La Venganza del Desierto: Luinoj y el uso de IA’s en la psicodelia sonorense
Arte

La Venganza del Desierto: Luinoj y el uso de IA’s en la psicodelia sonorense

En Ciudad Obregón, Sonora, el tiempo tiene una textura distinta. Aquí, el sol dicta el ritmo de la materia. Luis Hinojosa (@Luinoj), artista con quince años de oficio entre pinceles y muros, lo sabe bien: mientras una capa de pintura acrílica se seca bajo el calor del desierto, el mundo físico se detiene. Pero en ese paréntesis de inactividad obligada, su celular se convierte en un portal. Antes, lo que era un «tiempo muerto», hoy es el laboratorio donde se gesta una de las piezas más audaces del cine experimental mexicano contemporáneo. Esto es posible gracias al uso de IA’s.

El uso de IA’s en la obra de Luinoj no es un atajo; es una simbiosis. Además, a través de una cadena de procesos que él define como «retroalimentación», el artista ha logrado trasladar su cosmogonía plástica —poblada de venados, cactus y visiones de DMT— a una narrativa cinematográfica de 38 minutos. Esto desafía tanto los presupuestos de la industria como las fronteras geográficas del arte.

La inteligencia artificial como co-autora

El algoritmo como colaborador externo

Para Luinoj, el debate sobre si la inteligencia artificial reemplaza al creador es una discusión superada por la práctica. Su proceso es una curaduría de capas: toma una de sus pinturas físicas, la somete al uso de IA’s para dotarla de volumen y realismo. Luego la reingresa al algoritmo para buscar una animación que respete su paleta de color pero que, a la vez, lo contradiga.

«La IA no se maneja sola; necesita al ser humano que le diga qué hacer», afirma con la seguridad de quien ha pasado horas puliendo prompts. «A veces me lanzaba personajes que yo no pedí, como un pájaro morado con cuernos que no estaba en mi obra original. En vez de rechazarlo, lo acepté como una colaboración. La IA me estaba proponiendo algo y yo, como director, decidí integrarlo».

Esta relación dialéctica transforma el uso de IA’s en un espejo psicodélico. Inspirado en figuras como Alejandro Jodorowsky, Remedios Varo y Jean Giraud «Moebius«, Luinoj utiliza la tecnología para alcanzar ese «arte visionario» que antes requería años de postproducción y presupuestos inalcanzables. Sin embargo, hoy el realismo mágico del Noroeste se renderiza en un smartphone entre brochazo y brochazo.

El impacto de la inteligencia artificial en los futuros autores

«Aoritaesnau»: El cine de tiempos muertos y urgencia sonora apoyada por el uso de IA’s

La película al mismo estilo de Interstella 5555 (vistiendo un álbum completo), no existiría sin su espina dorsal sonora: el álbum AORITAESNAU de Cocoó Ramírez. Sin embargo, lo que define la vanguardia de este proyecto es su método de producción: Luinoj gestó los 38 minutos de metraje desde su celular, aprovechando los «tiempos muertos» mientras trabajaba en sus murales físicos. El uso de IA’s permitió que, en los minutos que tardaba en secarse la pintura acrílica sobre el muro, un algoritmo procesara escenas enteras de la película. Así, se transformó la espera en creación cinematográfica pura.

Esta colaboración entre ambos artistas —uno en Obregón y otro en el pueblo mágico de Álamos— es un testimonio de la soberanía creativa que permite la tecnología actual. Ramírez, un veterano con más de dos décadas de trayectoria, aporta una narrativa incidental que Luinoj utilizó como guía espiritual. Por su parte, el uso de IA’s facilitó una simbiosis absoluta: si la música de Cocoó se aceleraba, el algoritmo ponía a los coyotes y linces del monte a correr «en chinga». Además, si la pieza musical se tornaba desoladora, el artista ajustaba los parámetros para que la IA generara paletas de colores fríos y movimientos lánguidos. En consecuencia, es una danza entre la mística del Bufo alvarius —el sapo endémico de Sonora portador del DMT— y la frialdad del código binario procesado en la palma de la mano.

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Descentralizar la Vanguardia

Uno de los puntos más críticos de la propuesta de Luinoj es la ruptura del centralismo. Históricamente, para acceder a festivales de la talla del Festival Internacional de Cine de Róterdam, Festival Internacional de Cortometrajes de Oberhausen o Festival de Cine de Ann Arbor, el artista debía orbitar los núcleos de poder en la Ciudad de México o Guadalajara. Sin embargo, el uso de IA’s y la visibilidad digital han dinamitado ese requisito.

«El hecho de que yo esté en Sonora no significa que mi mente deba estar en Sonora. Si sabes cómo surfear el algoritmo, puedes hacer que tu obra tenga visualización en Japón», sentencia Luinoj.

Esta visión no solo democratiza el acceso, sino que protege la identidad. El metraje está impregnado de la flora y fauna local: el Cerro Tetakawi, los sahuaros y los atardeceres violetas que solo ocurren cuando el desierto colinda con el Mar de Cortés. Por lo tanto, no es una estética genérica de IA; es un uso de IA’s con denominación de origen.

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Obra visual de Luinoj creada con inteligencia artificial, mostrando elementos de la fauna de Sonora como venados y cactus en un entorno psicodélico.

El Futuro es un Ritual gracias al uso de IA’s

Al final, la obra de Luinoj es un recordatorio de que la técnica siempre ha estado al servicio de la visión. Así como la fotografía no mató a la pintura, el uso de IA’s no borrará al artista de oficio; lo obligará a ser más director, más curador y más humano.

Mientras el filme se prepara para recorrer el circuito internacional de festivales de cine de vanguardia, Luinoj vuelve a su muro en Obregón. El celular descansa mientras la pintura física se asienta. En este ciclo infinito entre lo análogo y lo virtual, Luinoj ha demostrado que el arte del futuro no vive en una nube lejana. Más bien, tiene los pies bien puestos en la arena caliente de Sonora.

Estudios globales como el de CVL Economics señalan que el 62% de los creadores visuales ya han integrado el uso de IA’s en su flujo de trabajo. En este sentido, Luinoj se sitúa en la vanguardia de ese 28% de artistas plásticos que están rompiendo la barrera entre el lienzo y el algoritmo.

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola