Yeguas del Apocalipsis: quiénes fueron, obras y performances de Pedro Lemebel y Francisco Casas

Publicado originalmente el 28 de enero de 2026. Actualizado el 20 de septiembre de 2026 con revisión editorial, nuevas fuentes y contexto histórico.
Las Yeguas del Apocalipsis fueron un dúo artístico formado por Pedro Lemebel y Francisco Casas Silva en Santiago de Chile en 1987, cuando el país todavía estaba bajo la dictadura de Augusto Pinochet. Entre finales de los años ochenta y comienzos de los noventa realizaron acciones de arte, intervenciones públicas, fotografías e instalaciones que abordaron la homosexualidad, la violencia política, la memoria de los detenidos desaparecidos, la crisis del VIH/sida y las exclusiones presentes tanto en el mundo cultural como en los espacios políticos de su tiempo.
Su periodo de actividad más intenso se extendió entre 1987 y 1993, aunque Lemebel y Casas volvieron a trabajar juntos de manera puntual durante la segunda mitad de los noventa. En esos años utilizaron sus propios cuerpos, espacios públicos e instituciones culturales para colocar en escena conflictos que no siempre tenían lugar en los discursos oficiales ni en buena parte de la oposición política.
¿Quiénes fueron Las Yeguas del Apocalipsis?
Las Yeguas del Apocalipsis estuvieron integradas por Pedro Lemebel (1952-2015) y Francisco Casas Silva (1959). Ambos comenzaron a trabajar juntos en Santiago de Chile en 1987 y desarrollaron una producción común que combinó literatura, intervención pública, fotografía, instalación y acciones corporales. Su etapa de mayor actividad se concentró entre 1987 y 1993, como muestra la biografía del colectivo reunida por el Archivo Yeguas del Apocalipsis.
En 1987, Chile seguía bajo la dictadura de Augusto Pinochet. El régimen militar terminó formalmente el 11 de marzo de 1990, cuando Patricio Aylwin asumió la Presidencia e inició el primer gobierno democrático después de 17 años de régimen militar.
Lemebel y Casas comenzaron a trabajar juntos en los últimos años de la dictadura. Sus intervenciones abordaron la violencia estatal y las desapariciones, pero también las exclusiones relacionadas con la homosexualidad, el VIH/sida y la comunidad travesti. Después de 1990 siguieron realizando acciones en un país que había recuperado un gobierno civil, pero donde muchas disputas culturales y sociales seguían abiertas.

¿Por qué se llamaban Yeguas del Apocalipsis?
Existen al menos dos testimonios distintos sobre el origen del nombre. Pedro Lemebel contó en una entrevista realizada por el escritor colombiano John Better que el nombre surgió en 1987. Era Semana Santa, él y Casas estaban sentados en una acera de Santiago, bebían vino y hablaban de formar un colectivo mientras la televisión transmitía grandes películas bíblicas de Hollywood. De esa combinación habría aparecido Yeguas del Apocalipsis, un nombre que Lemebel asociaba con títulos de tono épico como Ben-Hur o Cleopatra. El testimonio completo puede leerse en Latin American Literature Today.
Francisco Casas ofreció otra versión. Según un testimonio suyo citado en una investigación sobre patrimonio cultural de la diversidad sexual en Santiago, ambos conversaban de madrugada en el Parque Forestal sobre el sida y sobre discursos religiosos que relacionaban la epidemia con los jinetes del Apocalipsis; de ahí habría surgido el juego entre “jinetes” y “yeguas”. La versión aparece recogida en un estudio sobre patrimonio cultural de la diversidad sexual en Santiago, que remite a una entrevista publicada originalmente por Caras. Memoria Chilena también vincula el nombre con el VIH/sida y los jinetes bíblicos.
Las dos versiones coinciden en el carácter provocador del nombre, pero difieren en la escena precisa de su aparición. “Yegua” podía funcionar como apropiación de una palabra utilizada de forma despectiva, mientras “Apocalipsis” remitía al imaginario bíblico y, en una de las versiones, al clima cultural marcado por la epidemia del VIH/sida.
Arte, cuerpo y provocación en el Chile de la dictadura
Buena parte de las acciones de Las Yeguas dependía de la presencia física de Lemebel y Casas. Aparecían desnudos, travestidos o con elementos añadidos al cuerpo; bailaban, cabalgaban, intervenían ceremonias y utilizaban espacios públicos, universidades, centros culturales y actividades políticas como parte de la acción.
Muchas de esas apariciones fueron efímeras y algunas quedaron registradas únicamente mediante fotografías, testimonios, notas de prensa o videos fragmentarios. También hubo acciones espontáneas de las que sobreviven pocos datos.
Hoy es habitual incluir su trabajo dentro de la historia de la performance latinoamericana, aunque el dúo mantuvo una relación incómoda con las etiquetas y con los mecanismos de validación del mundo del arte. Sus acciones circulaban entre galerías, universidades, actos políticos, espacios alternativos y calles, sin depender de una sola categoría.
Esa movilidad era parte de su forma de trabajar. Una universidad, una sede de derechos humanos o una calle de Santiago no funcionaban únicamente como escenario: cada lugar aportaba un contexto político concreto a la intervención.

Las performances y obras más importantes de Las Yeguas del Apocalipsis
Refundación de la Universidad de Chile
En 1988, durante una toma estudiantil de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, Lemebel y Casas ingresaron al campus por la calle Las Encinas desnudos y montados en una yegua. La acción, conocida como Refundación de la Universidad de Chile, está fechada en 1988, sin un día preciso documentado.
Francisco Casas relacionó la escena con dos referencias: Pedro de Valdivia, conquistador español y fundador de Santiago, y la leyenda medieval de Lady Godiva, asociada con un recorrido desnudo a caballo. La imagen del conquistador y del jinete militar era sustituida por los cuerpos desnudos de dos hombres homosexuales.
La intervención también estuvo vinculada con un reclamo por el ingreso de las minorías a la universidad. La cabalgata colocaba esa demanda dentro de una institución pública y, al mismo tiempo, alteraba las imágenes de autoridad, conquista y masculinidad asociadas con la historia oficial.
La conquista de América
El 12 de octubre de 1989, todavía bajo la dictadura, Las Yeguas realizaron La conquista de América en la Comisión Chilena de Derechos Humanos, en Santiago. Lemebel y Casas colocaron en el suelo un mapa de Sudamérica cubierto con vidrios rotos de botellas de Coca-Cola y bailaron descalzos una cueca sobre esa superficie. Llevaban pantalones negros, el torso descubierto y dispositivos de audio adheridos al cuerpo. La acción del 12 de octubre de 1989 reunió esos elementos dentro de una intervención sobre conquista, violencia política y memoria.
La elección del 12 de octubre colocaba la conquista española en relación con la violencia política contemporánea de América Latina. Las botellas de Coca-Cola introducían una referencia a Estados Unidos, al respaldo estadounidense al gobierno de Pinochet y a su peso político y económico en la región.
La cueca remitía a la “cueca sola”, creada por familiares de detenidos desaparecidos durante la dictadura: mujeres bailaban sin compañero para hacer visible la ausencia del familiar desaparecido. Lemebel y Casas retomaron ese antecedente mientras los vidrios les cortaban los pies y dejaban huellas de sangre sobre el mapa.
El registro de La conquista de América forma parte de la colección del Museum of Modern Art de Nueva York, que conserva cuatro impresiones de la acción.
Las dos Fridas
A finales de 1989, Pedro Lemebel y Francisco Casas recrearon Las dos Fridas, la pintura que Frida Kahlo había realizado cincuenta años antes. La sesión tuvo lugar en el estudio del fotógrafo Pedro Marinello, responsable de una imagen que con el tiempo se convirtió en uno de los registros más conocidos del colectivo. Los antecedentes de la sesión aparecen en Las dos Fridas dentro del Archivo Yeguas.
Lemebel y Casas aparecen sentados, tomados de la mano y unidos por una sonda de transfusión. La composición retoma de inmediato la pintura de Kahlo, pero sustituye a las dos figuras femeninas originales por los cuerpos de los integrantes de Las Yeguas.
La pieza también discutía la creciente comercialización internacional de Frida Kahlo. Su imagen era retomada desde otro contexto: dos hombres homosexuales trabajando en Chile durante la crisis del VIH/sida y al final de una dictadura.
El registro fotográfico pertenece hoy a la colección del MoMA, donde Las dos Fridas aparece atribuida a Las Yeguas del Apocalipsis, Pedro Mardones Lemebel y Francisco Casas Silva, con Pedro Marinello acreditado como fotógrafo.
Lo que el sida se llevó
El 29 de noviembre de 1989, el Instituto Chileno-Francés de Cultura de Santiago presentó Lo que el sida se llevó, una instalación construida alrededor de 30 fotografías realizadas y seleccionadas por Mario Vivado. Lemebel y Casas posaron en escenas que remitían al cine, la literatura y el espectáculo, con referencias que iban de Marilyn Monroe y Buster Keaton a La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca.
El vestuario era central. Utilizaron ropa conseguida en un mercado persa —nombre usado en Chile para ciertos mercados de segunda mano y artículos diversos— y prendas pertenecientes a amigas travestis, algunas de ellas afectadas por el VIH/sida. Esas prendas también fueron exhibidas junto con las fotografías.
El glamour de las divas cinematográficas convivía con una comunidad concreta golpeada por la epidemia. El sida aparecía ligado a amistades, cuerpos, ropa y pérdidas cercanas, lejos de una representación puramente médica.
El 1 de diciembre de 1991, durante actividades por el Día Mundial del Sida en Concepción, Lemebel y Casas realizaron Homenaje a Sebastián Acevedo. Habían sido invitados por Christian Rodríguez, director del Centro de Educación y Prevención en Salud Social y Sida (CEPSS). En un aula de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Concepción cubrieron el suelo con cal, utilizaron carbón y dispusieron cinco monitores de video.

Las Yeguas del Apocalipsis, la homosexualidad y el VIH/sida
La homosexualidad no era solamente una característica biográfica de Pedro Lemebel y Francisco Casas. Formaba parte de los conflictos presentes en sus intervenciones: quién podía mostrarse públicamente, qué cuerpos eran considerados aceptables y qué espacio tenía la homosexualidad dentro de una sociedad autoritaria y también dentro de los grupos opositores.
El VIH/sida volvió esas tensiones todavía más visibles. La epidemia atravesó comunidades homosexuales y travestis cercanas a los artistas mientras circulaban miedo, prejuicios y estigmatización. Lo que el sida se llevó y Homenaje a Sebastián Acevedo trasladaron ese contexto a fotografías, prendas, cuerpos y acciones realizadas frente a públicos concretos.
Las Yeguas tuvieron vínculos con organizaciones homosexuales, lésbicas y de prevención del VIH, pero resumir su trabajo como una campaña contemporánea por “derechos LGBT” borraría parte de su contexto. En los años ochenta y principios de los noventa, los términos, organizaciones y debates eran otros.
Hoy su producción suele aparecer en estudios sobre arte queer y sobre disidencia sexual latinoamericana. Son categorías posteriores útiles para analizar su trabajo, pero no equivalen automáticamente a la manera en que Lemebel y Casas nombraban sus prácticas en esos años.
¿Qué relación tuvieron con la dictadura y la transición chilena?
Las obras de 1987, 1988 y 1989 fueron realizadas mientras Augusto Pinochet seguía gobernando Chile. Allí pertenecen acciones como Refundación de la Universidad de Chile y La conquista de América. Esta última relacionó la conquista, las dictaduras latinoamericanas y la memoria de los detenidos desaparecidos mediante el mapa, los vidrios y la cueca sola.
El escenario político cambió el 11 de marzo de 1990, cuando Patricio Aylwin inició su gobierno. Las Yeguas siguieron trabajando durante los primeros años de la transición y mantuvieron su etapa principal de actividad hasta 1993.
Sus acciones de esos años muestran que el fin formal de la dictadura no cerró las discusiones sobre memoria, instituciones culturales, censura y exclusiones sexuales. El cambio de gobierno modificó el contexto político, pero no eliminó los conflictos con los que el dúo venía trabajando.

Pedro Lemebel y Las Yeguas del Apocalipsis
La notoriedad posterior de Pedro Lemebel como cronista y autor de libros como Loco afán o Tengo miedo torero ha provocado que algunas reconstrucciones presenten Las Yeguas principalmente como una etapa previa de su carrera. Esa lectura deja fuera la naturaleza conjunta del proyecto.
Las Yeguas del Apocalipsis fueron Pedro Lemebel y Francisco Casas. Las obras centrales del colectivo surgieron de esa colaboración y la autoría compartida aparece de manera consistente en los registros de sus acciones y en las colecciones que hoy conservan su trabajo.
Lemebel desarrollaría después una de las carreras literarias más reconocidas de Chile, mientras Casas continuó trabajando como escritor y artista. Dentro de Las Yeguas, ambos fueron coautores del proyecto.
¿Cuándo terminaron Las Yeguas del Apocalipsis?
El periodo de actividad más intenso y mejor documentado corresponde a 1987-1993. La colaboración tuvo reapariciones puntuales durante la segunda mitad de los noventa.
En 1996, Lemebel y Casas participaron en Nueva York con Cadáveres (Homenaje a Néstor Perlongher) durante el encuentro Crossing National & Sexual Borders: Queer Sexualities in Latin/o America. La intervención se realizó el 3 de octubre en el Graduate Center de la City University of New York y recuperó elementos audiovisuales de Homenaje a Sebastián Acevedo. Cadáveres forma parte de la cronología posterior del dúo.
En 1997 volvieron a presentarse juntos en la VI Bienal de La Habana con Ejercicio de memoria. Realizaron una conferencia performática acompañada por fotografías, videos de acciones anteriores y el audio de Manifiesto (Hablo por mi diferencia) de Lemebel. La acción tuvo lugar hacia mayo de 1997 en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. Ejercicio de memoria es una de las colaboraciones que siguieron a su periodo principal.
Por eso resulta más preciso situar hacia 1993 el cierre de su etapa más intensa y reconocer colaboraciones esporádicas posteriores.
¿Por qué siguen siendo importantes Las Yeguas del Apocalipsis?
Muchas de sus acciones fueron efímeras y durante años circularon mediante fotografías, grabaciones, testimonios, notas de prensa y materiales dispersos. En 2014, el Archivo Nacional de Chile presentó públicamente un fondo que reunía cerca de 800 documentos relacionados con la trayectoria del colectivo entre 1987 y 1997.
Copias del archivo completo quedaron disponibles para consulta en instituciones como el Archivo Nacional de Chile, la Biblioteca Municipal de Concepción y el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago, además del sitio dedicado al proyecto y sus fondos.
Su obra también ingresó a colecciones internacionales. El MoMA conserva Las dos Fridas y La conquista de América, dos registros centrales de su producción.
Entre el 20 de enero y el 19 de abril de 2026, el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile presentó Desbocadas. Yeguas del Apocalipsis. Retrospectiva, la primera retrospectiva dedicada a la dupla. Curada por Gerardo Mosquera, reunió obras, fotografías, videos y documentación de acciones que durante décadas habían circulado de manera fragmentaria. La retrospectiva de 2026 consolidó en un mismo espacio materiales de distintas etapas del colectivo.
Dictadura, transición democrática, homosexualidad, VIH/sida, memoria de los desaparecidos, colonialismo y conflictos con las instituciones culturales aparecen de forma concreta en esas obras. La recuperación de archivos y registros ha hecho posible revisar esas acciones con mayor precisión, separar hechos de anécdotas y seguir su circulación dentro del arte chileno y latinoamericano.

Preguntas frecuentes sobre Las Yeguas del Apocalipsis
¿Quiénes formaban Las Yeguas del Apocalipsis?
El colectivo estaba formado por los chilenos Pedro Lemebel y Francisco Casas Silva. Comenzaron a trabajar juntos en Santiago de Chile en 1987.
¿Por qué se llamaban Yeguas del Apocalipsis?
Existen dos testimonios principales. Pedro Lemebel relacionó el nombre con una conversación durante Semana Santa y las películas bíblicas que transmitía la televisión. Francisco Casas dio otra versión vinculada con el VIH/sida, los discursos religiosos de la época y los jinetes del Apocalipsis.
¿Cuándo surgieron?
Las Yeguas del Apocalipsis se formaron en 1987, todavía durante la dictadura de Augusto Pinochet.
¿Qué hacían Las Yeguas del Apocalipsis?
Realizaban acciones de arte, intervenciones en espacios públicos y culturales, instalaciones y trabajos fotográficos. El cuerpo de Lemebel y Casas fue uno de sus principales recursos.
¿Cuáles fueron sus obras más conocidas?
Entre las más estudiadas están Refundación de la Universidad de Chile, La conquista de América, Las dos Fridas, Lo que el sida se llevó y Homenaje a Sebastián Acevedo.
¿Qué relación tuvo Pedro Lemebel con Las Yeguas del Apocalipsis?
Pedro Lemebel fue uno de sus dos integrantes y coautor de las acciones junto con Francisco Casas. El proyecto no fue una obra individual de Lemebel.
¿Qué fue Las dos Fridas?
Fue una recreación fotográfica de la pintura de Frida Kahlo realizada por Lemebel y Casas en 1989. Ambos aparecen sentados, tomados de la mano y conectados mediante una sonda de transfusión.
¿Qué fue La conquista de América?
Fue una acción realizada el 12 de octubre de 1989 en Santiago. Lemebel y Casas bailaron cueca descalzos sobre un mapa de Sudamérica cubierto con vidrios rotos. La pieza relacionó la conquista, las dictaduras latinoamericanas, el papel de Estados Unidos en la región y la memoria de los detenidos desaparecidos.
¿Qué relación tuvieron con el VIH/sida?
La epidemia apareció de manera directa en varias obras y en sus vínculos comunitarios. Lo que el sida se llevó utilizó fotografías y prendas relacionadas con amigas travestis, algunas afectadas por el VIH/sida, y Homenaje a Sebastián Acevedo se realizó en Concepción durante actividades del Día Mundial del Sida.
¿Cuándo dejaron de trabajar juntas Las Yeguas del Apocalipsis?
Su periodo más intenso terminó alrededor de 1993, aunque Lemebel y Casas volvieron a realizar intervenciones conjuntas de manera puntual durante la segunda mitad de los años noventa, entre ellas Cadáveres en 1996 y Ejercicio de memoria en 1997.
Un archivo para entender una época
Muchas acciones de Las Yeguas del Apocalipsis fueron pensadas para ocurrir una vez: una cabalgata, un baile, una intervención en una universidad, una sesión fotográfica, una aparición en un acto político. Su permanencia dependió después de fotografías, videos, testimonios, notas de prensa y documentos dispersos.
La recuperación de esos materiales cambió la escala pública de su obra. Parte de sus registros ingresó a colecciones internacionales, el Archivo Nacional de Chile recibió cientos de documentos y, en 2026, el Museo Nacional de Bellas Artes reunió varias décadas de materiales en la retrospectiva Desbocadas.
Ese recorrido conserva visibles los conflictos concretos con los que trabajaron Pedro Lemebel y Francisco Casas: la dictadura de Pinochet, la transición democrática, la homosexualidad, el VIH/sida, la memoria de los desaparecidos, la historia colonial y las tensiones con las instituciones culturales. De acciones originalmente efímeras quedaron imágenes, documentos y obras que hoy circulan en archivos, museos y colecciones dentro y fuera de Chile.
Redacción
Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe.
Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola










