La Merced: Un barrio de leyendas entre fantasmas y mitos
Literatura

La Merced: Un barrio de leyendas entre fantasmas y mitos

En el corazón de la capital, el barrio de La Merced se erige no solo como un epicentro de comercio bullicioso. Sino como un cofre de historias y leyendas que entrelazan el pasado prehispánico con la era colonial y moderna. Más allá de sus puestos y su actividad, sus calles y edificios guardan relatos que explican su esencia y su mística. Recorrer sus rincones es sumergirse en un pasado donde lo real y lo fantástico se fusionan en un tapiz cultural único.

Uno de los mitos más poderosos se esconde en la Plaza de la Aguilita . Se dice que fue aquí, en lo que alguna vez fue el barrio de Temazcaltitlán. Donde los mexicas encontraron la señal profética para fundar la gran Tenochtitlán: el águila devorando a una serpiente sobre un nopal. Aunque los historiadores debaten su ubicación exacta, la leyenda popular se arraigó en esta plaza. Convirtiéndola en un lugar simbólico para la identidad de la ciudad.

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La Merced

Leyendas del Ex Convento La Merced

El exconvento de La Merced, en República de Uruguay, es protagonista de otro relato escalofriante. Cuenta la leyenda que los fantasmas de antiguos monjes aún deambulan por sus pasillos y estancias. El mismo pintor Gerardo Murillo, conocido como Dr. Atl, relató haber presenciado la aparición de un fraile durante una estancia en el lugar. Una anécdota que ha reforzado la creencia de que las almas de los religiosos nunca abandonaron el recinto, manteniéndolo como un portal al pasado.

Por su parte, la enigmática «Manita» en la esquina de Jesús María y Venustiano Carranza, es objeto de múltiples interpretaciones. Una versión popular sostiene que fue un comerciante celoso quien, al descubrir la infidelidad de su esposa. Le cortó la mano y la mandó a esculpir en la fachada del edificio como un recordatorio de su traición. Otra historia sugiere que la mano es la de un ladrón que robó reliquias del convento y fue castigado de forma ejemplar. Una advertencia permanente para aquellos con intenciones criminales.

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Fantasmas y tenebrosas calles en La Merced

A unos pasos de ahí, la calle de Jesús María guarda la leyenda de «La Quemada». Durante la época colonial, esta calle era conocida por el trágico romance de una hermosa mujer llamada Beatriz. Obsesionado con ella, un marqués de Piamonte asesinaba a todo pretendiente que se le acercaba. Para detener la masacre, Beatriz decidió desfigurarse el rostro con fuego, un acto de sacrificio. Que, lejos de alejar al marqués, le demostró la pureza de su alma. La historia de su amor se inmortalizó en el nombre de la calle, que mantuvo hasta hace décadas.

Finalmente, es imposible hablar de La Merced sin mencionar su faceta comercial. La Acequia Real, que alguna vez cruzaba el barrio, fue una arteria vital que permitía el transporte de mercancías desde el Canal de la Viga. Este canal, hoy desaparecido, convirtió a La Merced en el centro de abastos que hoy conocemos. Y recientemente se cuenta que fue en la calle Carretones donde el inmigrante japonés Yoshigei Nakatani. Creó el icónico cacahuate japonés, un dulce que se convirtió en una de las botanas más populares de México.

Desde fantasmas hasta la fundación de una nación, el barrio de La Merced es un verdadero compendio de historias. Sus leyendas no son solo cuentos del pasado; son la memoria viva de una zona que, a pesar de los cambios, sigue siendo el corazón latente de la Ciudad de México.

Redactora con 5 años de experiencia en el periodismo. Reportera especializada en cultura alternativa. Lee mi columna para un análisis profundo de las subculturas, arte urbano y la escena disidente de la urbe.