Obras de Francisco Toledo: las piezas más destacadas del artista oaxaqueño

Publicado originalmente el 21 de mayo de 2025. Actualizado el 25 de agosto de 2026 con revisión editorial, nuevas fuentes y contexto histórico.
Francisco Toledo fue pintor, grabador, escultor, ceramista e impresor, además de promotor cultural. Nacido en Juchitán, Oaxaca, el 17 de julio de 1940, desarrolló una producción marcada por la experimentación gráfica y material, así como por la presencia recurrente de animales, figuras humanas y seres que combinan ambos mundos. El INBAL lo ubica entre los creadores mexicanos más reconocidos dentro y fuera del país.
Estas obras de Francisco Toledo recorren distintas vertientes de su trabajo: acuarela, litografía, xilografía, encáustica, obra sobre papel y acciones relacionadas con causas sociales. A esa producción se sumó una larga actividad como promotor cultural en Oaxaca.
Entre los proyectos que impulsó está el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), fundado en 1988, y el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), inaugurado en 1992 con participación de Toledo, ciudadanos, artistas y autoridades. El INBAL registra también la creación en 1996 de la Biblioteca para Invidentes Jorge Luis Borges y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo. La Casa de la Cultura de Juchitán abrió el 22 de marzo de 1972 y, según relató el propio Toledo, tuvo entre sus antecedentes una propuesta de Rufino Tamayo para crear un museo arqueológico.

¿Qué caracteriza las obras de Francisco Toledo?
Toledo trabajó pintura, escultura, cerámica y, de manera especialmente extensa, gráfica. La acuarela, el gouache, la encáustica, la litografía, la xilografía, el aguafuerte y la aguatinta aparecen a lo largo de una trayectoria en la que cambió continuamente de procedimientos y soportes. Su trabajo con el grabado fue central desde su formación y después se extendió a talleres, publicaciones, libros ilustrados y proyectos culturales relacionados con la gráfica.
Los animales forman una constante de esa producción. Lagartos, grillos, chapulines, armadillos, peces, tortugas, iguanas, culebras, conejos y cocodrilos aparecen repetidamente en su obra, de acuerdo con una semblanza de la Secretaría de Cultura dedicada a su trayectoria. A ellos se suman figuras humanas, cuerpos híbridos y transformaciones entre personas y animales. En ciertas piezas estos cruces adquieren un carácter fantástico, mientras que el conjunto de su trayectoria abarca procedimientos, temas y referencias que van mucho más allá de una sola corriente artística.
Papalotes por los 43 de Ayotzinapa (2014)
El 28 de diciembre de 2014, Francisco Toledo realizó 43 papalotes con los rostros de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala. Los retratos fueron estampados con esténcil y el trabajo se hizo con integrantes del Taller Arte y Papel de San Agustín Etla, estudiantes de primaria y personas vinculadas con el IAGO. Después se hicieron volar en el andador turístico de la ciudad de Oaxaca.
La investigadora Blanca Gutiérrez Galindo analiza en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM cómo los rostros de los estudiantes se convirtieron en el elemento central de esta acción vinculada con las movilizaciones posteriores a su desaparición. Toledo recurrió a un objeto que ya formaba parte de su producción y lo llevó al espacio público en medio de las protestas y exigencias surgidas por el caso Ayotzinapa.

Conejos con telarañas (1974)
Conejos con telarañas está fechada en 1974, dato que aparece junto con el título de la obra en documentación de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. La obra fue incluida en 2022 en Fábulas de Esopo. Francisco Toledo, exposición de 50 grabados presentada por la Universidad Autónoma Metropolitana con piezas propiedad de la familia del artista y prestadas a través del IAGO. La UAM describe en Conejos con telarañas el uso de trazos, líneas, manchas y superficies sombreadas, recursos que aparecen junto con el repertorio animal característico de la gráfica de Toledo.

Tamazul (1977)
Realizada en 1977 con acuarela sobre papel, Tamazul mide 57 x 76.5 centímetros y forma parte de la Colección Blaisten. Animales, insectos y cuerpos se entrelazan en una composición relacionada con dos asuntos frecuentes en Toledo: el mundo animal y el erotismo. Las figuras se superponen y alteran las fronteras entre cuerpos humanos y otras formas orgánicas, recurso presente en distintas etapas de su producción.
Durante los años setenta Toledo trabajó extensamente sobre papel y produjo acuarelas y gouaches en los que animales y cuerpos humanos ocupan espacios densos, con escalas y proporciones alejadas de una representación naturalista.

Entrando en la noche (1973)
Entrando en la noche fue realizada en 1973 con acuarela sobre papel y mide 59 x 77 centímetros. También forma parte de la Colección Blaisten. La composición reúne varias figuras de proporciones alteradas sobre un fondo oscuro. Algunas formas conservan rasgos humanos reconocibles y otras se vuelven menos definidas entre las zonas de color. Las transparencias y cambios de intensidad propios de la acuarela acentúan esos contornos inestables.

El original (1986)
El original es una litografía de 1986, firmada a lápiz por Francisco Toledo y editada por Atelier Clot en París. La ficha disponible registra una tirada de 60 ejemplares, impresión sobre papel Rives, imagen de 69.8 x 53.7 centímetros, hoja de 90 x 63 centímetros y sello seco del editor.
La litografía ocupó un lugar constante en la producción de Toledo desde sus años de formación. Durante su estancia en París entró en contacto con talleres especializados en esta técnica y posteriormente continuó trabajando con distintos procedimientos de impresión.

Autorretrato (1996)
El Autorretrato de 1996 conservado por el Princeton University Art Museum fue realizado con óleo y hoja de plata sobre un panel de madera y mide 35 x 35 centímetros. En el reverso está firmado, fechado e inscrito por Toledo en Oaxaca en 1996.
Toledo trabajó el autorretrato en distintos momentos de su carrera. Su propia figura aparece sometida a simplificaciones, deformaciones y cruces con rasgos animales, un tratamiento cercano al que aplicó a otros cuerpos humanos. En este caso, la hoja de plata incorpora una superficie metálica al óleo y al panel de madera.

Mujer con serpiente y pájaro
Mujer con serpiente y pájaro es una litografía a color sin fecha, registrada como prueba de artista y con dimensiones de 54 x 40.5 centímetros. La obra ingresó en 1996 al fondo del Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo, de acuerdo con el catálogo institucional en español del BID.
La imagen reúne un cuerpo femenino, una serpiente y un ave. Los tres elementos aparecen con numerosas variaciones en la pintura y gráfica de Toledo, donde cuerpos humanos y animales pueden conservar rasgos reconocibles o combinarse dentro de una misma figura.

Los verdosos
Los verdosos combina témpera, acuarela, lápiz y tinta sobre papel. La fecha presenta una discrepancia dentro de una misma publicación especializada. En su ensayo sobre Toledo, la crítica e historiadora del arte Teresa del Conde escribió que la obra fue realizada en 1986; el pie de la reproducción incluida en ese mismo artículo la identifica, en cambio, como 1987. Ambos datos aparecen en ArtNexus.
Del Conde describe una superficie con verdes en los extremos superiores y bermellón hacia el centro, además de figuras humanas que se unen visualmente hasta producir una imagen cambiante. En su lectura, la composición remite de manera indirecta a los colores de la bandera mexicana y utiliza esa asociación con sentido del humor.

Chango I (1987)
Chango I fue realizada en 1987 con acuarela, témpera y hoja plateada sobre papel y mide 17.8 × 26.7 centímetros.
El mono aparece numerosas veces en la producción de Toledo. En Chango I, el trabajo pictórico se combina con hoja metálica, un recurso que el artista utilizó también en otras piezas sobre papel y madera. Teresa del Conde analiza este tipo de composiciones a partir de la relación entre las figuras animales, las formas orgánicas y el espacio reducido de la superficie.

Encacahuatado (1990)
Encacahuatado I, de 1990, es una técnica mixta sobre papel de 60 × 80 centímetros. Teresa del Conde vincula el título y las formas de la obra con el cacahuate y analiza esa asociación dentro del interés de Toledo por las configuraciones orgánicas. El propio término encacahuatado funciona en su lectura como punto de partida para las relaciones visuales que construye la composición.

Dos calaveras (1989)
Dos calaveras fue realizada en 1989 con encáustica sobre papel montado sobre madera y mide aproximadamente 25.1 × 32.1 centímetros. Ese mismo año formó parte de la Semana Cultural Gay, realizada del 14 al 23 de junio en el Museo Universitario del Chopo. El Archivo Desobediente conserva el registro fotográfico de Dos calaveras dentro de aquella exposición colectiva, acompañada por un programa de poesía, talleres, teatro, debates, música y mesas redondas.
Durante los años ochenta, la Semana Cultural Gay reunió en el Chopo a artistas, escritores y participantes de las comunidades homosexuales en México. Dos calaveras quedó así incorporada a la historia de uno de los encuentros culturales que dieron visibilidad pública a estas comunidades en aquella década.

Lady caracol llega tarde al palacio (1991)
Lady caracol llega tarde al palacio es una xilografía de 1991. La obra apareció con esos datos en la exposición Francisco Toledo. Obra gráfica del Museo Francisco Goitia, cuyo texto también repasa la formación del artista en grabado desde sus años de aprendizaje con Arturo García Bustos. La Jornada Zacatecas publicó el listado de piezas de la muestra.
La xilografía, basada en el trabajo sobre una matriz de madera, fue una de las ramas del grabado que Toledo practicó. El título mezcla un nombre aristocrático, un animal y una situación narrativa, recurso frecuente en su gráfica, donde distintas especies asumen acciones y comportamientos humanos.
Las acuarelas de los años setenta, las litografías y xilografías, el uso de encáustica, hojas metálicas y técnicas mixtas, así como la recurrencia de animales, cuerpos humanos y formas híbridas, dan cuenta de una producción que cambió de técnicas y soportes durante décadas. Los papalotes de Ayotzinapa incorporaron esa práctica artística a una movilización pública, mientras que las instituciones, bibliotecas, talleres y espacios culturales impulsados por Toledo ampliaron su actividad mucho más allá de su obra individual.

Redacción
Stephanye Reyes
Periodista (Carlos Septién García). Exploradora de la cultura alternativa y la disidencia. Lee mi columna para un análisis de derechos humanos e impacto social en la urbe.
Hago fotografía de todo lo que mis miopes ojos ven: Ig: @bruja_amapola










