Madonna también pasó por el CBGB: la historia de su inesperada conexión con el templo del punk

Hay una etapa del mítico CBGB que no se ha revisitado con suficiente atención. Es un breve momento donde no sólo Television, Talking Heads, Blondie y los Ramones formaron parte de la escena de ese mítico semillero musical neoyorquino. En ese lugar, legendarias bandas comenzaron sus carreras. Además, fue un momento casi olvidado por la historia que vio nacer a una de las figuras más importantes de la música popular en una faceta minimizada por los narradores. Pocos saben que Madonna llegó a pisar este territorio famoso por ser una de las cunas del punk, new wave, no wave y demás géneros musicales de contracorriente. Además, no sólo llegó a tocar ahí sino que, durante sus años previos a la fama, formó parte del mismo circuito de clubes. Es decir, compartió escenas y músicos del downtown neoyorquino.
¿Qué era CBGB y por qué fue tan importante?
El CBGB fue un club neoyorquino fundado por Hilly Kristal en 1973 en el East Village de Manhattan. Era la cuna de numerosas bandas que inspirarían la primera ola de punk inglés y que darían paso a movimientos sonoros como el hardcore, new wave y rock en general. Su papel fue importante porque era un espacio accesible para múltiples propuestas que no pertenecían aún a escenas establecidas. Esto fue posible gracias a que una de las reglas del lugar era que podías tocar solamente si tu material era propio. Nada de covers. En la historia del club escrita por el propio Hilly Kristal, el fundador explica que originalmente quería presentar country, bluegrass y blues —de ahí las siglas CBGB—. Sin embargo, terminó dando prioridad a músicos que tocaran composiciones propias.
Las cosas tomaron otro camino por suerte, abriendo espacio a bandas como Blondie, Ramones y Television. Estas bandas tuvieron su arranque en el establecimiento. Con el tiempo, la escena de hardcore también llegaría a CBGB, viendo crecer proyectos como Agnostic Front, Cro-Mags y Murphy’s Law. Entre otras bandas, la historia oficial de CBGB identifica con esa segunda etapa del club. Sin embargo, en medio de todo eso también aparecieron otros tipos de artistas con inclinaciones musicales diversas e incluso improbables.

Madonna antes del pop: la historia de Emmy
Madonna Louise Ciccone, ahora simplemente conocida como Madonna, llegó a Nueva York en 1978 con la intención de continuar su formación y construir una carrera como bailarina. Estudió danza y trabajó en distintos empleos antes de incorporarse en 1979 a la revista de Patrick Hernandez, responsable del éxito disco Born to Be Alive. Es decir, su relación con Hernandez ocurrió después de su llegada a la ciudad. Por lo tanto, no fue el motivo por el que se mudó a Nueva York, como permite ordenar la biografía de Madonna publicada por AllMusic.
Para 1979, su relación con el músico Dan Gilroy la introduciría de lleno a la escena musical alternativa de Nueva York. Junto a Gilroy y su hermano Ed comenzó a trabajar con Breakfast Club. En ese grupo, Madonna tocó batería antes de buscar un lugar como cantante al frente del grupo. La historia de Breakfast Club recogida por AllMusic sitúa precisamente ahí la tensión que terminaría con su salida. Madonna quería asumir la voz principal y, posteriormente, dejó la banda.
No hace falta atribuir ese cambio a una sola noche en CBGB ni a una influencia directa de Debbie Harry para entender lo que estaba pasando. Madonna pasó de la batería a buscar un lugar al frente. Luego dejó Breakfast Club y en 1980 formó Emmy con Stephen Bray. Este era un viejo conocido de Michigan. Después se convertiría en uno de sus colaboradores más importantes. La reconstrucción publicada por PBS American Masters sobre sus primeros años musicales también ubica esta transición entre Breakfast Club, su deseo de cantar y la formación de Emmy.
Emmy llevó a Madonna hacia un sonido cercano al new wave y el post-punk. Stephen Bray recordó años después que durante esa etapa la música que hacían estaba influida por grupos como Pretenders y The Police. Las grabaciones de aquellos años muestran a una Madonna todavía lejos del sonido que desarrollaría como solista. Bray, con quien formó la banda, se convertiría posteriormente en su colaborador en canciones como Into the Groove y Express Yourself.
El vínculo con CBGB pertenece precisamente a esos años. Hay referencias que sitúan a Madonna tocando en el club durante su etapa previa a la fama. De hecho, NME incluye CBGB entre los escenarios de aquellos primeros años. Además, Stephen Bray contó que, después de llegar a Nueva York en 1980 y comenzar a ensayar con Madonna y Gary Burke, tocaba en lugares como Max’s Kansas City, Danceteria y CBGB. En esa entrevista con Bray y miembros de Breakfast Club, el músico incluso dice que llegó a tocar tan seguido en CBGB que dejaba ahí su batería. Lo que esas fuentes permiten afirmar con claridad es que Madonna pasó por el escenario y el circuito de CBGB durante los años en los que transitaba de Breakfast Club a Emmy. Sin embargo, fijar una fecha concreta de una presentación de Emmy en el club requeriría un registro más preciso.
¿Qué significó CBGB para una artista como Madonna?
Aunque la relación de Madonna con el CBGB fue breve, su paso por ese circuito ayuda a entender el ambiente musical en el que comenzó a trabajar. Punk, new wave, no wave, disco y otros sonidos convivían en espacios que compartían músicos, artistas visuales y públicos, y Madonna circuló por ese Nueva York antes de convertirse en una estrella internacional.
Thurston Moore de Sonic Youth recordó esa cercanía muchos años después. En una entrevista publicada por The Guardian habló de Madonna como parte del circuito downtown que frecuentaba lugares como CBGB, Danceteria, Tier 3 y Club 57. Moore aseguró además que “Madonna was actually in a couple of no-wave bands that nobody ever talks about” y relacionó uno de esos proyectos con Dan y Josh Braun, músicos vinculados a la etapa temprana de Swans. Es el recuerdo de Moore sobre aquella escena y resulta interesante justamente por la forma en que describe las conexiones que existían entre músicos que después seguirían caminos muy distintos.
Y aunque Madonna se alejó poco a poco del sonido más experimental de la escena de Nueva York, aquella convivencia con distintos circuitos musicales reaparecería años después de maneras bastante curiosas. En The Virgin Tour de 1985 eligió como teloneros a Beastie Boys, quienes habían comenzado como una banda de hardcore antes de desarrollar la mezcla de rap y rock con la que se volverían famosos. El Rock & Roll Hall of Fame documenta su participación como acto de apertura de Madonna en 1985, una combinación que parecía extraña para el público masivo de la cantante, pero mucho menos rara si se mira el circuito neoyorquino del que ambos proyectos venían.

Mucho más que punk: el legado cultural de CBGB
Aunque la historia oficial siempre cuenta ese lado punk del CBGB, hay que tener en cuenta que durante los años setenta y principios de los ochenta ese espacio en el Bowery funcionó como un punto de encuentro. Las fronteras entre géneros podían ser mucho más porosas de lo que su reputación posterior hace pensar. En una misma etapa convivieron bandas de punk, new wave, no wave, hardcore y propuestas experimentales que todavía buscaban un lenguaje propio. Mientras los Ramones reducían el rock a canciones breves y directas y Suicide mezclaba electrónica y una actitud cercana al punk, Madonna también estaba recorriendo el circuito de clubes de downtown durante sus años con Breakfast Club y Emmy.
Poco tiempo después, los Beastie Boys también pasarían por CBGB cuando todavía eran una banda de hardcore, mucho antes de convertirse en uno de los nombres centrales del hip hop. Mientras tanto, Bad Brains mezclaban reggae y hardcore dentro de una escena que no permanecía quieta demasiado tiempo. La historia oficial del club incluye precisamente a Beastie Boys entre los proyectos vinculados a su escenario, junto a bandas de generaciones y sonidos diferentes.
En perspectiva, el legado del club excede ampliamente su lugar en la historia del punk. CBGB ayudó a construir un espacio donde músicos todavía fuera de los grandes circuitos podían presentar material propio y cruzarse con escenas distintas. En el Nueva York de finales de los setenta era posible que artistas procedentes del punk, el no wave, la música disco o la naciente cultura hip hop circularan por algunos de los mismos clubes. Además, la historia temprana de Madonna sirve para mirar esa convivencia desde un lugar que rara vez aparece cuando se cuenta la historia de CBGB.
El final del CBGB
CBGB tiene cientos de historias similares a la de Madonna, con escenas y músicos que a primera vista parecen ajenos pero que, cuando se revisan sus trayectorias, muestran conexiones inesperadas. Punk, new wave, hardcore, rock experimental y artistas que después trabajarían en otros géneros pasaron por un escenario que durante aproximadamente 33 años sirvió como punto de encuentro para distintas generaciones de músicos. Su importancia no depende de presentar esa diversidad como incomparable, sino de observar cuántas trayectorias diferentes coincidieron dentro del mismo espacio.
El 15 de octubre de 2006, CBGB cerró sus puertas con un concierto final encabezado por Patti Smith. La historia oficial del club registra esa fecha y a Smith como la última artista en presentarse ahí, y el archivo del Rock & Roll Hall of Fame conserva imágenes de Patti Smith y Lenny Kaye despidiéndose del lugar esa misma noche. Después de 33 años, el club desapareció físicamente. Sin embargo, el modelo de abrir un escenario a músicos con material propio ya había dejado una huella mucho más amplia que el punk.
La historia de Madonna ayuda a verla. Antes del pop, MTV y los estadios, también hubo baterías, bandas pequeñas y clubes de downtown. CBGB fue una parada dentro de ese recorrido, no el lugar que “creó” a Madonna. Sin embargo, sí fue uno de los espacios donde coincidieron varias de las escenas que formaron parte de sus primeros años en Nueva York.
Redacción
Arturo Uriza
Arturo Uriza es locutor y periodista especializado en música e industrias culturales. Desde hace casi 20 años investiga y escribe sobre escenas, movimientos y fenómenos sonoros. Fue conductor de Wild Brunch y AlterEXA, y actualmente forma parte del podcast De Mono A Estéreo.
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