Chicanxs sin Fronteras: El colectivo que defiende el carnalismo
Estilo de Vida

Chicanxs sin Fronteras: El colectivo que defiende el carnalismo

En el asfalto de la Ciudad de México, donde las identidades se cruzan y se reinventan, surge una trinchera necesaria contra la desmemoria. La resistencia chicana frente al extractivismo cultural no es solo una postura estética, es una urgencia política que el colectivo Chicanxs sin Fronteras ha tomado como bandera desde su fundación en 2022.

En una era donde el algoritmo fragmenta las luchas sociales para convertirlas en mercancía visual, la cultura y la resistencia emergen para devolverle el peso a la palabra y al territorio, recordándonos que lo chicano es, ante todo, un lazo inquebrantable de carnalismo y memoria viva. Platicamos con Alfonso Vázquez Pérez, Coordinador General de Chicanxs sin Fronteras, sobre cómo este proyecto transdisciplinario y translingüístico se convierte en un faro de resistencia chicana.

Chicano Baby: El arte mexicano que celebra la identidad cultural chicana
Alfonso Vázquez (Chicanxs sin Fronteras), Ciudad de México. ©Pablo Allison, 2023.
Alfonso Vázquez (Chicanxs sin Fronteras), Ciudad de México. ©Pablo Allison, 2023.

Su misión es clara: difundir la cultura chicana y su compleja relación con lo mexicano a través de un diálogo comunitario que no teme incomodar. Al abordar temas como la decolonialidad, la transculturalidad y la migración, el colectivo logra que su mensaje sea contundente y resiliente en la conciencia colectiva de una urbe que a veces olvida sus propias raíces.

Para entender la resistencia chicana frente al extractivismo cultural, es vital mirar hacia los proyectos que Chicanxs sin Fronteras gestiona. No se trata solo de exhibir, promocionar y respaldar arte y literatura, sino de generar una reflexión profunda sobre la identidad en tiempos de hiperconsumo. Alfonso nos guía por este laberinto de espejos donde la identidad se defiende con uñas y dientes, evitando que el «ser chicano» sea despojado de su historia para terminar siendo un accesorio de moda en las vitrinas de la virtualidad.

«Ni perros, ni negros, ni mexicanos»: La sangre detrás del filtro

Para Alfonso Vázquez Pérez, Coordinador General de Chicanxs sin Fronteras, la resistencia chicana frente al extractivismo no es una opción estética, es un acto de justicia histórica. No se puede hablar de tipografías góticas o de lowriders sin hablar de los cuerpos que fueron linchados mientras portaban esa identidad. Alfonso es tajante al recordar que la estética que hoy el algoritmo devora nació en un sistema de segregación absoluta:

«En Estados Unidos, había señales donde se prohibía la entrada a perros, a negros y a mexicanos literal… las salas de cine eran segregadas, las albercas públicas igual. Ante este sistema responde la comunidad, se defiende políticamente y genera sus propios espacios. El movimiento chicano es una cultura en resistencia que surge por la lucha por los territorios robados, arrebatados y despojados; la lucha contra el racismo, el clasismo y el sistema de castas».

Las 6 mejores películas sobre pandillas chicanas que debes de ver
Mural «Jobs not Jails. Homeboys». Juan Carlos Muñoz «El Heaven», Homeboy Industries. Boyle Heights, Los Angeles, CA. ©Alfonso Vázquez Pérez, 2024.

El «Nepantlismo»: Habitar el borde como acto político

En la era de la inmediatez, el colectivo Chicanxs sin Fronteras reivindica el «estar en medio». No son mexicanos «puros» ni anglosajones; son el borde mismo. Esta resistencia chicana frente al extractivismo cultural se manifiesta en el concepto de Nepantla, un estado de conciencia donde el límite es el único hogar posible:

«Asumirse como chicano es político y asumirse en los bordes es un acto de resistencia. Estamos en la frontera de algo, siempre en el límite. Vivimos al límite porque el sistema te orilla a estar ahí… y estar en el límite permite una reflexión muy amplia. El chicanismo te pone en conflicto con tu clase, con tu raza, con tu género y tu nacionalidad, pero mientras tengas en el horizonte la justicia social, el desarmar y desmitificar para rearmar es válido».

La cultura chicana en Japón, de relegados a homenajeados
Choloani, Iztapalapa. ©Alfonso Vázquez, 2026.

Contra el algoritmo: Traducir para no dialogar con máquinas

Uno de los puntos más viscerales de la charla fue la defensa del lenguaje. En un mundo donde la hegemonía busca estandarizar el habla, Chicanxs sin Fronteras utiliza la tecnología pero le impone el cuerpo. La resistencia chicana frente al extractivismo cultural se traduce, literalmente, en comunidad:

«El chicano español tiene su propio lenguaje, su propio ritmo. Es una tensión lingüística. Nosotros ocupamos la tecnología para nuestras traducciones, sí, pero lo hacemos en colectivo para darle un balance, para que sea más humana, más cálida. Si uno se dedica a traducir individualmente con estas herramientas, se genera un vacío, como si estuvieras dialogando con la computadora todo el tiempo. Nosotros hackeamos eso con el diálogo cara a cara».

Esta necesidad de autorrepresentación que defiende el colectivo no es un capricho estético; es la respuesta directa a décadas de una mirada hegemónica que prefiere el fetiche antes que la historia. Como bien ha señalado la teoría crítica sobre la representación y los medios, el poder no solo reside en quién aparece en la imagen, sino en quién tiene el derecho a definir el sentido de esa imagen frente a un mercado que solo busca estereotipos rentables.

Colectivo Asco: La náusea y el glamour para reclamar el arte chicano
Homie, Lowrider Ciudad Nezahualcóyotl 5 de Mayo. ©Alfonso Vázquez Pérez, 2024.

Desnaturalizar el estereotipo vendible: Chicanxs sin Fronteras

Alfonso cierra la pinza denunciando cómo el capitalismo voraz intenta «naturalizar» a las comunidades a través de caricaturas rentables. La resistencia chicana frente al extractivismo cultural es, en última instancia, una batalla por la autorrepresentación:

«El hipercapitalismo estereotipa porque el estereotipo es vendible; funciona en un circuito de mercado. Lo vemos en la moda, en la publicidad, en el cine. Hollywood ha tratado al migrante de color como un estereotipo… Nosotros somos dueños de nuestras narrativas. Hay que desnaturalizar esas representaciones para volver a crear algo nuevo desde nuestras experiencias: desde los feminismos, desde lo indígena, desde quienes tienen en el horizonte la justicia social».

Pandillas de mujeres del poniente de la capital
Chicanxs sin Fronteras
Mural «La leyenda de los volcanes» s/f & «La Virgen de Guadalupe», 2015. Desconocido & Arturo Gonzalez, East Los Angeles, CA. ©Alfonso Vázquez Pérez, 2024.

Al final del día, la resistencia chicana frente al extractivismo cultural no es una lucha por la propiedad de una estética, sino por la dignidad de una historia. Cuando el sistema intenta diseccionar lo «chicano» para venderlo por partes —el lenguaje por un lado, la vestimenta por otro, el arte urbano por otro—, lo que realmente está operando es una nueva forma de despojo. Se busca el brillo de la superficie, pero se teme a la profundidad de los cuerpos que la sostienen.

La labor de colectivos como Chicanxs Sin Fronteras nos recuerda que la identidad es un territorio en disputa que no admite simplificaciones. El nepantlismo del que habla Alfonso Vázquez Pérez —ese habitar el límite— es quizás la respuesta más honesta ante un mundo que nos exige definiciones binarias. En ese borde, la cultura fluye como el agua, rompiendo los diques de los Estados-nación y las métricas efímeras de las redes sociales.

La verdadera resistencia chicana frente al extractivismo cultural radica en mantener trazado el horizonte de la justicia social. No basta con lucir la identidad; hay que habitar la contradicción y defender el archivo vivo de quienes se atrevieron a ser en un mundo que les prohibía entrar. Mientras exista el carnalismo y la memoria colectiva, la cultura chicana seguirá siendo lo que siempre fue: un acto de insurgencia permanente contra el olvido.

Chicanxs sin Fronteras cuenta también con material bibliográfico que puedes adquirir a través de su página. Destacan antologías de poesía, crónicas y material digno de consulta. Si quieres conocerlo, puedes visitar su sitio web oficial.

Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe. Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola