javier Senosiain, particularmente en el Estado de México. Sus construcciones parten de formas naturales, accidentes del terreno y recorridos continuos en los que las divisiones habituales entre piso, muro y techo pierden claridad. Sus proyectos más conocidos no pertenecen al surrealismo histórico: forman parte de la arquitectura orgánica mexicana.
Dos ejemplos permiten entender con claridad su manera de trabajar. Tanto Nautilus como el Nido de Quetzalcóatl parten de una figura reconocible —una concha y una serpiente—, pero la forma final no se limita a reproducir esos objetos desde el exterior. En ambos casos determina cómo se distribuyen las habitaciones, por dónde circulan los habitantes y de qué manera la construcción responde al terreno.
Nautilus: una casa construida alrededor de una espiral
La Casa Nautilus, terminada en 2007 en el Estado de México, parte de una espiral logarítmica. La ficha del proyecto publicada por el estudio de Senosiain explica que esa espiral se fue ajustando a las características del lote. El trabajo con maquetas produjo numerosos cambios antes de llegar al volumen definitivo. La semejanza con una concha marina, por tanto, no fue solamente una decisión exterior. Así, la espiral organiza el desplazamiento por toda la casa.
El recorrido comienza con una escalinata y un gran vitral que introduce luz de distintos colores. Una vez dentro, paredes, piso y techo dejan de correr en paralelo. El visitante asciende siguiendo la curva de la casa y pasa por vestíbulo, sala y escaleras antes de llegar al estudio y a las áreas privadas. Además, la vegetación interior participa también en esa continuidad. De este modo, el desplazamiento por la espiral coloca al habitante en distintos niveles frente a las plantas y al paisaje exterior.
Nautilus resulta especialmente útil para entender qué significa la corriente orgánica en la obra de Senosiain. La forma natural no funciona como una cubierta colocada sobre una casa convencional. La referencia a la concha modifica la planta, el recorrido, las alturas y la relación entre habitaciones. Por eso, vivir dentro del volumen implica moverse de acuerdo con esa geometría.

Nido de Quetzalcóatl: construir con las cañadas del terreno
En Naucalpan se encuentra también el Nido de Quetzalcóatl, iniciado por Senosiain en 2000. El punto de partida fue un terreno de aproximadamente 5,000 metros cuadrados con fuertes desniveles y varias cañadas. La información oficial del proyecto explica que estas depresiones naturales tenían además una función dentro del ecosistema, pues contribuían a regular humedad y temperatura. La construcción, en lugar de nivelar por completo el predio, terminó siguiendo buena parte de esos accidentes.
De ahí proviene en buena medida el cuerpo ondulante de Quetzalcóatl. La estructura principal, realizada con ferrocemento, puede curvarse y descender siguiendo el terreno antes de volver a emerger. Dentro del volumen se distribuyen 10 departamentos de aproximadamente 200 metros cuadrados, con dos niveles, bóvedas interiores, muros semicirculares y ventanas orientadas hacia los jardines. El acceso a varias viviendas ocurre a través del propio “lomo” de la serpiente mediante corredores, escaleras y hasta un puente que conecta las últimas unidades.
El resultado explica mejor la figura de Quetzalcóatl que una simple fotografía exterior. La serpiente no funciona únicamente como decoración: contiene viviendas y resuelve la circulación en un terreno difícil de ocupar mediante bloques rectangulares convencionales. El conjunto conserva su función habitacional y actualmente algunas unidades ofrecen estancias mediante el canal oficial del Nido de Quetzalcóatl; el resto del complejo no funciona como museo de libre acceso.

El mausoleo de José Alfredo Jiménez: identidad popular convertida en monumento
La obra de Senosiain llegó también a Dolores Hidalgo, Guanajuato, con el Mausoleo de José Alfredo Jiménez, localizado dentro del Panteón Municipal. La Secretaría de Cultura atribuye el proyecto a Javier Senosiain y describe sus dos elementos principales: un gran sombrero de charro y un sarape multicolor realizado con azulejos.
Las formas elegidas concentran símbolos asociados durante décadas con la imagen pública del compositor. José Alfredo Jiménez convirtió el paisaje, las ciudades, el desamor, la fiesta y la cultura del Bajío en temas recurrentes de canciones como Camino de Guanajuato, El Rey y Si nos dejan. El mausoleo retoma ese repertorio sin representar literalmente escenas de las canciones: transforma el sombrero y el sarape en elementos capaces de organizar un monumento funerario.
El sarape se extiende de manera ondulante sobre el terreno y lleva inscritos títulos de canciones, de modo que el visitante recorre visualmente parte de la obra del compositor mientras se aproxima a la tumba. La construcción evita así el formato habitual de una lápida aislada y convierte la memoria pública de José Alfredo en la propia forma del lugar. Dentro del trabajo de Senosiain es un caso particular porque la referencia principal no procede de una concha, una serpiente o el terreno, sino de objetos vinculados directamente con la identidad cultural del personaje homenajeado.

Arquitectura fantástica: el Museo Anahuacalli de Diego Rivera
En el sur de la Ciudad de México, Diego Rivera imaginó un edificio para resguardar su colección de piezas prehispánicas en un terreno cubierto por la lava del volcán Xitle. La idea comenzó a tomar forma a principios de los años cuarenta y la historia oficial del Museo Anahuacalli sitúa el comienzo de la construcción hacia 1941, con la colaboración de Juan O’Gorman.
El terreno no fue una elección secundaria. Rivera estaba interesado en el paisaje del Pedregal y decidió utilizar la misma piedra volcánica del lugar como material central del edificio. El proyecto inicial para guardar su colección fue creciendo durante los años siguientes y terminó relacionado con una ambición mayor: crear un espacio donde las artes pudieran convivir. Rivera murió en 1957 con el Anahuacalli todavía inconcluso; Ruth Rivera y Juan O’Gorman participaron después en los trabajos que permitieron terminarlo.
Una construcción moderna pensada desde el paisaje del Pedregal
La forma exterior combina referencias de distintas procedencias. En la fachada aparece el talud-tablero de la tradición mesoamericana, mientras el gran ventanal del espacio destinado originalmente al estudio de Rivera introduce un elemento claramente moderno. El material educativo del propio Anahuacalli explica que Rivera recurrió a referencias mexicas, mayas y teotihuacanas, pero también conocía el funcionalismo y la corriente orgánica asociada con Frank Lloyd Wright.
Esa combinación ayuda a entender por qué el museo utiliza el término “arquitectura fantástica” para hablar del edificio. No intenta reproducir una pirámide prehispánica tal como habría existido siglos atrás. Rivera toma recursos antiguos, los mezcla con soluciones del siglo XX y los levanta con la piedra del mismo paisaje volcánico sobre el que se encuentra el museo.
La experiencia interior prolonga esa intención. Los corredores oscuros, los cambios de altura, la presencia constante de roca volcánica y los mosaicos inspirados en símbolos prehispánicos preparan el espacio para la colección arqueológica. Edificio y piezas no funcionan como dos elementos independientes: Rivera buscó que el lugar donde se exhibía su colección también expresara su interpretación personal del pasado mesoamericano y de la modernidad mexicana.

Land art en México: el Espacio Escultórico de la UNAM
El Espacio Escultórico de la UNAM, inaugurado el 23 de abril de 1979, propone otra forma de intervenir el paisaje del Pedregal. La UNAM registra un círculo de 120 metros de diámetro formado por 64 prismas triangulares, creado colectivamente por Helen Escobedo, Hersúa, Sebastián, Federico Silva, Manuel Felguérez y Mathias Goeritz.
Lo más importante, sin embargo, está en lo que los autores decidieron no cubrir. En el centro conservaron un “mar de lava” producido por la erupción del Xitle, mientras los prismas marcan un perímetro regular a su alrededor. La geometría de concreto y la superficie volcánica mantienen así una tensión muy clara: una pertenece a una intervención humana calculada; la otra conserva la irregularidad del terreno que existía antes de Ciudad Universitaria.
Esa decisión explica su vínculo con el land art. La obra no utiliza el paisaje como fondo para colocar una escultura autónoma, sino que hace del propio terreno una parte indispensable del conjunto. La UNAM señala además que uno de sus propósitos ha sido preservar un fragmento del ecosistema del Pedregal frente al crecimiento urbano. Para el visitante, caminar alrededor del círculo significa observar cómo cambia la relación entre los prismas, el horizonte y la lava sin que el centro necesite llenarse con otro objeto.

Arte integrado: el Cárcamo de Dolores y la Fuente de Tláloc
En la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec, el Cárcamo de Dolores nació de una necesidad completamente práctica: recibir y distribuir agua del Sistema Lerma hacia la Ciudad de México. En 1951, Ricardo Rivas realizó el edificio destinado a conmemorar la culminación de aquellas obras hidráulicas. Pero el proyecto incorporó también a Diego Rivera, quien convirtió el funcionamiento del agua en el tema central de las obras artísticas del conjunto. La Fundación Chapultepec identifica a Rivas como responsable del edificio y a Rivera como autor del mural El agua, origen de la vida en la Tierra y de la Fuente de Tláloc.
Rivera trabajó directamente sobre las superficies interiores por donde circularía el agua. El mural desarrolla imágenes relacionadas con el origen y evolución de la vida, mientras afuera la figura monumental de Tláloc, deidad mesoamericana asociada con la lluvia, extiende el tema hacia el paisaje. La pieza exterior fue concebida para apreciarse desde una perspectiva elevada, mientras el interior obligaba a relacionar las imágenes pintadas con el agua que atravesaba físicamente la instalación.
Esa unión tuvo una consecuencia material. El mural permaneció sumergido durante aproximadamente cuatro décadas, de acuerdo con la documentación del Bosque de Chapultepec, y el contacto continuo con el agua provocó un deterioro que obligó a suspender su circulación y emprender trabajos de restauración. Esa tensión entre función hidráulica y conservación artística es parte de lo que vuelve excepcional al Cárcamo: la obra no representaba simbólicamente una infraestructura, sino que estuvo integrada durante años a su funcionamiento real.
Actualmente el recinto forma parte del Museo Jardín del Agua, donde pueden verse el edificio, el mural y la Fuente de Tláloc como partes de un mismo proyecto.

Surrealismo en el espacio público: el Cocodrilo de Leonora Carrington
En Paseo de la Reforma aparece otra vertiente del recorrido: el surrealismo instalado directamente en el espacio público. Cocodrilo, también conocida como Cómo hace el pequeño cocodrilo, es una escultura monumental de Leonora Carrington formada por una embarcación poblada de cocodrilos y criaturas híbridas. Animales transformados, seres imposibles y escenas donde las categorías humanas y animales se mezclan fueron recurrentes en la obra de Carrington, una de las figuras centrales del surrealismo que desarrolló gran parte de su vida adulta en México.
El portal oficial de turismo de la Ciudad de México señala que la escultura fue colocada originalmente en una fuente de la Segunda Sección de Chapultepec. En 2006, la propia Carrington eligió su nueva ubicación en Paseo de la Reforma, donde la pieza quedó inserta entre tráfico, oficinas, comercios y peatones.
Ese traslado modificó también la manera de encontrarse con la obra. En lugar de buscarla dentro de una sala, el espectador se cruza con las criaturas de Carrington durante el tránsito cotidiano por una de las avenidas principales de la capital. Así, el surrealismo aparece fuera del museo y convive directamente con la ciudad.

Conjunto Satélite: viviendas curvas adaptadas al terreno
Otro proyecto importante de Javier Senosiain en Naucalpan es el Conjunto Satélite, terminado en 1995. El conjunto reúne viviendas desarrolladas a partir de superficies curvas y volúmenes que buscan integrarse con el terreno, una preocupación constante dentro de la arquitectura orgánica del arquitecto. ArchDaily México lo sitúa dentro de la investigación de Senosiain sobre espacios curvos y materiales capaces de alejar la vivienda de la planta rectangular convencional.
En el proyecto, las casas se organizan mediante formas continuas que reducen la presencia de esquinas y líneas rectas. Los espacios interiores siguen esa misma lógica: muros, cubiertas y circulaciones se relacionan como partes de un volumen común, en vez de funcionar como elementos claramente separados. El resultado anticipa soluciones que Senosiain desarrollaría después con mayor libertad en proyectos como Nautilus y el Nido de Quetzalcóatl.
Dentro de su trayectoria, Conjunto Satélite funciona como un punto intermedio entre sus primeras casas orgánicas y los proyectos figurativos posteriores. La obra muestra que la búsqueda de Senosiain no dependía únicamente de construir edificios con apariencia de animales o conchas: desde antes exploraba cómo las curvas podían modificar la circulación y la manera de habitar una vivienda.

Qué lugares surrealistas y fantásticos de México se pueden visitar
Los lugares de esta ruta tienen funciones muy diferentes y eso determina también la manera de conocerlos. Las Pozas de Xilitla funciona como jardín escultórico con acceso regulado y entradas por horario. El Museo Anahuacalli es un recinto museístico. Mientras tanto, el Espacio Escultórico de la UNAM forma parte de Ciudad Universitaria. El Cárcamo de Dolores puede conocerse dentro del Museo Jardín del Agua en Chapultepec.
El Mausoleo de José Alfredo Jiménez se encuentra en el Panteón Municipal de Dolores Hidalgo. Además, el Cocodrilo de Leonora Carrington permanece en el espacio público sobre Paseo de la Reforma. En estos casos, visitar la obra implica acercarse también al contexto que explica su presencia. Así, se entiende la trayectoria del compositor en Guanajuato o la relación de Carrington con la Ciudad de México.
Nautilus y el Nido de Quetzalcóatl requieren otra consideración porque fueron concebidos como espacios habitacionales. El Nido mantiene esa función y su canal oficial ofrece actualmente determinadas unidades como alojamiento vacacional. Por otro lado, Nautilus no debe tratarse como un museo o atractivo de acceso abierto. Como las condiciones pueden cambiar, cualquier visita que dependa de reservación, hospedaje o entrada debe comprobarse previamente en las páginas oficiales de cada recinto.
Surrealismo, arquitectura fantástica y formas orgánicas en México
Las Pozas nació de la relación de Edward James con el surrealismo y de más de veinte años de trabajo dentro de la selva de Xilitla. Nautilus y el Nido de Quetzalcóatl responden a la corriente orgánica de Javier Senosiain y muestran dos maneras distintas de adaptar una vivienda a una espiral o a las cañadas de un terreno. Además, Anahuacalli integra referencias mesoamericanas, ideas modernas y la piedra del Pedregal en el proyecto personal de Diego Rivera.
El Espacio Escultórico lleva la relación con el terreno en otra dirección al conservar la lava del Xitle como centro de una intervención geométrica. En el Cárcamo de Dolores, una instalación hidráulica se convirtió simultáneamente en edificio, mural y monumento al agua. Leonora Carrington, finalmente, trasladó sus criaturas surrealistas al espacio cotidiano de Paseo de la Reforma.
Recorrer estos lugares permite pasar de un jardín de concreto levantado durante décadas en la Huasteca a una casa organizada como una concha. También se puede conocer un museo construido con lava y un mural que permaneció bajo el agua durante años. Cada obra parte de una historia distinta; entenderla hace que la rareza visual deje de ser el único motivo para visitarla.ral que permaneció bajo el agua durante años. Por lo tanto, cada obra parte de una historia distinta; entenderla hace que la rareza visual deje de ser el único motivo para visitarla.
Redacción
Viridiana Velázquez
Viridiana Velázquez es editora en Yaconic y periodista egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Cuenta con una década de experiencia en medios como Grupo Mundo Ejecutivo e Indie Rocks!, además de Comunicación Social del Gobierno de la Ciudad de México. Se especializa en consumo cultural, narrativas mediáticas y su relación con el arte, el mercado y la sociedad.
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