Explorar la historia del labial rojo es adentrarse en un relato de pura insurgencia visual. No es solo cera y pigmento; es una herramienta de poder y un grito estético que ha sobrevivido a inquisiciones y prejuicios. Pintarse la boca de rojo siempre ha sido la decisión consciente de no pasar jamás desapercibida.
El origen: Piedras preciosas y escarabajos
La historia del labial rojo comenzó hace 5,000 años en la antigua Mesopotamia, donde las mujeres trituraban piedras preciosas para adornar sus labios. Cleopatra llevó esta estética al extremo, utilizando un tinte hecho de escarabajos y hormigas machacadas para lograr un carmín intenso. En este periodo, el color era un marcador de estatus real y conexión con lo divino.
La persecución: De la realeza a la «brujería»
Durante la Edad Media, la historia del labial rojo dio un vuelco oscuro. La Iglesia Católica vinculó el maquillaje con la «encarnación de los demonios» y la prostitución. Pintarse los labios era visto como un desafío a la creación divina de Dios, y en el siglo XVIII, el Parlamento británico incluso dictaminó que una mujer que usara labial podía ser condenada por brujería.
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El sufragismo: El rojo como primer derecho
El verdadero giro político ocurrió a principios del siglo XX. Durante las protestas sufragistas de 1912, figuras como Elizabeth Cady Stanton adoptaron este color como uniforme de batalla. En la historia del labial rojo, este momento marca su renacimiento como símbolo de liberación femenina y desafío abierto al patriarcado.
Segunda Guerra Mundial: Resistencia y propaganda
Durante el conflicto (1939-1945), el carmín adquirió una dimensión estratégica. Mientras Winston Churchill protegía su producción para mantener la moral alta bajo el lema «Beauty is your duty«, Hitler lo prohibía por considerarlo «decadente». En la historia del labial rojo, portar el carmín en los labios fue un acto de desobediencia civil y un beso desafiante al fascismo.
Incluso en la oscuridad de los campos de concentración, el rojo fue un último refugio de dignidad. Mujeres desesperadas usaban polvo de ladrillo triturado para teñirse los labios, recuperando su soberanía corporal frente a un sistema diseñado para borrarlas. La historia del labial rojo confirma que un rastro de color puede ser el acto de resistencia más potente.
En este contexto nació el icónico Victory Red. Creado por Elizabeth Arden a petición del gobierno de EE.UU., este rojo brillante de base azul y fría se diseñó como símbolo de fuerza para las mujeres en el ejército y las fábricas. Usarlo no era solo estética; era comunicar resiliencia y feminidad en medio del combate.
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Gótico y Punk: El rojo de la otredad
Con el tiempo, el pigmento mutó hacia la subversión de las subculturas. En el movimiento gótico, los tonos sangre abrazaron lo macabro para rechazar la belleza convencional. En la historia del labial rojo, el punk lo usó para romper la perfección publicitaria, volviéndolo agresivo, manchado y decadente; el color de los que no encajan.
Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola





