Artistas que han sido agredidos en sus propios performances
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Artistas que han sido agredidos en sus propios performances

La industria del arte ha sido testigo de numerosos incidentes en los que artistas han sido agredidos durante sus propios performances. Generando debates sobre la seguridad en este tipo de presentaciones y la vulnerabilidad de sus protagonistas. Las acciones que varían desde ataques físicos hasta interrupciones en el escenario, no solo impactan la integridad de los artistas, sino también la experiencia del público y el desarrollo de la exhibición. Desafortunadamente el arte de performance, conocido por su capacidad de generar impacto y provocar reacciones en el público, también llega a ser escenario de actos de violencia. A lo largo de los años, varios artistas han enfrentado episodios de agresión por parte de espectadores que interpretaron sus obras como provocadoras, incomprendidas o simplemente cuestionaron su legitimidad.

Violencia y límites en la performance

Los episodios de violencia hacia artistas de performance evidencian la delgada línea entre la provocación artística y las reacciones impredecibles. Aunque muchas obras son diseñadas para incomodar o confrontar al espectador, los ataques físicos van más allá del diálogo que el arte propone. Este fenómeno también refleja la polarización cultural e ideológica que atraviesa las sociedades contemporáneas. Para muchos artistas, sin embargo, el riesgo es inherente al arte de la performance, que busca romper barreras tradicionales y generar una conexión visceral con el público. Estas experiencias invitan a reflexionar no solo sobre la seguridad de los creadores, sino también sobre las formas en las que el público interactúa y reacciona frente a lo que no comprende o rechaza.

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Marina Abramović: el ataque en Florencia

La reconocida artista serbia Marina Abramović, considerada la pionera del performance contemporáneo, sufrió un ataque en 2018. Fue durante una presentación en Florencia, Italia cuando un hombre se le acercó mientras interactuaba con los visitantes y la golpeó en la cabeza con un cuadro que él mismo había pintado. Afortunadamente, la artista no resultó gravemente herida. El atacante argumentó que su acción era «un acto artístico» en sí mismo, lo que generó debates sobre los límites del arte y la violencia.

Cabe señalar que Abramović ya había explorado el tema del riesgo físico en trabajos previos. Tal fue el caso en su controversial pieza Rhythm 0 (1974). En la que se ofreció como «objeto pasivo» para que la audiencia interactuara con ella utilizando diversos elementos, incluidos cuchillos y una pistola cargada. Aunque no recibió agresiones, la experiencia demostró cómo el público sobrepasa los límites éticos cuando se le da libertad.

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«Imponderabilia» por Abramović en el MoMA

«Imponderabilia» una performance de 1977 se repitió en el año 2010 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). Durante este acto Marina Abramović y su compañero Ulay se colocaban desnudos, uno frente al otro, en el umbral de una puerta estrecha, obligando a los visitantes a pasar entre ellos. El objetivo era experimentar la incomodidad y la cercanía física. En la retrospectiva de 2010 en el MoMA, uno de los artistas que replicaba la performance, John Bonafede, denunció haber sufrido múltiples agresiones sexuales por parte de los visitantes, incluyendo a un empleado del museo.

Artistas agredidos en performances

Oleg Kulik y las reacciones a la provocación

El artista ruso Oleg Kulik, conocido por sus performances radicales donde emula el comportamiento animal, también ha sido blanco de agresiones. En múltiples ocasiones, sus actuaciones desataron reacciones violentas de los asistentes. En una conocida pieza en la década de los noventa, Kulik interpretaba a un perro encadenado, lo que llevó a un espectador a golpearlo bajo el argumento de sentirse incómodo con el comportamiento «inhumano» que presenciaba. Oleg Kulik utiliza su trabajo para plantear preguntas sobre la humanidad y la salvajismo inherente a la sociedad moderna, pero sus métodos extremos a menudo desatan reacciones intensas que terminan desbordando su intención inicial.

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Artistas agredidos en performances

Los encuentros mortales de Abel Azcona

Abel Azcona, el artista español conocido por sus performances transgresoras y provocadoras, en varias ocasiones enfrentó amenazas y agresiones. Pues en varias de sus obras, Azcona ha expuesto su cuerpo a situaciones de riesgo y confrontación con el público. Lo cual lo llevó a recibir amenazas y ataques por la naturaleza política o religiosa de algunas de sus piezas. Como «La Muerte del Artista» (2018), donde ofrecía una pistola cargada a quienes fantaseaban con asesinarlo. Hubo tensión en el ambiente y, aunque la agresión directa no se reportó como parte de la performance, la posibilidad de un disparo era inherente a la propuesta. Él mismo ha mencionado que recibe «disparos a diario» en forma de mensajes insultantes y amenazadores.

Otro caso fue «Eating a Koran», (también conocida como «La Ingesta», 2013). En esta performance, Azcona ingería páginas del Corán. Lo cual provocó amenazas y denuncias contra el artista. En 2015, el edificio Krudttønden en Copenhague, donde una versión de esta obra se expuso, fue atacado por terroristas. Dando como resultado la muerte de cuatro personas.

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Artistas agredidos en performances

Violencia física, verbal y acoso digital

Las agresiones se dan frecuentemente en performances de artistas emergentes. En 2014, durante una presentación en Buenos Aires, la performer chilena Paula Quintana sufrió un ataque por parte de un espectador. Quien sorpresivamente interrumpió su acto alegando que era «poco decoroso». Quintana respondió posteriormente que el incidente reafirmó su compromiso con el arte como medio de expresión crítica y resistencia.

En otro caso reportado en São Paulo, Brasil, el artista Wagner Schwartz fue agredido verbal y físicamente durante la Bienal de Arte Contemporáneo en 2017. Tras una performance en la que su cuerpo desnudo estaba a disposición del público para ser moldeado con su consentimiento. La obra desató una ola de críticas públicas y agresiones que incluyeron amenazas de muerte en redes sociales, a pesar de que formaba parte explícita de un contexto artístico.

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Redactora con 5 años de experiencia en el periodismo. Reportera especializada en cultura alternativa. Lee mi columna para un análisis profundo de las subculturas, arte urbano y la escena disidente de la urbe.