Veneno para las hadas tendrá musicalización en vivo y entrada libre en Casa del Lago UNAM

A cuatro décadas de su llegada a pantallas mexicanas, Veneno para las hadas, de Carlos Enrique Taboada, tendrá una función con musicalización en vivo en Casa del Lago UNAM. La cita será el sábado 15 de agosto de 2026 a las 18:30 horas en el Foro Alicia Urreta. Esto ocurrirá como parte de las actividades por el Día Nacional del Cine Mexicano.
La función especial de Veneno para las hadas tendrá una duración anunciada de 90 minutos. Además, contará con un ensamble conformado para la ocasión por Camille Mandoki, Topacio Ortiz, Alondra Máynez y Malitzin Cortés. La película se proyectará en una copia restaurada para exhibición en 4K. Dicha copia ha sido facilitada por el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC). También la ha facilitado el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE).

¿Cómo será la musicalización en vivo de Veneno para las hadas?
La presentación reunirá a cuatro creadoras provenientes de distintas áreas de la música y la experimentación sonora. Camille Mandoki participa como vocalista, Topacio Ortiz como percusionista, Alondra Máynez como arpista y Malitzin Cortés desde la producción experimental. Esos son los roles anunciados para la función.
El ensamble fue conformado específicamente para acompañar la proyección. La función reunirá así voz, percusión, arpa y recursos electrónicos dentro de una musicalización ejecutada en vivo.
Las trayectorias individuales amplían el contexto de la colaboración. Mandoki ha trabajado con voz, electrónica e improvisación. Ortiz desarrolla proyectos relacionados con la percusión y el procesamiento sonoro. Además, Máynez combina el arpa con prácticas contemporáneas. Finalmente, Cortés trabaja con medios digitales, música experimental y arte sonoro.
¿Veneno para las hadas es de 1984 o de 1986?
Si buscas información sobre Veneno para las hadas, probablemente encontrarás dos fechas asociadas con la película: 1984 y 1986. No se trata de dos versiones distintas de la cinta. Más bien, es una diferencia entre la manera en que distintas instituciones la registran y el año en que recibió algunos de sus principales reconocimientos.
La Filmoteca UNAM cataloga Veneno para las hadas como una producción mexicana de 1984. Ese mismo año aparece en otros registros universitarios y en la información de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Por eso, 1984 es la fecha que conviene utilizar cuando se habla del año de la película.
El año 1986 está relacionado con otra parte de su historia. Ese año Veneno para las hadas recibió cinco Premios Ariel. Además, la propia Academia distingue entre 1984 como año de la película y 1986 como año de premiación. Por eso ambas fechas pueden aparecer juntas cuando se consulta información sobre la cinta. La función de Casa del Lago introduce además otra particularidad: su programación actual presenta Veneno para las hadas como México, 1986. De igual manera, anuncia la proyección de agosto de 2026 como una celebración por sus 40 años.

Una historia de infancia, superstición y miedo
Protagonizada por Ana Patricia Rojo y Elsa María Gutiérrez, Veneno para las hadas sigue a Verónica y Flavia, dos niñas cuya amistad queda atravesada por historias de brujería y por la convicción de Verónica de poseer poderes. Por ende, a partir de esa relación, la película desarrolla una historia donde imaginación, sugestión y miedo dejan de ser solamente parte de los juegos infantiles.
La cinta trabaja la niñez desde el terror psicológico: la relación entre las protagonistas deriva en manipulación, temor y pérdida de inocencia. Además, buena parte de la tensión proviene de aquello que Verónica consigue hacer creer a Flavia. También proviene de las decisiones que la segunda toma a partir de esas creencias.
Ese punto de vista infantil distingue a la película dentro de la obra de Taboada. Por otro lado, en títulos como Hasta el viento tiene miedo, El libro de piedra y Más negro que la noche, el director también había trabajado con el miedo y lo sobrenatural. Sin embargo, Veneno para las hadas concentra el conflicto en la relación entre dos niñas. Además, se enfoca en el poder que adquieren las historias que construyen entre ellas.

Los cinco Premios Ariel y el reconocimiento a Veneno para las hadas
El lugar que ocupa Veneno para las hadas dentro de la filmografía de Carlos Enrique Taboada no depende únicamente de su permanencia como película de culto. La cinta obtuvo cinco Premios Ariel en 1986, de acuerdo con el registro histórico de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, que además consigna 1984 como año de la película. Entre esos reconocimientos estuvieron Mejor Película y Mejor Dirección, dos categorías que ayudan a dimensionar el respaldo que recibió dentro de la industria cinematográfica mexicana.
Que obtuviera Mejor Película resulta especialmente relevante porque el reconocimiento no quedó limitado a un apartado técnico o interpretativo: la obra completa fue distinguida por la Academia. El Ariel a Mejor Dirección, por su parte, reconoció directamente el trabajo de Taboada detrás de una película en la que también figura como guionista. A esos premios se sumaron reconocimientos relacionados con la fotografía, la música y la actuación infantil de Ana Patricia Rojo, de acuerdo con la información de Casa del Lago sobre la función de aniversario.
Ese resultado ayuda también a entender una particularidad de la trayectoria de Taboada. Películas anteriores como Hasta el viento tiene miedo, El libro de piedra y Más negro que la noche consiguieron una mayor popularidad, pero Veneno para las hadas alcanzó un reconocimiento institucional especialmente amplio. Los cinco Ariel muestran que la película fue valorada no solo como una propuesta de terror, sino también por distintos componentes de su realización.
Ese reconocimiento resulta importante al revisarla cuatro décadas después. Veneno para las hadas trabaja con pocos personajes centrales, adopta principalmente la perspectiva de dos niñas y construye buena parte de su tensión alrededor de la sugestión y la manipulación, en lugar de depender de la aparición constante de una amenaza sobrenatural. Los Ariel no explican por sí solos su permanencia, pero sí permiten entender que la valoración de la película no comenzó con su recuperación posterior como clásico del terror mexicano: ya había recibido un respaldo importante dentro del cine nacional desde la década de 1980.

¿Por qué musicalizar Veneno para las hadas cuatro décadas después?
La elección de Veneno para las hadas coincide primero con la conmemoración que Casa del Lago ha planteado por sus 40 años y con el Día Nacional del Cine Mexicano. Pero hay otro elemento que vuelve especialmente interesante presentarla mediante una musicalización en vivo: el sonido ya ocupaba un lugar relevante en la película original. La música fue compuesta por Carlos Jiménez Mabarak, una figura importante de la música mexicana del siglo XX. Además, estuvo entre los trabajos reconocidos en los Premios Ariel de 1986.
No es un detalle menor. Aunque Veneno para las hadas no depende de números musicales ni convierte la música en protagonista de la historia, el sonido participa en la manera en que Taboada construye el miedo. Un estudio académico publicado en El Ojo que Piensa analiza precisamente esa relación. También encuentra que voces, música, efectos y silencios ayudan a establecer los ambientes por los que atraviesan Verónica y Flavia. El trabajo identifica, por ejemplo, risas y gritos infantiles, pasajes con violines y piano y contrastes entre música y situaciones dramáticas.
Por eso, aunque Casa del Lago no ha publicado una explicación específica sobre las razones curatoriales para escoger esta película, resulta coherente que sea un título abierto a una nueva lectura desde el sonido. No se está musicalizando una obra elegida al azar. En realidad, se trata de una película cuya banda original fue premiada y cuya relación entre imagen, voz, música y otros sonidos ha sido objeto de análisis cuatro décadas después de su realización. Esa característica ofrece al ensamble un material particularmente rico. Así, pueden trabajar durante una proyección en vivo.

¿Qué podemos esperar de la nueva musicalización?
La función no estará a cargo de una banda convencional. El ensamble conformado por Casa del Lago reúne a Camille Mandoki como vocalista, Topacio Ortiz como percusionista, Alondra Máynez como arpista y Malitzin Cortés como productora experimental. Son cuatro perfiles que llegan desde prácticas distintas. Así, para esta ocasión, acompañarán en vivo la película de Taboada.
Eso abre posibilidades muy diferentes a las de simplemente interpretar de nuevo la música de Carlos Jiménez Mabarak. No se ha anunciado que el ensamble vaya a reproducir la partitura original, de modo que conviene entender la función como una nueva musicalización de la película y no como un concierto dedicado a su banda sonora. Lo confirmado es la presencia de voz, percusión, arpa y producción experimental dentro del grupo convocado para la proyección.
Las trayectorias de sus integrantes permiten anticipar una aproximación poco convencional sin afirmar de antemano cómo sonará. Mandoki trabaja desde la voz y la experimentación; Ortiz tiene experiencia en percusión contemporánea; Máynez ha desarrollado su trabajo entre el arpa y prácticas musicales actuales; y Cortés trabaja con sonido y medios digitales. Por ello, la reunión de esos perfiles permite esperar una lectura distinta a la música original. El resultado concreto solo podrá conocerse durante la función.
Hay además un contraste interesante: la música original de Jiménez Mabarak utiliza, entre otros recursos, violines y piano. Mientras tanto, esta presentación incorpora un ensamble encabezado por voz, percusión y arpa. El estudio publicado en El Ojo que Piensa muestra además que la película juega con música, voces infantiles, gritos y silencios para acompañar cambios emocionales de las protagonistas. Esto significa que una musicalización contemporánea tiene varios puntos desde los cuales acercarse a la cinta. Así, no es necesario repetir la banda sonora de 1984.
La función ofrece así dos formas de volver a Veneno para las hadas: verla en una copia restaurada para exhibición en 4K y escuchar qué ocurre cuando cuatro creadoras actuales trabajan en vivo alrededor de una película cuyo componente sonoro ya fue reconocido desde su estreno. Más que añadir música a un clásico, la propuesta permite comprobar cuánto puede cambiar nuestra percepción de una escena cuando cambia aquello que escuchamos junto a ella.
¿Cuándo y dónde será la función de Veneno para las hadas?
La proyección forma parte de la programación del Día Nacional del Cine Mexicano, que se conmemora cada 15 de agosto. En esta ocasión, Casa del Lago programó una película que obtuvo cinco Premios Ariel y que ocupa un lugar destacado dentro de la filmografía de Carlos Enrique Taboada.
Dureante la presentación se combinará la proyección de la cinta con una musicalización en vivo a cargo de un ensamble conformado específicamente para la ocasión.
Fecha: sábado 15 de agosto de 2026
Hora: 18:30 horas
Lugar: Foro Alicia Urreta, Casa del Lago UNAM
Película:Veneno para las hadas
Dirección: Carlos Enrique Taboada
Duración anunciada: 90 minutos
Entrada: libre, con cupo limitado
Redacción
Viridiana Velázquez
Editora en Yaconic. Periodista egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Mi especialidad es el análisis del consumo cultural y las narrativas mediáticas. Con una década de experiencia como reportera en medios de comunicación como Grupo Mundo Ejecutivo o Indie Rocks! y la Comunicación Social en el Gobierno de la Ciudad de México, examino cómo el poder, el mercado y el marketing determinan la percepción del arte y la sociedad. Te ofrezco una visión profunda de la cultura como producto y como reflejo de nuestro entorno.











