Tecnología para mascotas: guía de comederos, cámaras, GPS y otros

Comederos automáticos, cámaras, rastreadores, monitores de actividad y areneros que se limpian solos prometen facilitar el cuidado de perros y gatos. Sin embargo, un aparato conectado no sustituye la observación, la convivencia ni la atención veterinaria.
La tecnología está en desarrollo constante y buena parte de sus productos busca resolver necesidades cotidianas. Lo que hace algunos años parecía destinado exclusivamente a las personas se extiende ahora a perros, gatos y otros animales de compañía.
A este mercado se le conoce como pet tech o tecnología para mascotas. Incluye dispositivos conectados mediante internet, aplicaciones, sensores y equipos programables que permiten alimentar, localizar, vigilar o entretener a un animal, incluso cuando su cuidador no se encuentra en casa.
La promesa es atractiva: automatizar parte del cuidado y recibir información a distancia. Pero antes de comprar conviene hacer una pregunta menos publicitaria: ¿el aparato responde a una necesidad real del animal o únicamente ofrece tranquilidad a la persona?
Qué es la pet tech
La pet tech reúne productos y servicios tecnológicos creados para el cuidado, la seguridad, la salud y el entretenimiento de los animales de compañía.
Entre los más comunes se encuentran:
- Comederos y bebederos automáticos.
- Cámaras con audio.
- Collares GPS.
- Monitores de actividad y descanso.
- Areneros autolimpiables.
- Juguetes programables.
- Puertas y cercas inteligentes.
- Aplicaciones para registrar vacunas, consultas y tratamientos.
- Sensores que registran movimiento, alimentación o cambios de rutina.
No todos estos productos están conectados a internet. Algunos funcionan con horarios preestablecidos, sensores locales o mecanismos automáticos. Otros dependen de una red Wi-Fi, una aplicación, una cuenta o una suscripción.
Esta diferencia importa porque también determina qué ocurrirá durante un apagón, una caída de internet o el cierre del servicio que controla el aparato.
El crecimiento del mercado de tecnología para mascotas
De acuerdo con una proyección comercial de Fortune Business Insights, el mercado mundial de pet tech fue valuado en 17.65 mil millones de dólares en 2025. La consultora calcula que podría pasar de 19.98 mil millones en 2026 a 53.71 mil millones en 2034, con una tasa anual compuesta de 13.16%.
Estas cifras miden el valor económico estimado de productos y servicios tecnológicos para mascotas. No representan el número exacto de animales que utilizan dispositivos ni proceden de un registro oficial de compradores.
También deben leerse con cautela. Las estimaciones cambian según los productos, servicios, regiones y canales de venta que cada consultora incluye en su definición del mercado.
El crecimiento comercial coincide con una transformación más amplia: los animales de compañía ocupan un lugar cada vez más visible en los hogares y en las decisiones de consumo.

Cuántas mascotas hay en México
La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado 2025 del INEGI, presentada el 14 de julio de 2026, estimó que 66.4% de las viviendas mexicanas tenía al menos una mascota.
En esos hogares se calcularon:
- 41.2 millones de perros.
- 19.2 millones de gatos.
- 16.9 millones de otros animales de compañía.
El dato no significa que México sea automáticamente un país pet friendly. Tener animales en casa no garantiza espacios públicos accesibles, servicios veterinarios suficientes, protección contra el abandono ni condiciones adecuadas de bienestar.
Sí confirma que el cuidado animal forma parte de la vida cotidiana de millones de hogares y que existe un mercado amplio para productos que prometen facilitarlo.
Durante el confinamiento de 2020, el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México realizó el sondeo Mascotas, familia y COVID-19. El 89% de los participantes estuvo de acuerdo con considerar a su mascota como un integrante de la familia; 87% afirmó que su compañía había hecho más ligero el encierro y 71% consideró que algunas personas jóvenes sustituían tener hijos por los llamados “perrihijos” o “gatihijos”.
Este último porcentaje registra una percepción de quienes respondieron la encuesta. No demuestra que exista una sustitución generalizada de hijos por mascotas.
¿Las mascotas benefician la salud mental?
La convivencia con animales puede relacionarse con actividad física, interacción social, compañía y bienestar emocional, pero sus efectos no son automáticos ni iguales para todas las personas.
Un estudio publicado en la Revista Colombiana de Psicología, realizado con 247 personas que vivían con perros, encontró menores niveles de estrés percibido y mejores indicadores de salud mental entre quienes consideraban al animal parte de su familia. También observó asociaciones positivas con actividades como pasearlo, jugar y entrenarlo.
El hallazgo no significa que tener una mascota prevenga por sí mismo la ansiedad o la depresión. El vínculo también implica gastos, tiempo, responsabilidad y posibles fuentes de estrés.
La tecnología entra en esta relación ofreciendo más información y automatización. Su utilidad depende de que se integre al cuidado y no de que intente sustituirlo.

Comederos automáticos y fuentes de agua
Los comederos programables permiten establecer horarios y servir porciones cuando no hay una persona en casa. Algunos incluyen básculas, cámaras, micrófonos, grabaciones de voz o aplicaciones que registran cada ración.
Pueden resultar útiles cuando el animal necesita horarios regulares, varias personas comparten su cuidado o se requiere controlar las porciones. También permiten comprobar a distancia que el mecanismo se activó, aunque una notificación no siempre garantiza que la mascota haya comido.
Las fuentes mantienen el agua en circulación y pueden resultar atractivas para algunos gatos y perros. No garantizan que el agua permanezca limpia sin mantenimiento. El depósito, la bomba y los filtros deben lavarse y cambiarse con la frecuencia indicada.
Qué revisar antes de comprar
La capacidad del depósito no basta para evaluar un comedero. Conviene revisar si puede funcionar con baterías durante un apagón, qué tamaños de croqueta admite, si existen reportes de atascos, si las piezas que tocan el alimento pueden desmontarse y si las funciones principales siguen operando sin internet.
Si el animal dependerá de un comedero o bebedero automático durante varias horas, debe existir una alternativa ante cortes de energía, atascos o fallas de conexión.
Un aparato de este tipo funciona como apoyo. No debería convertirse en la única garantía de que un animal tendrá alimento y agua.
Collares GPS, AirTags y localización de mascotas
Los rastreadores pueden ayudar a localizar a un perro o gato extraviado, pero no todos utilizan la misma tecnología.
Un collar con GPS calcula la ubicación mediante satélites y normalmente la transmite por una red móvil. Esto permite seguir movimientos a mayor distancia, aunque suele requerir batería, cobertura celular y, en algunos casos, una suscripción.
Los dispositivos Bluetooth o las etiquetas que dependen de una red colaborativa funcionan de otra manera. Un AirTag, por ejemplo, no transmite su posición directamente mediante GPS. Su ubicación se actualiza cuando pasa cerca de dispositivos compatibles que participan en la red Encontrar.
Apple presenta el AirTag como un producto para localizar objetos, no como un equipo especializado para seguir animales. Puede ayudar en determinados entornos urbanos, pero no reemplaza un rastreador GPS cuando se necesita seguimiento continuo o en zonas con pocos dispositivos cercanos.
La Organización de Consumidores y Usuarios explica en español que los rastreadores GPS para mascotas suelen utilizar una tarjeta SIM para transmitir la ubicación y, por ello, pueden requerir una cuota. Los localizadores Bluetooth dependen de que existan teléfonos compatibles cerca del dispositivo.
También existen placas con códigos QR o tecnología NFC. Estas no indican dónde está el animal, pero permiten que quien lo encuentre consulte datos de contacto.
Ninguno de estos equipos sustituye una placa legible, las medidas de prevención de escapes, la identificación disponible en cada localidad, las fotografías recientes ni los datos de contacto actualizados.
La tecnología puede aumentar las posibilidades de encontrar a una mascota, pero no elimina el riesgo de que el dispositivo se desprenda, se quede sin batería o pierda cobertura.

Collares inteligentes y monitores de actividad
Los collares inteligentes y otros monitores pueden registrar movimiento, periodos de descanso, sueño, recorridos y cambios en la rutina. Algunos equipos también estiman la intensidad del ejercicio, el tiempo dedicado a rascarse o lamerse y la frecuencia con la que el animal se levanta durante el día.
Su utilidad no está en obtener una cifra aislada, sino en comparar el comportamiento del mismo animal a lo largo del tiempo. Una disminución sostenida de actividad, más periodos de descanso o cambios en los horarios habituales pueden indicar que conviene observarlo con mayor atención.
Esto puede resultar especialmente útil en perros y gatos mayores. Los animales senior pueden mostrar cambios graduales de movilidad, dolor o conducta que son difíciles de identificar de un día para otro. Las directrices de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales sobre el manejo del dolor señalan que los cambios de postura, actividad, movilidad, temperamento e interés por el entorno pueden aportar información sobre el dolor y el bienestar.
Sin embargo, un monitor no conoce la causa del cambio. Una reducción de actividad puede relacionarse con dolor, enfermedad, temperatura, estrés, edad, una modificación del entorno o simplemente con que el collar estuvo mal colocado.
La precisión depende del equipo, el ajuste, la especie, el tamaño y los movimientos que su sistema sea capaz de reconocer. Los datos de un perro no deben interpretarse igual que los de un gato, y los resultados de distintas marcas pueden no ser comparables.
Una alerta puede justificar observación y, cuando el cambio persiste, una consulta veterinaria. No permite diagnosticar artritis, dolor, ansiedad ni ninguna otra enfermedad por sí sola.
Cámaras para vigilar perros y gatos
Las cámaras permiten observar lo que ocurre en casa, detectar movimiento y, en algunos casos, escuchar o hablarle al animal. Algunos modelos también lanzan premios o envían alertas de sonidos y actividad.
Pueden ayudar a comprobar si la mascota se aproxima al comedero o bebedero, observar su nivel general de movimiento y registrar episodios de vómito, tos o comportamientos inusuales.
La cámara muestra una parte de la conducta, pero no explica por sí sola qué significa. Caminar de un lado a otro, vocalizar, esconderse o destruir objetos puede tener causas distintas y requiere observar el contexto.
El audio bidireccional tampoco funciona igual con todos los animales. Escuchar una voz sin encontrar a la persona puede tranquilizar a algunos y confundir o alterar a otros. La reacción debe observarse antes de convertir esta función en una rutina.
También existe una cuestión de privacidad. Una cámara conectada no solo observa al animal: puede registrar conversaciones, horarios, rutinas y la presencia de otras personas dentro de la vivienda.

Qué datos recopilan los dispositivos para mascotas
Los equipos conectados pueden reunir más información de la que parece necesaria para alimentar, localizar o vigilar a un animal.
Según sus funciones, pueden registrar:
- Ubicación y recorridos.
- Horarios de entrada y salida.
- Audio y video dentro del hogar.
- Movimiento y periodos de descanso.
- Datos de alimentación y peso.
- Información veterinaria.
- Datos de la cuenta.
- Medios de pago.
- Información técnica del teléfono y la red.
Antes de instalar una aplicación conviene revisar su política de privacidad, los permisos solicitados y si la información se almacena en el dispositivo o en servidores externos.
La Agencia Española de Protección de Datos explica que las aplicaciones pueden solicitar acceso a ubicación, cámara, micrófono, almacenamiento y otros componentes. Una solicitud excesiva de permisos debe revisarse con cautela, especialmente cuando no parece indispensable para la función principal.
También conviene comprobar:
- Si los datos se comparten con terceros.
- Cuánto tiempo se conservan.
- Si pueden descargarse o eliminarse.
- Si es posible borrar la cuenta.
- Qué funciones dejan de operar al negar permisos opcionales.
- Si el fabricante publica actualizaciones de seguridad.
- Qué ocurre si la empresa deja de ofrecer el servicio.
Las cámaras, aspiradoras, alimentadores y otros aparatos conectados pueden presentar fallas de seguridad. Un análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios encontró problemas como contraseñas débiles, comunicaciones sin cifrado suficiente y exposición de nombres de usuario o grabaciones en dispositivos domésticos inteligentes.
Conviene cambiar las contraseñas predeterminadas, mantener el equipo actualizado, activar la verificación en dos pasos cuando exista y evitar compartir cuentas entre más personas de las necesarias.
Si una cámara puede registrar a trabajadores, visitas u otras personas ajenas al núcleo familiar, también deben considerarse sus derechos de privacidad.
Areneros automáticos, aspiradoras y purificadores de aire
Los areneros automáticos separan los desechos después de que el gato los utiliza. Pueden reducir olores y facilitar la limpieza, pero no eliminan la necesidad de observar la orina y las heces.
Los cambios en frecuencia, cantidad, consistencia, color o esfuerzo pueden advertir problemas de salud. Un sistema que oculta o desecha automáticamente los residuos podría hacer que estas señales pasen inadvertidas.
Antes de utilizar un arenero automático conviene comprobar su tamaño, el peso mínimo admitido, el tipo de arena compatible, los mecanismos de seguridad, la facilidad para desmontarlo y qué sucede si un sensor falla.
La transición debe ser gradual. Algunos gatos pueden rechazar el ruido, el movimiento o el espacio cerrado.
Las aspiradoras robot ayudan a recoger pelo y partículas del suelo, pero pueden asustar a algunos animales. Lo recomendable es observar la reacción inicial y permitir que tengan una zona tranquila donde alejarse.
Los purificadores de aire pueden ayudar a reducir partículas cuando utilizan filtros adecuados. Hay que evitar los equipos que producen ozono. La información en español sobre calidad del aire interior advierte que este gas puede irritar las vías respiratorias.

Juguetes automáticos y enriquecimiento ambiental
Lanzadores de pelota, dispensadores de premios, rompecabezas y juguetes programables pueden estimular el movimiento, el olfato y la resolución de problemas.
La utilidad depende de la especie, la edad, el estado de salud, la personalidad y las preferencias de cada animal. No todos los perros quieren perseguir una pelota ni todos los gatos responden de la misma forma a un objeto en movimiento.
Las pautas de bienestar animal de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales recuerdan la importancia de permitir conductas propias de cada especie, ofrecer ejercicio seguro y procurar espacios de descanso.
Los juguetes automáticos no deben permanecer activos sin supervisión cuando contienen piezas pequeñas, cordones, mecanismos móviles o aberturas donde una pata pueda quedar atrapada.
Con los láseres existe otra precaución. La luz activa la persecución, pero el animal no puede capturarla. Para reducir la frustración, el juego puede terminar sobre un premio o un objeto físico que sí pueda atrapar.
Un aparato puede proponer el movimiento. No puede adaptar el juego ni detenerlo cuando el animal muestra cansancio, miedo o sobreestimulación.
Aplicaciones para el cuidado de mascotas
Las aplicaciones permiten llevar registros de vacunas, desparasitación, medicamentos, peso, alimentación, consultas y síntomas. Algunas también conectan con collares, básculas, cámaras o comederos.
Pueden ser útiles cuando varias personas comparten el cuidado o cuando un animal necesita seguimiento frecuente.
Antes de utilizarlas conviene revisar qué funciones son gratuitas, si requieren suscripción, cómo pueden exportarse los datos, qué permisos solicitan y qué ocurriría si el servicio desaparece.
Una aplicación ayuda a ordenar información, pero no interpreta correctamente todos los síntomas. Tampoco convierte los datos de un sensor en un diagnóstico.
Qué revelan las calificaciones y reseñas de compradores
Las reseñas pueden ayudar a detectar problemas que no siempre aparecen en la publicidad, pero una calificación alta no basta para elegir.
Conviene revisar cuántas opiniones existen y buscar experiencias después de varias semanas de uso. En comederos, cámaras, areneros y rastreadores, los comentarios más útiles suelen referirse a:
- Atascos.
- Duración de la batería.
- Pérdidas de conexión.
- Suscripciones.
- Facilidad de limpieza.
- Disponibilidad de filtros o refacciones.
- Reacción del animal.
También hay que comprobar que las opiniones correspondan al modelo, la generación y el vendedor consultados, pues algunas tiendas agrupan variantes distintas en una sola ficha.
Las reseñas describen la experiencia de otros compradores. No sustituyen la evaluación de las necesidades de cada mascota ni deben presentarse como experiencia personal de la autora.
Cuándo una alerta necesita atención profesional
Los dispositivos pueden ayudar a registrar cambios, pero no deben utilizarse para esperar indefinidamente a que una aplicación confirme que existe un problema.
Conviene consultar a un médico veterinario cuando aparecen cambios persistentes o repentinos como:
- Pérdida o aumento de apetito.
- Vómito o diarrea.
- Consumo excesivo de agua.
- Cambios en la frecuencia o forma de orinar.
- Pérdida o aumento de peso.
- Letargo o disminución marcada de actividad.
- Dolor o rechazo al contacto.
- Tos o dificultad para respirar.
- Cojera o problemas para levantarse.
- Cambios repentinos de conducta.
La observación de la persona cuidadora sigue siendo fundamental. Las pautas de bienestar de WSAVA señalan que un cambio de comportamiento puede ser uno de los primeros indicios de dolor o de un problema de salud, aunque su interpretación debe considerar la historia y las condiciones de cada animal.
Una cámara o un collar puede registrar que el perro se mueve menos. No puede determinar si la causa es dolor, miedo, cansancio, una lesión o una enfermedad.
Cuando aparecen destrucción, miedo intenso, agresión, reactividad, vocalización constante o dificultades graves al quedarse solo, puede ser necesaria la valoración de un médico veterinario y de un profesional calificado en comportamiento animal.
El objetivo no es castigar o apagar la conducta mediante un dispositivo, sino identificar su causa y atender el bienestar del animal.
Lo que ningún dispositivo puede hacer
Los aparatos pueden cubrir una parte de la alimentación, la vigilancia, la higiene o el entretenimiento. No reemplazan la información y la relación que surgen de convivir con el animal.
No existe una cantidad universal de horas que todas las personas deban dedicar diariamente a perros o gatos. Las necesidades cambian según la especie, edad, salud, energía, entorno y personalidad.
Un cachorro puede necesitar salidas, supervisión y sesiones breves de aprendizaje distribuidas durante el día. Un perro adulto puede requerir paseos, olfateo, juego y descanso. Un gato necesita oportunidades para esconderse, trepar, rascar, explorar, perseguir y dormir sin interrupciones.
La interacción humana permite identificar cambios difíciles de captar mediante un sensor: una manera distinta de caminar, menor interés por la comida, irritabilidad, dolor al tocar una zona o una modificación sutil del comportamiento.
Los aparatos no socializan por sí solos, no educan, no comprenden emociones y no conocen la normalidad de cada animal. La inteligencia artificial puede ordenar información o responder preguntas generales, pero no equivale a la evaluación de un médico veterinario.

La pet tech no es para todas las mascotas
No todos los animales necesitan dispositivos inteligentes. La decisión debería partir de un problema concreto y no de una tendencia o de la promesa de controlar todo desde el teléfono.
Antes de comprar conviene preguntarse:
- ¿Qué problema quiero resolver?
- ¿El producto beneficia al animal o principalmente reduce mi preocupación?
- ¿Puede funcionar sin internet?
- ¿Tiene batería o mecanismo de respaldo?
- ¿Qué sucede si se atasca, se apaga o pierde conexión?
- ¿Requiere una suscripción?
- ¿Puedo conseguir filtros, bolsas o refacciones?
- ¿Es fácil de limpiar?
- ¿Mi mascota tolerará el ruido, el movimiento o el objeto?
- ¿Existe una alternativa más sencilla y barata?
- ¿Qué datos recopila?
- ¿Seguiré observando personalmente la alimentación, los desechos y la conducta?
La mejor compra no es necesariamente el equipo con más funciones. Es el que resuelve una necesidad sin añadir nuevos riesgos o dependencias.
Señales de que un dispositivo puede no ser adecuado
Un equipo merece mayor cautela cuando promete diagnosticar enfermedades sin evaluación veterinaria, no explica qué ocurre durante una falla eléctrica o depende por completo de una aplicación sin soporte constante.
También conviene desconfiar si sus piezas son difíciles de limpiar, exige consumibles exclusivos, oculta funciones detrás de una suscripción o recopila información sin explicar cómo será utilizada.
Un producto puede funcionar correctamente y aun así resultar inadecuado para una mascota que lo teme, lo evita o intenta destruirlo. Por eso también importa revisar la política de devolución.
La mejor herramienta sigue siendo una persona informada
La pet tech seguirá ofreciendo herramientas para organizar rutinas, reforzar la seguridad, observar conductas y registrar información de salud.
Su valor no está en llenar la casa de sensores. Está en resolver necesidades concretas sin perder de vista a quien utiliza —o padece— el dispositivo.
Un comedero puede servir la ración, pero alguien debe comprobar que el animal comió. Una cámara puede mostrar movimiento, pero alguien debe interpretar un cambio de conducta. Un arenero puede retirar los desechos, pero alguien debe observar si existe una alteración. Un rastreador puede mostrar una ubicación, pero no impide un escape. Un monitor de actividad puede registrar una disminución del movimiento, pero no explicar su causa.
Antes de incorporar un aparato conviene informarse, leer reseñas más allá de la calificación, comprobar qué funciones dependen de pagos adicionales y consultar a un médico veterinario cuando el producto se relacione con alimentación, movilidad, dolor, enfermedad o cambios de comportamiento.
La tecnología puede facilitar el cuidado responsable. No sustituye el tiempo compartido, la observación, el afecto ni el compromiso cotidiano de la persona que cuida al animal.
Redacción
Sharon SMoG
Sharon SMoG es comunicadora y periodista egresada de la FES Aragón-UNAM, con trayectoria en Canal 22, Televisión Educativa y Canal 14. Se especializa en producción televisiva y reporterismo sobre cultura, política, ciencia y educación. Su trabajo obtuvo el Premio Nacional de Periodismo 2022 y una nominación Pantalla de Cristal.
LinkedIn:Sharon SMoG











