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EL LEGADO ARQUITECTÓNICO DE PORFIRIO DÍAZ EN 5 EDIFICIOS
Arquitectura CULTURA

EL LEGADO ARQUITECTÓNICO DE PORFIRIO DÍAZ EN 5 EDIFICIOS

Después de la época colonial española, y hasta la era actual de construcción global y posmoderna, la herencia arquitectónica del Porfiriato, el periodo de treinta y cinco años de la presidencia dictatorial de Porfirio Díaz, (1877-1911); es la segunda más importante para configurar el aspecto y el ambiente del centro de la Ciudad de México.

Diáz se hizo «reelegir» presidente de México durante un periodo de treinta años (1877-1911). Para la clase alta, fue una época de estabilidad política, industrialización y crecimiento económico. Para las clases bajas, fue un tiempo de exclusión y represión de protestas.

Díaz mantuvo el control a través del «Pan o palo», un sistema informal basado en la lealtad personal mediante el patrocinio y la represión. Su lema era «poca política y mucha administración». El periodo terminaría súbitamente con el estallido de la Revolución Mexicana en 1910, cuando irrumpieron diversas fuerzas de oposición social, política y económica.

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Ciudad francófila

Díaz se comprometió a transformar la ciudad en un modelo de París. Convirtió el Paseo de la Reforma en un bulevar de estilo francés, con estatuas monumentales en las principales intersecciones; y ordenó la construcción de muchos edificios gubernamentales y cívicos importantes en el Centro Histórico.

Los ricos empresarios mexicanos y extranjeros construyeron lujosas casas, que imitaban los estilos de la realeza europea y de la burguesía adinerada; a lo largo de Reforma y en nuevas colonias, barrios, al norte y al sur de ésta.

Paseando por las colonias construidas durante el Porfiriato (Santa María Ribera, San Rafael, Roma y Condesa) uno casi se siente en algún barrio de París o, al menos, en una réplica tropical de la capital francesa.

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Por otra parte, la identidad arquitectónica que Díaz y sus partidarios aportaron al centro de la Ciudad de México es francamente maravillosa. El Castillo de Chapultepec, con sus fantasmas napoleónicos del emperador Maximiliano; fue transformado por Díaz en un palacio de verano, con la adición de mejoras como las vidrieras de estilo Art Nouveau.

Es otra de esas curiosas y aparentemente paradójicas historias mexicanas de cómo la estética europea, y en particular la del Segundo Imperio francés de Napoleón III (1852-1870), llegó a recrearse en México bajo el liderazgo de Porfirio Díaz. Era un mestizo (mezcla de español e indígena) que, como Benito Juárez, procedía del sureño estado de Oaxaca.

Más paradójico aún, había sido uno de los principales generales en la Guerra de Reforma y en la guerra contra la Intervención Francesa, instigada por ese mismo Napoleón, un presidente que se había convertido en emperador.

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Palacio Postal

El Palacio de Correos de México, también conocido como «Correo Mayor», se encuentra en el centro histórico de la Ciudad de México, sobre Eje Central (Lázaro Cárdenas), cerca del Palacio de Bellas Artes.

Su diseño y construcción fue el más moderno de la época, incluyendo un estilo muy ecléctico que mezclaba varias tradiciones diferentes, principalmente el neoplateresco. Su construcción inició el 14 de septiembre de 1902 y se mantuvo por 5 años. Fue diseñado por el italiano Adamo Boari y Gonzalo Garita fue el ingeniero a cargo.

En la década de 1950, el edificio fue modificado de manera que causó tensiones y daños, por lo que cuando el terremoto de 1985 azotó al ex D.F; este edificio resultó muy dañado. En la década de 1990, los trabajos de restauración devolvieron al inmueble su construcción y aspecto originales.

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Antiguo Palacio de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas

El Antiguo Palacio de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (hoy el Museo Nacional de Arte) es un edificio monumental de estilo ecléctico levantado a comienzos del siglo XX en los terrenos que ocupó el Antiguo Hospital de San Andrés de la Ciudad de México.

En este hospital fue donde se embalsamó y exhibió el cadáver del emperador Maximiliano de Habsburgo tras su fusilamiento. Actualmente, una placa en el Palacio recuerda ese acontecimiento.

Se encuentra localizado en la Calle de Tacuba, en el actual Centro Histórico de la Ciudad de México. Ubicado en el espacio conformado por la Plaza Manuel Tolsá, delimita el espacio monumental de ésta área. La construcción fue ordenada por Porfirio Díaz para mostrar durante su mandato el progreso y avance generado en el país.

En 1905 comenzó la construcción del Palacio de Comunicaciones, de acuerdo con el proyecto del italiano Silvio Contri, autor también del edificio de High Life, en la esquina de Madero y Gante.

La Columna de la Independencia

La Columna de la Independencia, mejor conocia como el Ángel de la Independencia, es uno de los grandes símbolos de nuestra nación y se encuentra ubicado en la principal glorieta del Paseo de la Reforma, prácticamente al centro de lo que fue el trazo original de ésta, que es la principal y más importante avenida de la Ciudad de México.

La columna en sí mide 36 metros de altura y una vez sumada la altura del grupo escultórico que la corona, alcanza en total 45 metros, que es equivalente a la de un edificio de 15 pisos.

Además de ser un ícono arquitectónico, siempre vale la pena recordar que también es un mausoleo. Aquí reposan los restos de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Nicolás Bravo, Leona Vicario, Juan Aldama, Andrés Quintana Roo, Mariano Jiménez, Francisco Javier Mina, José María Morelos, Vicente Guerrero, Mariano Matamoros y Guadalupe Victoria.

El famoso arquitecto Antonio Rivas Mercado fue el autor del proyecto, mientras que el ingeniero Roberto Gayol realizó y dirigió la obra. El artista italiano Enrique Alciati se encargó de los grupos escultóricos.

Realizado como una columna honoraria rematada con una estatua de la Victoria Alada sosteniendo una corona de laurel y una cadena rota de tres eslabones; esta columna se levanta a su vez sobre un pedestal escalonado completado por diferentes estatuas e inscripciones alegóricas a la Independencia de México.

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Hospital General de México

A finales del siglo XIX, el Dr. Eduardo Liceaga propuso la construcción de un nuevo hospital para satisfacer las necesidades sanitarias de la ciudad. El Hospital General inició su construcción en 1896, con un presupuesto total de cuatro millones ocho mil pesos, y fue inaugurado el 5 de febrero de 1905 por el presidente Gral. Porfirio Díaz.

Al momento de su apertura, contaba con 600 camas en 18 pabellones y cuatro especialidades básicas. Hacia las décadas de 1920 y 1930 se produjo un gran desarrollo médico y científico en el hospital; donde varias ramas de la medicina desarrollaron nuevos recursos y procedimientos para la atención de los pacientes.

En la década de los 50´s, el Hospital tuvo varias remodelaciones, que de acuerdo al desarrollo y evolución de la ciencia médica, hizo necesario que varios de sus pabellones sufrieran cambios, que respondían a las necesidades y características del surgimiento de las primeras especialidades médicas.

El terremoto de 1985 en la Ciudad de México dañó la Unidad de Ginecología, y la torre de Residencia Médica quedó completamente destruida. Murieron más de 295 personas, entre pacientes, residentes y personal médico.

Las transformaciones en la planta física y operativa del Hospital continuaron y es en diciembre del 2009 cuando se proyecta la Verticalización de la Infraestructura Hospitalaria. De tal forma da inicio un proceso en el que no sólo se le dio una nueva imagen a la Institución, sino que propició que se impulsara una nueva organización de atención médica, que tenga en su centro al paciente.

Palacio de las Bellas Artes

El Palacio de Bellas Artes tiene como antecedente inmediato al edificio que albergaba al antiguo Teatro Nacional, considerado el más importante en su género en la vida artística y cultural de nuestro país durante la segunda mitad del siglo xix.

Al iniciarse el siglo xx, como parte del programa de obras arquitectónicas con las que se estaba embelleciendo a la Ciudad de México; se pensó primero en renovarlo, pero se optó por demolerlo para construir otro, acorde al crecimiento urbano y cultural de la Ciudad.

La historia de la construcción del nuevo Teatro Nacional, llamado después Palacio de Bellas Artes, es compleja y tiene una dinámica singular;  dos épocas importantes de la historia de nuestro país la definen: el régimen de Porfirio Díaz y la Revolución Mexicana.

Los trabajos iniciaron en 1904 con el objetivo de terminarlo en cuatro años; sin embargo, problemas presupuestales y técnicos fueron demorando su conclusión.

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La obra estuvo prácticamente detenida hasta 1928, cuando los trabajos se reanudaron bajo la visión del arquitecto mexicano Federico Mariscal. Así, el proyecto recibió su nombre actual. En 1934, 30 años después del inicio de su construcción, el Palacio de Bellas Artes por fin abrió sus puertas.

La joya de la corona de la colección permanente son los 17 murales pintados por Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Jorge González Camarena, Manuel Rodríguez Lozano y Roberto Montenegro.

Si bien los primeros murales pintados en el Palacio fueron realizados simultáneamente por Rivera y Orozco en 1934, el mural más antiguo que forma parte de esta colección es Alegoría del viento, hecho por Roberto Montenegro en 1928 y trasladado al museo en 1965.

Marisol Martínez