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Literatura6 julio, 2026

Poemas inspirados en la Revolución Mexicana

Poemas inspirados en la Revolución Mexicana
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Publicado originalmente el 6 de diciembre de 2021. Actualizado el 6 de julio de 2026 con revisión editorial, nuevas fuentes y contexto histórico.


La Revolución Mexicana dejó corridos, poemas, novelas, grabados, fotografías y canciones que ayudaron a contar lo ocurrido desde perspectivas distintas. Algunas obras surgieron durante los años de lucha; otras fueron escritas después, cuando autores mexicanos y extranjeros comenzaron a examinar las causas del conflicto, sus consecuencias y el lugar que ocuparon sus protagonistas en la historia del país.

El inicio convencional del movimiento se ubica el 20 de noviembre de 1910, fecha establecida por Francisco I. Madero para el levantamiento armado contra el gobierno de Porfirio Díaz. Sin embargo, como explica el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, la Revolución reunió proyectos políticos y sociales distintos: el maderismo, el zapatismo, el villismo y el constitucionalismo no defendieron siempre las mismas demandas ni permanecieron unidos durante todo el conflicto.

Los siguientes poemas permiten acercarse a ese periodo desde diferentes momentos. Irineo Paz criticó la permanencia de Díaz en el poder; Carlos Gutiérrez Cruz habló de la pobreza campesina; Ramón López Velarde buscó una nueva forma de nombrar al país; Salvador Novo cuestionó la repetición oficial de los símbolos revolucionarios; Miguel D. Martínez Rendón presentó los cambios sociales relacionados con el movimiento; y Pablo Neruda convirtió a Emiliano Zapata en una figura reconocida fuera de México.

Fotografía histórica de cinco mujeres revolucionarias mexicanas o soldaderas zapatistas posando con armas, sables y carrilleras, capturada por P. Flores Pérez en México. Imagen ideal para ilustrar poemas y literatura de la Revolución Mexicana.
«Mujeres Patriotas» (No. 27 B), una célebre fotografía histórica de soldaderas y adelitas zapatistas portando armas y sables durante el conflicto armado en México (ca. 1910-1914).

«Suave Patria», de Ramón López Velarde

Ramón López Velarde escribió «Suave Patria» en 1921, cuando México conmemoraba el centenario de la consumación de la Independencia y trataba de reorganizar su vida pública después de una década de enfrentamientos.

El poema apareció en junio de ese año en la revista El Maestro, publicación vinculada con el proyecto educativo encabezado por José Vasconcelos. Los estudios reunidos por la Universidad Nacional Autónoma de México sobre López Velarde permiten situar la obra dentro de la discusión sobre la identidad nacional posterior a la Revolución.

No se trata de un relato sobre batallas ni de una alabanza a los jefes militares. López Velarde habla del país mediante elementos de la vida diaria: el maíz, el petróleo, los trenes, las provincias, las campanas, las panaderías y las prácticas religiosas.

«Suave Patria» es importante para comprender la cultura posterior a la Revolución porque no presenta a México solamente a través de héroes, armas y discursos públicos. También muestra un país marcado por diferencias regionales, creencias religiosas, productos agrícolas, actividades económicas y costumbres reconocibles para sus habitantes.

Uno de sus versos más conocidos resume esa forma de mirar el territorio:

«Patria: tu superficie es el maíz».

El poema completo puede consultarse en el archivo del Periódico de Poesía de la UNAM, donde aparece una versión revisada del texto.

«Suave Patria»

Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo hoy la voz a la mitad del foro
a la manera del tenor que imita
la gutural modulación del bajo,
para cortar a la epopeya un gajo.

Navegaré por las olas civiles
con remos que no pesan, porque van
como los brazos del correo chuán
que remaba la Mancha con fusiles.
Diré con una épica sordina:
la patria es impecable y diamantina.

Suave Patria: permite que te envuelva
en la más honda música de selva
con que me modelaste por entero
al golpe cadencioso de las hachas
y pájaros de oficio carpintero.

Patria: tu superficie es el maíz,
tus minas el palacio del Rey de Oros,
y tu cielo, las garzas en desliz
y el relámpago verde de los loros.

El Niño Dios te escrituró un establo
y los veneros del petróleo el diablo.

Sobre tu capital, cada hora vuela
ojerosa y pintada, en carretela;
y en tu provincia, del reloj en vela
que rondan los palomos colipavos,
las campanadas caen como centavos.

Patria: un mutilado territorio
se viste de percal y de abalorio.

Suave Patria: tu casa todavía
es tan grande, que el tren va por la vía
como aguinaldo de juguetería.

Y en el barullo de las estaciones,
con tu mirada de mestiza, pones
la inmensidad sobre los corazones.

Tu barro suena a plata, y en tu puño
su sonora miseria es alcancía;
y por las madrugadas del terruño,
en calles como espejos, se veía
el santo olor de la panadería.


«Quinto tirón de orejas al señor de las buenas intenciones: Porfirio Díaz», de Irineo Paz

Este soneto pertenece a la poesía crítica contra Porfirio Díaz. Irineo Paz, periodista, abogado y escritor nacido en Guadalajara en 1836, recurrió a la sátira para señalar la reelección presidencial, el debilitamiento de las leyes y la concentración del poder.

El poema fue escrito antes del levantamiento de 1910, por lo que funciona como un antecedente de la literatura relacionada con la Revolución Mexicana. La antología 100 poemas mexicanos en papel Revolución, preparada por Susana Cato, Fernando Orduña y Armando Ponce, lo identifica como un soneto antiporfirista.

Además de escritor, Irineo Paz participó activamente en el periodismo político del siglo XIX. Su obra permite observar que las críticas al régimen porfirista no comenzaron en 1910, sino que circularon durante años en periódicos, hojas políticas, caricaturas y composiciones literarias.

Su título es irónico. Al llamar a Díaz “señor de las buenas intenciones”, Irineo Paz contrasta la imagen pública del presidente con las acusaciones que aparecen en el poema:

«Con el pueblo infeliz haces adobo,
a la nación la tratas como nabo».

«Quinto tirón de orejas al señor de las buenas intenciones: Porfirio Díaz»

Nunca me acaba de coger de nuevo,
que siendo tan bueno y compasivo,
al subir al poder ejecutivo
en ti mismo encontraras el relevo.

Hoy al mirar tus gracias me conmuevo,
te has vuelto engañador superlativo,
voluntarioso, indómito, nocivo
y otras mil cosas que decir no debo.

Con el pueblo infeliz haces adobo,
a la nación la tratas como nabo,
ya no vale la ley un gordolobo.

Todo contigo sufre menoscabo,
y como ya te tienen hecho el bobo,
seguro nos desuellas hasta el rabo.

Retrato oficial de cuerpo completo del general Porfirio Díaz en uniforme militar de gala con medallas. Fotografía histórica en blanco y negro de la Fototeca Nacional de México, usada para contextualizar poemas del Porfiriato y la Revolución Mexicana.
Retrato oficial del General de División Porfirio Díaz vistiendo su uniforme de gran gala con condecoraciones militares francesas y mexicanas (ca. 1900-1910)

«El treinta treinta» de Carlos Gutiérrez Cruz

Carlos Gutiérrez Cruz nació en 1897 y murió en 1930. Fue uno de los autores mexicanos que durante la década de 1920 escribió sobre campesinos, trabajadores, reparto agrario y desigualdad económica.

Su libro Sangre roja apareció en 1926 y forma parte de la poesía social producida después de la etapa más intensa de la lucha armada. El estudio «Que agita apenas la palabra: la poesía mexicana frente a la Revolución», disponible en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, analiza la participación de Gutiérrez Cruz en las discusiones literarias de aquellos años.

En «El treinta treinta», el autor utiliza una voz campesina que denuncia el hambre, la explotación laboral y la falta de acceso a la tierra:

«Nosotros sufrimos todo,
la explotación y la guerra».

El título alude al rifle Winchester 30-30, un arma cuya presencia en corridos, fotografías y relatos la convirtió en uno de los objetos más reconocibles de la Revolución. El poema fue difundido posteriormente como canción y llegó a ser presentado como un corrido zapatista, según el estudio sobre la poesía mexicana frente al conflicto.

El texto no menciona las armas sin explicar antes las causas del descontento. La pobreza, el trabajo mal pagado y la concentración de la tierra son los problemas que conducen al hablante del poema a considerar el levantamiento.

«El treinta treinta»

Qué pobres estamos todos,
sin un pan para comer;
porque nuestro pan lo gasta
el patrón en su placer.

Mientras él tiene vestidos
y palacios y dinero,
nosotros vamos desnudos
y vivimos en chiquero.

Nosotros sufrimos todo,
la explotación y la guerra,
y hasta nos llaman ladrones
cuando pedimos la tierra.

Y luego los padrecitos
nos echan excomuniones,
¿a poco piensan que Cristo
era como los patrones?

Compañeros del arado
y de toda la herramienta,
nomás nos queda un camino:
agarrar el treinta treinta.


«Del pasado remoto», de Salvador Novo

Salvador Novo publicó «Del pasado remoto» dentro de Poemas proletarios, en 1934. Para entonces, la Revolución ya aparecía en libros escolares, discursos, programas de radio, canciones, murales y campañas oficiales como el origen del nuevo orden político.

Novo examina esa repetición con ironía. En el poema aparecen héroes presentados como figuras escolares, episodios de Francisco Villa, campesinos, obreros, corridos, propaganda gubernamental e intelectuales relacionados con las instituciones públicas.

Uno de sus fragmentos más conocidos dice:

«Nuestros héroes
han sido vestidos como marionetas».

El poema no niega la importancia de la Revolución. Su crítica se dirige a la reducción de un proceso complejo a unas cuantas imágenes repetidas: las soldaderas, las cartucheras, los rifles, los trenes y el reparto agrario.

El análisis publicado por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes explica que durante esos años existió una discusión sobre cuál debía ser la verdadera poesía revolucionaria y qué relación debía mantener con el gobierno.

«Del pasado remoto» resulta valioso porque muestra que la literatura también cuestionó la manera en que las instituciones contaban el conflicto. Novo no se concentra en una batalla específica, sino en la conversión de los hechos históricos en lecciones escolares, frases políticas e imágenes fáciles de reconocer.

«Del pasado remoto»

Del pasado remoto
sobre las grandes pirámides de Teotihuacán,
sobre los teocalis y los volcanes,
sobre los huesos y las cruces de los conquistadores áureos
crece el tiempo en silencio.

Hojas de hierba
en el polvo, en las tumbas frías;
Whitman amaba su perfume inocente y salvaje.

Nuestros héroes
han sido vestidos como marionetas
y machacados en las hojas de los libros
para veneración y recuerdo de la niñez estudiosa,
y el padre Hidalgo,
Morelos y la Corregidora de Querétaro.

Revolución, Revolución:
siguen los héroes vestidos de marionetas,
vestidos con palabras signaléticas.

La literatura de la Revolución,
la poesía revolucionaria
alrededor de tres o cuatro anécdotas de Villa
y el florecimiento de los máuseres,
las rúbricas del lazo, la soldadera,
las cartucheras y las mazorcas,
la hoz y el sol, hermano pintor proletario,
los corridos y las canciones del campesino
y el overol azul del cielo,
la sirena estrangulada de la fábrica
y el ritmo nuevo de los martillos
de los hermanos obreros
y los parches verdes de los ejidos
de que los hermanos campesinos
han echado al espantapájaros del cura.

Los folletos de propaganda revolucionaria,
el Gobierno al servicio del proletariado,
los intelectuales proletarios al servicio del Gobierno,
los radios al servicio de los intelectuales proletarios
al servicio del Gobierno de la Revolución
para repetir incesantemente sus postulados
hasta que se graben en las mentes de los proletarios
—de los proletarios que tengan radio y los escuchen—.

Crece el tiempo en silencio,
hojas de hierba, polvo de las tumbas
que agita apenas la palabra.

Fotografía histórica en blanco y negro de un grupo numeroso de campesinos, mujeres y niños zapatistas en Morelos durante la Revolución Mexicana. Archivo Casasola, ideal para ilustrar poemas sobre la lucha agraria y el pueblo mexicano en armas.
Campesinos, soldaderas e infancias en un campamento militar zapatista, estado de Morelos, México (ca. 1911-1915).

«Revolución», de Miguel D. Martínez Rendón

Miguel D. Martínez Rendón nació en Monterrey en 1891 y murió en la Ciudad de México en 1966. Fue poeta, profesor y colaborador de distintas publicaciones culturales.

Entre sus libros se encuentra Carmina áurea, publicado en 1923. La Enciclopedia de la Literatura en México reúne información sobre su trayectoria y sobre las obras en las que participó.

El poema «Revolución» ha sido incluido en recopilaciones dedicadas a la producción literaria vinculada con el movimiento armado. También forma parte de la tradición reunida en antologías como El edén subvertido: poemas de la Revolución Mexicana, preparada por Miguel Capistrán y Pável Granados.

A diferencia de Salvador Novo, Martínez Rendón presenta una visión favorable de los cambios sociales relacionados con la Revolución. Sus versos vinculan el movimiento campesino con la tierra, la escuela, el trabajo y una mayor independencia frente a los grandes propietarios.

Entre sus imágenes aparecen sombreros de palma, maizales, trenes, pistolas, cananas y rifles 30-30:

«Guardas tu posición definitiva
en el cañón del treinta treinta».

El poema también menciona a los niños que asisten a la escuela y a las familias que recuperan la posibilidad de trabajar sus tierras. Su lectura permite conocer una de las interpretaciones que circularon durante el periodo posterior al conflicto: la Revolución como origen de derechos agrarios, educación pública y reconocimiento político de campesinos y trabajadores.

«Revolución»

Canto el canto que irisó la montaña,
el caserío, el verde valle y la llanura huraña,
que vistió los maizales de banderas,
e hizo brotar dentro las sementeras
desoladas y solas
mil sombreros de palma
con un florecimiento de corolas;

la feérica explosión que dio una estrella
para cada angustia, y la ametralladora
que subrayó la noche iluminada
con taconear de bailadora;

la alegría de la diana
que abrió su prisma de cristal
como un quiquiriquí de la mañana;

los brazos taumaturgos,
pararrayos de todos los dolores,
que hicieron estallar a las granadas
en vivos rehiletes de colores.

Caravana heteróclita
que condecoró a la República
con pistola y canana,
y paseó a su tierra en sus vaivenes,
durmiendo a sus cachorros intocados
entre las chumaceras de los trenes.

Tú reintegraste la familia
y, en tu peregrinar febricitante,
amarraste el saludo clamoroso
al mástil del silbato equidistante.

Ahora ya cultivas tus tejidos,
y en tanto el pan en el maíz revienta
guardas tu posición definitiva
en el cañón del treinta treinta.

Bañas a tus muchachos en el río
lejos de la parroquia bautismal,
conduces a tus hijos a la escuela
y sabes el sentido perfecto
de esta palabra: dignidad.

Revolución: bajo los claros signos
de tus banderas que la historia nombra,
marcha tu pueblo con la frente erguida:
¡ellas le abren camino y le dan sombra!


«A Emiliano Zapata con música de Tata Nacho», de Pablo Neruda

El título completo del poema de Pablo Neruda es «A Emiliano Zapata con música de Tata Nacho». Fue incluido en Canto general, publicado en 1950.

Neruda vivió en México entre 1940 y 1943 como cónsul de Chile. Durante esos años entró en contacto con escritores, pintores y representantes de la vida cultural mexicana. La presencia de la Revolución en los murales, las canciones y los discursos públicos influyó en su interpretación de personajes como Emiliano Zapata.

En el poema, Zapata aparece como representante de los campesinos que reclamaban tierra:

«Pedimos patria para el humillado».

El nombre de Tata Nacho correspondía al compositor mexicano Ignacio Fernández Esperón. El título del poema alude a su música y al uso de fragmentos de la canción «Borrachita», intercalados por Neruda dentro del texto.

El poema no debe leerse como una biografía detallada de Zapata. Se trata de una representación literaria que relaciona al dirigente morelense con el reparto agrario, el maíz, los campesinos y la lucha armada.

La figura histórica de Zapata estuvo ligada al Plan de Ayala y a la exigencia de devolver tierras, montes y aguas a los pueblos, una demanda que explica su presencia constante en la poesía, los corridos, la pintura y la cultura popular del siglo XX.

«A Emiliano Zapata con música de Tata Nacho»

Cuando arreciaron los dolores
en la tierra, y los espinares desolados
fueron la herencia de los campesinos,
y como antaño, las rapaces
barbas ceremoniales y los látigos,
entonces, flor y fuego galopado…

Borrachita me voy
hacia la capital.

Se encabritó en el alba transitoria
la tierra sacudida de cuchillos;
el peón de sus amargas madrigueras
cayó como un elote desgranado
sobre la soledad vertiginosa.

A pedirle al patrón
que me mandó llamar.

Zapata entonces fue tierra y aurora.
En todo el horizonte aparecía
la multitud de su semilla armada.

Que si se va del rancho
muy pronto volverá.

Reparte el pan, la tierra;
te acompaño.

La luna duerme sobre las monturas.
La muerte amontonada y repartida
yace con los soldados de Zapata.

Borrachita me voy
para olvidar.

Pedimos patria para el humillado.

Tu cuchillo divide el patrimonio
y los tiros y corceles amedrentan
los castigos, la barba del verdugo.
La tierra se reparte con un rifle.

No esperes, campesino polvoriento,
después de tu sudor la luz completa
y el cielo parcelado en tus rodillas.
Levántate y galopa con Zapata.

México, huraña agricultura, amada
tierra entre los oscuros repartida;
de las espaldas del maíz salieron
al sol tus centuriones sudorosos.

De la nieve del sur vengo a cantarte.
Déjame galopar en tu destino
y llenarme de pólvora y arados.


«Despierten ya mexicanos», corrido tradicional interpretado por Ignacio López Tarso

«Despierten ya mexicanos» es un corrido de autoría no identificada que circula en distintas versiones. Ignacio López Tarso realizó una de sus interpretaciones más conocidas, pero no fue el autor de la letra.

López Tarso grabó numerosos corridos sobre personajes y episodios de la Revolución. Su trabajo como intérprete permitió que esas composiciones llegaran a públicos que no conocieron sus primeras versiones impresas u orales.

La letra menciona a Francisco I. Madero, Emiliano Zapata y Francisco Villa. También expresa una crítica frecuente en los corridos políticos: algunos dirigentes abandonan a sus compañeros después de llegar al gobierno.

«Cuando suben al poder
no conocen compañero».

Las versiones del corrido no siempre contienen las mismas estrofas. Esta variación se debe a su transmisión oral, a las grabaciones realizadas por distintos intérpretes y a la incorporación de versos procedentes de otras canciones populares.

La pieza también permite entender una diferencia importante entre el poema escrito y el corrido. Mientras el primero suele conservar una versión fijada por su autor o editor, el corrido puede transformarse con el paso del tiempo y adaptarse a distintos cantantes, regiones y públicos.

«Despierten ya mexicanos»

Despierten ya, mexicanos,
los que no han podido ver
que andan derramando sangre
por subir a otro al poder.

¡Pobre nación mexicana,
qué mala ha sido tu suerte!
Tus hijos todavía quieren
más en la desgracia verte.

Mira a mi patria querida,
nomás cómo va quedando;
que a sus hombres más valientes
todos los van traicionando.

¿Dónde está el jefe Zapata,
que su espada ya no brilla?
¿Dónde está el Brazo del Norte,
que era don Francisco Villa?

Fueron líderes primero
que empuñaron el acero
hasta subir al poder
a don Francisco I. Madero.

Pero qué iluso Madero,
pues cuando subió al poder,
a Pancho Villa y Zapata
los quiso desconocer.

Yo no he visto candidato
que no sea convenenciero;
cuando suben al poder
no conocen compañero.

Zapata le dijo a Villa:
“Ya perdimos el albur;
tú atacarás por el norte
y yo atacaré por el sur”.

Ya con esta me despido
porque nosotros nos vamos;
aquí termina el corrido:
“Despierten ya, mexicanos”.

Fotografía histórica del banquete en Palacio Nacional en 1914 con Pancho Villa, Emiliano Zapata y Eulalio Gutiérrez. Archivo Casasola del INAH, ideal para ilustrar poemas y corridos de la Revolución Mexicana.
Histórico banquete en el Palacio Nacional de México el 6 de diciembre de 1914. Francisco Villa, el presidente provisional Eulalio Gutiérrez y al general Emiliano Zapata junto a destacados intelectuales.

¿Qué tienen en común estos poemas de la Revolución Mexicana?

Estos textos no presentan una sola interpretación de la Revolución. Algunos denuncian las condiciones que favorecieron el levantamiento; otros hablan de la pobreza campesina, la concentración de la tierra, la educación, el poder político o la conversión de los protagonistas en figuras nacionales.

También fueron escritos en momentos diferentes. El soneto de Irineo Paz pertenece a la crítica contra el Porfiriato. «Suave Patria», «El treinta treinta», «Del pasado remoto» y «Revolución» corresponden al México que intentaba explicar las consecuencias del conflicto. El poema de Neruda muestra la presencia de Zapata fuera del país, mientras que «Despierten ya mexicanos» conserva la crítica política de los corridos populares.

Leerlos en conjunto permite comprender que la poesía sobre la Revolución Mexicana no se limitó a celebrar batallas. También habló del hambre, la tierra, el trabajo, la educación, la propaganda, las traiciones políticas y la manera en que cada generación interpretó el movimiento.

Preguntas frecuentes sobre los poemas de la Revolución Mexicana

¿Cuál es el poema más conocido sobre la Revolución Mexicana?

«Suave Patria», de Ramón López Velarde, es uno de los poemas más conocidos relacionados con el México posterior a la Revolución. Sin embargo, no cuenta directamente los enfrentamientos armados. Su tema principal es el país y los elementos cotidianos que forman parte de su identidad.

¿Quién escribió «El treinta treinta»?

«El treinta treinta» fue escrito por Carlos Gutiérrez Cruz, poeta mexicano nacido en 1897. El texto habla de la pobreza, la explotación y la falta de tierras que enfrentaban los campesinos.

¿Qué poema escribió Pablo Neruda sobre Emiliano Zapata?

Pablo Neruda escribió «A Emiliano Zapata con música de Tata Nacho», incluido en Canto general en 1950. El poema relaciona a Zapata con el campesinado y el reparto agrario.

¿Ignacio López Tarso escribió «Despierten ya mexicanos»?

No. Ignacio López Tarso fue uno de sus intérpretes más conocidos, pero la autoría de la letra no está identificada. Por ello debe presentarse como un corrido tradicional o de autor anónimo.

¿Todos estos poemas fueron escritos durante la Revolución?

No. Algunos son anteriores a 1910 y otros aparecieron décadas después. Su relación con la Revolución se encuentra en los temas que abordan: el Porfiriato, el conflicto agrario, los campesinos, los dirigentes revolucionarios y la forma en que el movimiento fue contado después de los enfrentamientos.

Redacción

Cinthia Flores

Fotógrafa, Reportera y Redactora cultural en Yaconic. Licenciada en Artes Visuales (UNAM), mi columna se especializa en la estética gótica, la arquitectura alternativa y el diseño de moda dark. Con una perspectiva forjada en medios como Infobae y PÓLVORA rock, utilizo mi lente y mi pluma para analizar el significado, la historia y la materialización de las subculturas visuales. Si buscas una inmersión profunda en la cultura oscura desde una mirada crítica y documentada, este es tu espacio.

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