Robos a museos: Los delitos más audaces desde París hasta México
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Robos a museos: Los delitos más audaces desde París hasta México

El mundo del arte se estremece una vez más. Este domingo 19 de octubre, el Museo del Louvre de París fue escenario de un audaz asalto: al menos tres ladrones utilizaron un camión montacargas para irrumpir por una ventana, sustrayendo nueve piezas de valor incalculable pertenecientes a la colección de Napoleón. El ministro del Interior francés ha prometido celeridad en la recuperación, pero este incidente se suma a una larga y fascinante historia de robos a museos que demuestran que ni las bóvedas de seguridad más sofisticadas son inmunes a la ambición. A continuación, repasamos algunos de los atracos más icónicos que han capturado la imaginación pública.

El antecedente en el Louvre: el origen de los robos a museos

Irónicamente, la propia capital francesa fue testigo del que es, quizás, el más famoso de los robos a museos: el hurto de La Mona Lisa de Leonardo Da Vinci en agosto de 1911. Vincenzo Peruggia, un exempleado de la institución, logró esconder el cuadro en un armario durante dos años. La historia terminó cuando fue detectado al intentar vender la obra en Italia. Hoy, el cuadro regresó al Louvre con medidas de seguridad inquebrantables, pero el precedente sentó las bases de la fascinación por los robos a museos.

Audacia e ingenio: el retrato de Goya en Londres

Cinco décadas después de la Mona Lisa, la audacia alcanzó el Reino Unido. En 1961, John Bunton trepó la pared de la Galería Nacional de Londres y sustrajo el Retrato del Duque de Wellington (1812) de Francisco de Goya. Valuado entonces en 140 mil libras, el robo no fue un acto de avaricia, sino de afecto, ya que Bunton confesó haberlo hecho para regalárselo a su padre. A pesar del motivo singular, este es uno de los robos a museos que destacó por la simplicidad de su ejecución.

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El arte recuperado: Matisse, Van Gogh y la Saliera

Afortunadamente, muchos de los robos a museosterminan con un final feliz. En 1987, en Estocolmo, el Museo de Arte Moderno perdió «Le Jardin» de Henri Matisse, evaluada en 750 mil euros. Tras 26 años de búsqueda, la pintura fue hallada en Londres. Por su parte, el Museo Van Gogh de Ámsterdam sufrió dos grandes robos a museos (en 1991 y 2002), perdiendo obras clave como Los Girasoles y Vista del mar en Scheveningen. Aunque el botín fue recuperado poco después en el primer caso y catorce años más tarde en el segundo, demuestran la vulnerabilidad recurrente del recinto. Ya en el siglo XXI, el robo de la escultura Saliera (valuada en 50 millones de euros) del Museo de Historia del Arte de Viena en 2003, también se resolvió con el hallazgo de la pieza enterrada en un bosque tres años después.

Los casos perdidos y las pistas frías

No todos los robos a museos tienen un desenlace favorable. En 2008, el Museo Bührle de Zúrich perdió cuatro obras (incluyendo piezas de Cézanne y Van Gogh) valoradas en 113 millones de euros; aunque la mayoría fue recuperada, el atraco fue uno de los más caros de la historia. Casos como el del Museo Kunsthal en Países Bajos (2012), donde se robaron obras de Picasso y Monet, resultaron en un botín aún no encontrado. El robo de la moneda de oro de 100 kilos del Museo Bode de Berlín (2017) es otro ejemplo sombrío: aunque los ladrones fueron detenidos, la moneda se cree que fue fundida.

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El robo del siglo XXI en Alemania

El último gran antecedente antes del incidente de este domingo fue el atraco de 2019 al Palacio Real de Dresde, en Alemania. Los ladrones lograron penetrar la bóveda y sustrajeron un botín de diamantes y joyas valorado en la impresionante cifra de 1.000 millones de euros, lo que lo convierte en uno de los robos a museos más valiosos de la historia reciente. Aunque gran parte de los objetos se recuperó en 2022, el incidente subraya la sofisticación creciente y el riesgo constante que enfrentan las instituciones culturales del mundo.

El robo del siglo mexicano: saqueo al patrimonio prehispánico

La Navidad de 1985 trajo consigo uno de los robos a museos más increíbles de América Latina. Dos estudiantes de veterinaria, Carlos Perches y Ramón Sardina, lograron ingresar al Museo Nacional de Antropología (MNA) de la Ciudad de México en Nochebuena, mientras los guardias estaban distraídos. Usando tan solo ductos de ventilación y la ausencia de vigilancia, sustrajeron cerca de 140 piezas prehispánicas de valor incalculable de las salas Maya, Mexica y de Oaxaca, incluyendo la famosa Máscara Funeraria de Pakal. El asalto, que conmocionó a México, se resolvió cuatro años después cuando la policía los rastreó.

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola