El artista Paul Klee, también fue profesor, de la escuela Bauhaus entre 1921 y 1931. Para él la pintura no era una evasión, sino un instrumento visionario. Un medio de encontrar los mundos paralelos que sospechaban que se escondían tras la llamada realidad. Para ello utilizó un eficaz instrumento: la abstracción.

«El color me posee, no tengo necesidad de perseguirlo, sé que me posee para siempre… el color y yo somos una sola cosa. Yo soy pintor».

Es por esto que para promover un acercamiento teórico a la creación artística, impartió una cursos interdisciplinarios, desde la encuadernación al diseño básico, y dejó unas 3.900 páginas de notas de sus conferencias. Estos documentos, fueron compilados en el Klee’s Pedagogical Sketchbook (1925) y muestran los guiones de las innovadoras e inusuales lecciones del artista. 

La herramienta de Klee era el color y llegó a manipularlo con una enorme precisión y pasión. Color, ritmo, naturaleza, construcción y movimiento. Esos serían sus 5 temas.

«Un pintor no debe pintar lo que ve, sino lo que se verá».

Lección 1ª: Elige una línea para avanzar

Así comienza el Klee’s Pedagogical Sketchbook, que sirvió como libro de texto para los estudiantes de la Bauhaus. Las cinco páginas siguientes contienen su famosa descripción de las marcas humanas más básicas, clasificando los diversos tipos de líneas, desde las circunscritas en si mismas a las que contienen puntos fijos. Cada ejemplo va acompañado de un diagrama, que probablemente Klee dibujó en la pizarra durante sus clases.

«Una línea activa por la que caminar y moverse libremente, sin objetivo»

Muchas de las lecciones de Klee se centran en este tipo de categorización, demostrando las múltiples formas en que un punto puede convertirse en una línea, una línea puede convertirse en un plano, y así sucesivamente. Comenzando con los fundamentos, Klee organizó su método de enseñanza basándose en la manera en que los niños aprenden a leer. Así como podemos reorganizar una serie de letras para construir diferentes palabras, Klee pedía a sus estudiantes que repitieran la misma fórmula en tantas posiciones como fuera posible. Estas minuciosas tareas sientan las bases para futuras obras de arte y diseño, y deben ser dominadas antes de que el tono y el color entren en la imagen.

«Primero las letras, luego los signos, y después, por fin, cómo leer y escribir»

Lección 2ª: Observar una pecera

Cuando Klee impartía clases en su domicilio, a menudo hacía que los estudiantes pasaran tiempo observando los peces tropicales de su gran acuario. El artista encendía y apagaba las luces, incitando a los peces a nadar y esconderse, al tiempo que alentaba a los estudiantes a tomar cuidadosa nota de su actividad.

Para aquellos que conocen a Klee como el «padre del arte abstracto», esta lección puede parecer sorprendente. Sin embargo, Klee estaba profundamente interesado en crear movimiento en sus composiciones. Y afirmó que todas las obras de arte, incluso las más abstractas, debían inspirarse en la naturaleza. 

«Sigue los caminos de la creación natural, el devenir, el funcionamiento de las formas», enseñó a sus alumnos. «Entonces, tal vez partiendo de la naturaleza, lograrás formas propias, y algún día incluso llegarás a ser como la naturaleza y empezarás a crear».

Lección 3ª: Dibuja el sistema circulatorio

Klee estudió obsesivamente la naturaleza y se tomó un interés especial en las estructuras ramificadas de plantas, sistemas orgánicos y vías fluviales. En sus conferencias, describió estos patrones con especificidad científica, trazando ecuaciones matemáticas y diagramas de flujo en la pizarra. Exploró cómo brotan las semillas, cómo las hojas desarrollan sus nervios y cómo los lagos desembocan en arroyos, casi siempre terminando con una afirmación de asombro sobre la magia que contienen el crecimiento y el desarrollo en la naturaleza.

Klee también exploró el sistema circulatorio, esbozando en la pizarra el movimiento de sangre a través del cuerpo. Afirmó que este proceso corporal reflejaba la forma en que se crea el arte. Después, Klee pidió a sus estudiantes que dibujaran el sistema circulatorio ellos mismos. Sus representaciones, insistió, debían plasmar la transición de la sangre de una etapa a otra, pasando del rojo al azul, usando la línea y la densidad para representar los cambios de proporción, los nutrientes y la fuerza. Adelante, inténtalo.

Lección 4ª: Pesar los colores 

Sólo después de que los estudiantes comprendieran las complejidades de líneas y planos -y pudieran encontrar estas formas en la naturaleza- Klee introducía el color. Como gran parte de sus enseñanzas, las lecciones de Klee sobre el color combinaban la precisión científica con un profundo sentido místico. Sus teorías se basaron principalmente en círculo cromático de Johann Wolfgang von Goethe, presentado un siglo antes, en 1809, que propuso la idea de que el rojo se oponía al verde, el naranja al azul y el amarillo al violeta.

Klee añadió una nueva dimensión a este diagrama, convirtiéndola en una esfera, con el blanco en la parte superior y el negro en la base. Este marco, enseñó, debe abarcar todos los aspectos del color, incluyendo el matiz, la saturación y la luminosidad. Klee pidió a sus estudiantes que crearan diagramas de color propios, incluyendo una asignación en la que «pesaran» visualmente un color contra otro. Como resultado el color rojo, por ejemplo, sería más pesado que el color azul.

Aunque que se basaba en la ciencia, Klee también era un romántico cuando se trataba del color. A menudo establecía conexiones entre el color y la música, explicando que las combinaciones de colores (como las notas musicales) pueden ser armoniosas o disonantes dependiendo de su emparejamiento. A veces tocaba el violín para sus alumnos. 

Leccíon 5ª: Estudiar a los grandes

Cuando hablaba del trabajo de otros artistas, Klee utilizaba las siguientes metáforas científicas. Si un producto nuevo como una pasta de dientes o un detergente de lavadora es popular entre los clientes, sus competidores deben investigar los elementos químicos del mismo para poder replicar el éxito. O si una enfermedad es inducida por alimentos, los científicos deben esforzarse por determinar qué ingredientes específicos son venenosos y cuáles benignos.

Por ello, los artistas deben reducir las obras de arte de sus compañeros y predecesores a sus componentes más elementales (la línea, la forma y el color) para determinar qué hace que una imagen sea exitosa o problemática. 

«No analizamos obras de arte porque queramos imitarlas o porque desconfiemos de ellas», dijo una vez, «lo hacemos para comenzar nuestro propio camino».


Fuente: Cultura Inquieta


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