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ARTE16 junio, 2026

Artistas de la figuración existencial: cuerpo, posguerra y arte contemporáneo

Artistas de la figuración existencial: cuerpo, posguerra y arte contemporáneo
«Reverso», autorretrato de la pintora británica Jenny Saville.
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Publicado originalmente el 20 de abril de 2020. Actualizado el 16 de junio de 2026 con revisión editorial, nuevas fuentes y contexto histórico.


La figuración existencial es una forma de arte figurativo que usa el cuerpo humano para mostrar miedo, fragilidad, violencia, deseo, enfermedad o encierro. Se asocia sobre todo con el arte de posguerra, aunque tiene antecedentes en el expresionismo y continuidades en artistas contemporáneos.

No fue una escuela cerrada ni un grupo con reglas fijas. Es una manera de leer obras donde la figura humana aparece tensa, herida, deformada, aislada o difícil de mirar. En lugar de presentar cuerpos perfectos, estos artistas mostraron cuerpos marcados por su época.

La idea se entiende mejor al mirar el siglo XX. Las guerras, las dictaduras, la censura, la violencia de Estado, los cambios en las ciudades y la presión sobre la vida privada modificaron la manera de representar a las personas. El cuerpo dejó de aparecer solo como belleza o retrato social y se volvió una forma de hablar de miedo, pérdida, dolor, deseo y memoria.

En esta lectura caben artistas de distintos momentos. Egon Schiele funciona como antecedente temprano, antes de la Segunda Guerra Mundial. Francis Bacon y Alberto Giacometti son claves para entender la posguerra. Paula Rego y Leon Golub llevan el cuerpo hacia temas de poder, violencia y derechos. Marlene Dumas y Jenny Saville muestran cómo la pregunta por la figura humana siguió viva en el arte contemporáneo.

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Pintura al pastel de Paula Rego titulada Las Criadas (The Maids), que muestra a una mujer con vestido rojo sentada de forma desgarbada sobre sillas azules plegables ante un fondo azul profundo.
Las Criadas (The Maids, 1987), Paula Rego.

Antecedentes de la figuración existencial

Egon Schiele y el cuerpo antes de la posguerra

Egon Schiele no pertenece al periodo de posguerra: nació en Austria en 1890 y murió en 1918, a los 28 años. Sin embargo, su obra ayuda a entender lo que después se leería como figuración existencial. Sus cuerpos delgados, sus poses forzadas, sus manos tensas y sus autorretratos incómodos muestran ansiedad, deseo y fragilidad antes de que esos temas se volvieran centrales en buena parte del arte del siglo XX.

Schiele fue cercano al ambiente de Gustav Klimt, pero construyó una obra propia. Sus figuras no buscan equilibrio ni belleza clásica. Parecen cuerpos sometidos a una presión interna. En muchos dibujos y pinturas, la piel, la mirada y la postura muestran conflicto emocional.

Su obra también enfrentó la censura moral de su tiempo. En 1912 pasó 24 días en prisión y varias piezas fueron confiscadas. Google Arts & Culture, con materiales del Leopold Museum, resume este episodio como parte de la biografía pública del artista.

Schiele sirve como antecedente porque colocó el cuerpo en un punto incómodo: no como imagen ideal, sino como lugar de tensión. Esa manera de representar la figura humana abrió un camino para otros artistas que, después de las guerras del siglo XX, también usaron el cuerpo para hablar de miedo, encierro y pérdida.

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Retrato expresionista de Egon Schiele con pinceladas vibrantes en verde y naranja, mostrando una figura humana con mirada melancólica y hombros contorsionados, ejemplificando la ingeniería del nervio.
Egon Schiele, Mujer sentada con las rodillas dobladas (Sitzende Frau mit hochgezogenem Knie), 1917.

La figuración existencial en la posguerra

Francis Bacon: cuerpos encerrados y rostros deformados

Francis Bacon nació en Irlanda en 1909 y murió en Madrid en 1992. Su obra es una de las más importantes para entender la figuración existencial de posguerra. Sus pinturas muestran cuerpos deformados, rostros alterados y figuras encerradas en habitaciones vacías, cajas transparentes o espacios que parecen jaulas.

Una de sus series más conocidas parte del retrato del papa Inocencio X que Diego Velázquez pintó en el siglo XVII. En Study after Velázquez’s Portrait of Pope Innocent X, de 1953, Bacon transforma una imagen de autoridad religiosa en una figura aislada, tensa y con la boca abierta. La ficha del Estate of Francis Bacon registra esta obra como óleo sobre lienzo de 1953.

Bacon no usó la figura humana para embellecerla. La torció, la encerró y la hizo perder estabilidad. Sus cuerpos parecen atrapados por el deseo, el miedo, la enfermedad o el poder. Por eso sus retratos y figuras sentadas no funcionan solo como imágenes perturbadoras: muestran a personas encerradas en una situación física y mental.

Tate lo presenta como un pintor figurativo que rechazó la abstracción dominante de su época para trabajar una forma de realismo inquietante. Esa elección explica por qué Bacon sigue siendo una referencia cuando se habla del cuerpo humano después de la Segunda Guerra Mundial.

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Pintura al óleo y pastel de Francis Bacon titulada Painting (1946), que muestra a un hombre con traje formal bajo un paraguas negro, con la boca abierta mostrando los dientes, situado delante de una gran canal de carne de res abierta en canal sobre un fondo rosa.
Painting (Pintura) de Francis Bacon, 1946. Colección permanente del Museum of Modern Art (MoMA) en Nueva York.

Alberto Giacometti: figuras solas después de la guerra

Alberto Giacometti nació en Suiza en 1901 y murió en 1966. Después de la Segunda Guerra Mundial, sus esculturas se volvieron cada vez más delgadas, alargadas y ásperas. Sus figuras parecen caminar, esperar o permanecer de pie en espacios vacíos. Muchas veces están solas.

Sus obras fueron asociadas con el existencialismo y que sus figuras delgadas llegaron a evocar aislamiento, miedo, insignificancia e incertidumbre dentro del clima psicológico de la Guerra Fría. Sus esculturas no muestran heridas explícitas, pero transmiten fragilidad. El cuerpo casi desaparece, aunque permanece de pie. Esa tensión es central para entender su importancia: Giacometti no representa héroes fuertes, sino presencias humanas reducidas a lo mínimo.

La propia Fondation Giacometti lo ubica entre los grandes intérpretes de la posguerra y relaciona sus figuras alargadas con una imagen de humanidad resistente después de la destrucción.

Fotografía en blanco y negro del estudio de Alberto Giacometti, mostrando una acumulación de esculturas filiformes y bustos de yeso, ejemplificando la reducción del ser y la resistencia existencial de la Fondation Giacometti.
Conjunto de bustos y figuras filiformes en el estudio histórico de Alberto Giacometti en la rue Hippolyte-Maindron (París, Francia), circa 1950.

Cuerpo, violencia y poder en el arte del siglo XX

Leon Golub: guerra, tortura y abuso de autoridad

Leon Golub nació en Estados Unidos en 1922 y murió en 2004. Su obra llevó la figura humana a escenas de violencia política: guerra, mercenarios, interrogatorios, tortura y abuso de autoridad. A diferencia de Bacon o Giacometti, Golub no se concentró solo en el encierro o la soledad. Pintó situaciones donde el poder se ejerce sobre el cuerpo de otra persona.

Una de sus obras más conocidas esInterrogation II, de 1981. El Art Institute of Chicago relaciona esta pieza con violaciones a derechos humanos en Centroamérica. La Society for Contemporary Art del mismo instituto describe la escena como cuatro mercenarios alrededor de una víctima desnuda, encapuchada y atada a una silla. También señala que Golub raspaba la pintura para dejar visible la textura del lienzo.

Golub obliga al espectador a mirar una escena incómoda. Los agresores no aparecen como figuras lejanas: miran hacia afuera del cuadro. Esa mirada rompe la distancia y vuelve más difícil observar la violencia como si fuera algo ajeno.

En su obra, el cuerpo es prueba de una relación desigual. Alguien amenaza, alguien recibe el daño, alguien observa. Esa estructura convierte sus pinturas en una denuncia directa de la violencia organizada.

Pintura monumental de Leon Golub con texturas erosionadas y figuras en tensión, representando el impacto del poder en la figuración contemporánea, archivos del Art Institute of Chicago.
Leon Golub, detalle de figura en tensión, circa 1985.

Paula Rego: dictadura, cuentos y derechos de las mujeres

Paula Rego nació en Portugal en 1935 y murió en Londres en 2022. Su obra reúne cuentos populares, literatura, religión, vida familiar, violencia doméstica, desigualdad de género y memoria política. Aunque desarrolló gran parte de su carrera en Reino Unido, su relación con Portugal y con la dictadura de António de Oliveira Salazar fue central en muchas de sus imágenes.

Rego pintó figuras femeninas sólidas, tensas y difíciles de reducir a una sola lectura. Sus mujeres no aparecen como adorno. Están sentadas, cansadas, molestas, alertas o enfrentadas a situaciones de dolor.

Uno de sus trabajos más importantes es la serie sobre el aborto, realizada después del referéndum fallido de 1998 en Portugal para despenalizarlo. El Metropolitan Museum of Art explica que Rego abordó experiencias de mujeres en contextos de opresión política y social; sus imágenes sobre el aborto mostraron el dolor, el riesgo y la soledad asociados a la clandestinidad.

Estas obras circularon fuera del museo y fueron usadas en debates públicos sobre el derecho a decidir. Rego muestra que la figura humana también puede hablar de leyes, miedo, desigualdad y decisiones que atraviesan el cuerpo de las mujeres.

Obra expresionista de Paula Rego en tonos ocres y fondo rojo, representando a una figura femenina en una posición de resistencia física y autonomía, parte de su análisis sobre la soberanía del cuerpo.
Paula Rego, Amor (Love), 1995.

Carne, materia y cuerpo humano

Chaim Soutine: pintura espesa y carne abierta

Chaim Soutine nació en 1893, en una zona que hoy pertenece a Bielorrusia, y murió en Francia en 1943. Fue parte de la llamada Escuela de París y trabajó con retratos, paisajes, naturalezas muertas y animales sacrificados. Su pintura se reconoce por capas gruesas, formas inestables y una sensación intensa de materia viva.

Soutine pintó canales de res, aves, peces y carne abierta. En sus cuadros, la carne no aparece como alimento tranquilo. Parece moverse todavía. La pintura muestra color, peso, descomposición y violencia física.

Su obra fue importante para artistas posteriores. Francis Bacon miró con atención la representación de la carne en Soutine, porque ahí el cuerpo podía pensarse no como forma ideal, sino como materia vulnerable. Esta relación permite entender por qué Soutine funciona como puente entre la pintura de comienzos del siglo XX y las figuras heridas o deformadas de la posguerra.

Soutine ayuda a ver una idea central: el cuerpo no siempre aparece entero. A veces aparece como resto, herida, superficie abierta o materia orgánica. Esa presencia de la carne anticipa muchas preocupaciones de la figuración del siglo XX.

Composición expresionista de Chaim Soutine con arenques y pimientos, destacando la técnica de empaste rugoso y la representación de la materia orgánica.
Chaïm Soutine, Pescados, pimientos y cebollas (Poissons, poivres et oignons), c. 1919.

Figuración existencial contemporánea

Marlene Dumas: la figura humana después de la fotografía

Marlene Dumas nació en Sudáfrica en 1953 y vive en Países Bajos. Pertenece a una generación posterior a la posguerra. Su obra no nace del mismo contexto que Bacon o Giacometti, pero mantiene una pregunta cercana: qué queda de una persona cuando su imagen circula en fotografías, periódicos, archivos o museos.

Dumas trabaja muchas veces a partir de fotografías, recortes de prensa, imágenes policiales o retratos ya existentes. No busca copiar esas imágenes con exactitud. Las transforma mediante manchas, transparencias, rostros borrosos y cuerpos pálidos. Másdearte explica que su obra parte de imágenes de segundo uso y aborda temas como muerte, sexualidad, vergüenza e historia pública.

Sus pinturas muestran la distancia entre una vida real y la imagen que queda de ella. Al pintar figuras públicas, personas anónimas o cuerpos marcados por la violencia, Dumas pregunta cómo miramos el dolor ajeno cuando llega mediado por fotos, noticias o archivos.

En su caso, la figuración existencial se actualiza en un mundo saturado de imágenes. El cuerpo ya no aparece solo frente a la guerra o el encierro físico, sino frente a la circulación pública de la imagen.

Pintura de Marlene Dumas con texturas líquidas y tonos fríos, explorando la vulnerabilidad biológica y la fragmentación de la imagen mediática en la figuración contemporánea.
Marlene Dumas, Dead Marilyn (Marilyn muerta), 2008.

Jenny Saville: piel, cirugía y cuerpo en la era de la imagen editada

Jenny Saville nació en Reino Unido en 1970. Desde los años noventa se volvió conocida por sus pinturas de gran formato centradas en cuerpos amplios, piel marcada, cicatrices, grasa, cirugía y percepción física. Su obra pertenece a una etapa contemporánea, pero mantiene viva la pregunta por el cuerpo vulnerable.

Saville trabaja con óleo, manchas, arrastres y fragmentos anatómicos. Sus cuerpos no responden a la imagen corregida de la publicidad. Muestran piel, volumen, marcas y zonas que muchas veces se ocultan. Desde su muestra de graduación en 1992 Saville presentó cuerpos femeninos de gran escala alejados del retrato convencional.

Gagosian, galería que representa a la artista, registra su trayectoria internacional y sus exposiciones dedicadas a la figura humana. La National Portrait Gallery de Londres también reunió 45 obras de distintas etapas de su carrera en una muestra centrada en su relación con el cuerpo y la historia del arte.

Saville es importante porque lleva la figuración hacia una época dominada por imágenes editadas. Sus cuerpos no intentan corregirse. Obligan a mirar la piel como experiencia, memoria y materia.

Pintura al óleo contemporánea de Jenny Saville que muestra a dos figuras masculinas desnudas y recostadas sobre una estructura rosa similar a un bloque o plinto. El fondo es de tonos azules y marrones abstractos, y la zona central está intervenida con líneas rojas gestuales y transparencias geométricas.
Jenny Saville, Vis and Ramin II, 2018.

Por qué el cuerpo fue tan importante para estos artistas

Los artistas reunidos aquí muestran que la figura humana siguió siendo un tema central incluso cuando gran parte del arte del siglo XX se acercó a la abstracción. En sus obras, el cuerpo aparece como retrato, herida, documento, denuncia, memoria o pregunta sobre la condición humana.

Schiele anticipó la figura tensa antes de la posguerra. Bacon y Giacometti mostraron cuerpos atravesados por el miedo, el encierro y la soledad después de la Segunda Guerra Mundial. Golub y Rego llevaron el cuerpo hacia la violencia política, la desigualdad y los derechos. Dumas y Saville actualizaron esa pregunta en un mundo marcado por la fotografía, los medios y la imagen editada.

La figuración existencial no nombra una sola escuela. Sirve para entender una preocupación común: el cuerpo nunca está fuera de su tiempo. Cada época deja marcas distintas, y estos artistas encontraron en la figura humana una forma directa de mostrarlas.

Redacción

Viridiana Velázquez

Editora en Yaconic. Periodista egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Mi especialidad es el análisis del consumo cultural y las narrativas mediáticas. Con una década de experiencia como reportera en medios de comunicación como Grupo Mundo Ejecutivo o Indie Rocks! y la Comunicación Social en el Gobierno de la Ciudad de México, examino cómo el poder, el mercado y el marketing determinan la percepción del arte y la sociedad. Te ofrezco una visión profunda de la cultura como producto y como reflejo de nuestro entorno.

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