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10 CUENTOS CORTOS DE TERROR QUE TE QUITARÁN EL SUEÑO
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10 CUENTOS CORTOS DE TERROR QUE TE QUITARÁN EL SUEÑO

Te compartimos 10 cuentos de terror cortos para que los leas en el momento que desees. Con estos breves textos es suficiente para ponerte el cabello de punta y que te den escalofríos de los buenos. Algunos se inspiran el leyendas surgidas en México, mientras otros cuantos son de cultura general y que han pasado de generación en generación. Dale una hojeada a los cuentos y la próxima vez que veas a tu amigos o familiares platícales las historias que te presentamos para que pasen un buen rato lleno de misterio y fantasmas.

ESCALOFRIANTES CUENTOS DE TERROR JAPONESES

En la tormenta

Así era el tío Gerardo, cada que nos juntamos en el rancho de la familia, se ponía a platicar de todas las anécdotas que tenia y que nos compartía a todos los sobrinos, pero ese día no contó las andanzas si no un cuento de terror en la tormenta, de unos años atrás, y de la que solo se supo, habían desaparecido muchas personas.

El cuento de terror en la tormenta, empezó en el estado de Tabasco, y según cuenta el tío, de esos temporales empezaron a salir los cuerpos de los panteones, por las inundaciones, algo que a los difuntos molesto y de ahí la anécdota.

El pueblo de Tapijulapa, Tabasco, se encuentra a solo unos cuantos kilómetros de la capital, siempre se escucharon rumores que en el panteón principal, los muertos salían de sus tumbas, pero con el temporal todo cambio, ahora se veían rondar por los caminos, lo que a la comunidad del pueblo asusto, ya no eran historias o mitos, las personas los veían vagar por los caminos, como si deambularan en busca de algo.

Después de las tormentas, y de todos los cuerpos que se llevaron las aguas, empezaron a desaparecer personas que trabajaban en los campos, como si se los tragara la tierra, sin explicación alguna, desaparecían para no volver a verlos jamas. Muchas personas se reunieron con el párroco de la iglesia del pueblo, para pedir por eterno descanso de los desaparecidos y de los muertos que empezaron a verse por la región, lo que hizo que todo se calmara.

No se sabe a ciencia cierta, si la desaparición de las personas, tenga relación con lo que la gente vio de los muertos del panteón, pero ninguno se volvió a ver jamás, quedando todo como una historia de terror o un mito urbano mas.

Primera visita al cementerio

Era la primera vez que Omar iba al cementerio a visitar la tumba de su hermano mayor, el cual murió siendo aun muy pequeño. Sus padres le habían contado de él, pero nunca antes los había acompañado. Pero, decidieron que Omar ya era mayor y podría unirse a la tradición familiar.

El chico observaba con atención todo lo que había a su alrededor, grandes estatuas de piedra con forma de ángeles, cruces de todos tamaños y con todo tipo de garabatos, y por supuesto muchas tumbas. Sus familiares que ya conocían bien el camino, se movían ágilmente entre las lapidas, y a él lo dejaron un poco rezagado. Mientras se apresuraba para no quedarse muy atrás, pasó entre dos tumbas pisando un caballito de madera.

Ya que sus padres acostumbraban llevar juguetes a su hijo difunto en sus cumpleaños, probablemente mucha más gente lo hacía, así que lo recogió para ponerlo en su lugar. Miro la inscripción de las dos tumbas, y en ambas había enterrado un niño, lo cual le dificultaba un poco para devolver el juguete a su dueño. Así que lo dejó a la suerte, y lanzando una moneda, decidió dejarlo en la tumba a su izquierda.

Se dispuso a salir corriendo para alcanzar a su familia, pero su pie se atoró con algo, y mientras estaba agachado tratando de zafarlo, le tocaron el hombro derecho y una suave voz le susurro al oído: -Ese juguete era mío…-, aunque el chico volteó lo más rápido que pudo, sus ojos solo percibieron una ligera forma traslucida que se deslizaba debajo de la lapida a su derecha.

Aunque sus pies estaban listos para salir corriendo y quería con todas sus fuerzas hacerlo, no tuvo más remedio que tomar el caballito y devolverlo a su dueño, para después de eso jamás volver a pisar un cementerio.

8 PELÍCULAS DE TERROR MEXICANAS QUE SÍ DAN MIEDO

El visitante nocturno

Leonor se mudaba de nuevo. A su madre le encantaba la restauración, así que su predilección por las casas antiguas empujaba a la familia a llevar una vida más bien nómada. Era la primera noche que dormían allí y, como siempre, su madre le había dejado una pequeña bombilla encendida para espantar todos sus miedos. Cada vez que se cambiaban de casa le costaba conciliar el sueño.

La primera noche apenas durmió. El crujir de las ventanas y del parqué la despertaba continuamente. Pasaron tres días más hasta que empezó a acostumbrarse a los ruidos y descansó del tirón. Una semana después, en una noche fría, un fuerte estruendo la sobresaltó. Había tormenta y la ventana se había abierto de par en par por el fuerte vendaval. Presionó el interruptor de la luz, pero no se encendió. El ruido volvió a sonar, esta vez, desde el otro extremo de la habitación.

Se levantó corriendo y, con la palma de la mano extendida sobre la pared, empezó a caminar en busca de su madre. Estaba completamente a oscuras. A los dos pasos, su mano chocó contra algo. Lo palpó y se estremeció al momento: era un mechón de pelo. Atemorizada, un relámpago iluminó la estancia y vio a un niño de su misma estatura frente a ella. Arrancó a correr por el pasillo, gritando, hasta que se topó con su madre. “¿Tu también lo has visto?”, le preguntó.

Sin ni siquiera preparar el equipaje, salieron pitando de la casa. Volvieron al amanecer, tiritando y con las ropas mojadas. Se encontraron todo tal y como lo habían dejado… menos el espejo del habitación de la niña. Un mechón de pelo colgaba de una de las esquinas y la palabra “FUERA” estaba grabada en el vidrio.

La familia se mudó de manera definitiva para dejar atrás aquella pesadilla. Leonor había empezado a ir a un nuevo colegio y tenía nuevos amigos. Un día, la profesora de castellano les repartió unos periódicos antiguos para una actividad. La niña ahogó un grito cuando, en una de las portadas, vio al mismo niño una vez más, bajo un titular: “Aparece muerto un menor en extrañas circunstancias”.

6 PELÍCULAS DE TERROR CON ESCENAS CENSURADAS

El roble del jardín

Cuando Alejandro vino al mundo, el roble ya estaba en el jardín, a nadie le extrañó que el chico le temiera, pues era más grande que él y sus ramas parecían brazos estirándose para alcanzar algo. Pensaron que al crecer olvidaría el miedo, pero no fue así, el niño se negaba a salir al jardín, decía que el árbol quería atraparlo, intentando entrar por la ventana, hasta la cubrió completamente con un mueble, y a veces los encontraban dormido en la tina del baño.

Nadie pudo creerle su historia, así que él simplemente se dedicó a fingir que todo estaba bien. Como el chico no se quejaba más, todos dieron por olvidado el asunto, hasta que el pequeño desapareció. La ventana estaba rota, había algunas hojas del roble en el suelo, y señales de arrastre por el patio, las cuales llegaban también hasta el árbol. Aun así, nadie quiso mencionar la relación evidente.

Declararon al chico como perdido iniciando el protocolo policiaco para su búsqueda, pero esta no obtuvo ningún resultado positivo. Con el paso de los días, solo la madre reconoció que su hijo no estaba mintiendo, las pruebas hablaban por si solas; incluso había pasado tanto tiempo mirando con desconfianza al roble, que vio a las ramas cambiar de posición más de una vez.

Así que tomó un hacha, y fue a darle fuerte al tronco, por su herida brotó sangre, las ramas se extendieron asustadas y la mujer golpeó con más fuerza, pero poco podía hacer para derribar al gran roble. Cayó de rodillas al suelo, llena de decepción pero entonces vio frente a ella otra oportunidad, removió la tierra con mucho ímpetu, para descubrir las raíces del árbol y salarlas, pero jamás imagino encontrarse con tal escena, el cuerpo de su hijo yacía ahí, entre las raíces, ya casi seco, pues estas alimentaban el roble con la sangre del chico.

Esto había sucedido por muchos años, porque aparte se encontraron 14 cuerpos más, justo igual al número de ramas que el árbol tenía.

Mina de diamantes

La minería es una de las actividades más antiguas que ha desarrollado el hombre desde hace siglos, ya que la extracción de piedras preciosas siempre ha interesado a miles de personas.

Hoy les voy a contar una historia de terror que sucedió en un pequeño pueblo hace no mucho tiempo. Resulta que en aquel lugar había una gran mina de diamantes, sólo que nadie se atrevía a acercarse siquiera un poco a ella. La razón era porque aseguraban que en su interior vivía una bruja. Nelson creía que todo esto eran supercherías y un día se animó a llevar a cabo una inspección por sí solo, con el fin de demostrarles a los demás que estaban completamente equivocados.

Con sólo dar el primer paso dentro del yacimiento, pudo percatarse de que aquella caverna estaba cubierta en su totalidad de diamantes, inclusive algunos yacían en el piso esperando literalmente que alguien pasara y los recogiese. Precisamente eso fue lo que hizo, se detuvo a recolectar unas cuantas piedras cuando de momento escuchó una serie de tétricas carcajadas. Sin saber bien por qué lo hizo, aquella risa lo obligó a adentrarse más y más en la mina.

Al ver que tardaba más de lo pactado, sus amigos comenzaron a llamarlo a gritos, aunque sin obtener ninguna respuesta. Mientras tanto el joven prolongaba su caminata tal y como si se tratara de un zombi o más bien de un ente sin alma. En un suspiro apareció la bruja frente a él y le dijo:

– ¿Por qué entraste a hurtar mis cosas?

– Yo no he tomado nada que no sea mío. Replicó el joven sin inmutarse.

– Por supuesto que sí, en esa mochila llevas varios de mis diamantes. Ahora pagarás por tu osadía.

Y diciendo esto, la bruja levantó una de sus huesudas manos señaló al muchacho y lanzó un conjuro.

La piel y la carne de Nelson se fueron carcomiendo lentamente, no sin antes dejar tras de sí una serie de alaridos que brotaban de la boca de aquel hombre. Acto seguido, sus huesos fueron convertidos en diamantes.

10 DE LAS PELÍCULAS DE TERROR QUE TE VOLARÁN LA MENTE

El Charro Negro

Otro un cuento de terror corto, el Charro venía de una familia pobre, pese a las carencias materiales a este joven jamás le faltó el amor de sus padres. Sin embargo esto no parecía suficiente para él, ya que estaba obsesionado con obtener recursos para andar muy bien vestido y calzado. Los días pasaban y el Charro se llenaba aún más de frustración por la pobreza en la que vivía. Por más que trabajaba, el dinero no le alcanzaba para tener el estilo de vida que tanto deseaba.

Al tiempo fallecieron sus padres, y con ello creció la desgracia de aquel hombre, quien tomó la decisión de invocar al diablo para pedirle riquezas. Finalmente logró que Lucifer se le apareciera, éste le ofreció todo el dinero que quisiera, pero a cambio debía darle su alma. El Charro aceptó sin pensar la propuesta del diablo, sintiéndose victorioso, ya que por fin tenía lo que tanto había deseado tener mucho dinero y cumplir cada uno de sus caprichos.

El tiempo fue pasando el Charro ya entrado en edad, se fue dando cuenta que estaba muy solo, nada lo hacía feliz, las mujeres y amigos que tenía a su lado era solo por interés. Conforme fueron pasando los años el Charro olvidó el pacto que había hecho con el diablo, quien no tardó en aparecer y darle así un gran susto. Este hombre trató de esconderse, mandó a colocar cruces por todas sus tierras y a  construir capilla.

El Charro preocupado no podía estar tranquilo, el cobro de la deuda lo atormentaba cada segundo de su vida. Tomó la decisión de huir sin que nadie lo viera, agarró su caballo junto con una bolsa llena de monedas de oro y se fue. Pero el poder del diablo era muy fuerte y no tardó en darse cuenta de las intenciones del hombre.

Nuevamente se le apareció y le dijo: iba a esperar que te murieras para venir por tu alma, pero por tu cobardía te llevaré ahora mismo. El Charro intentó reaccionar con su caballo, a quien el diablo también condenó al infierno, no sin antes dejarle la tarea de cobrarle a quienes le deben. Y si lo hacía bien, dejaría que el hombre que acepte la bolsa con las monedas, tome su lugar.

A partir de ese momento, el Charro fue condenado a sufrir un sinfín de tormentos en el infierno, y solo salir para cobrar a quienes tienen deudas con Lucifer. Con la esperanza de que algún día, alguna persona avariciosa acepte las monedas y tome su lugar. Solo así el Charro Negro y su caballo lograrían descansar en paz.

La mujer de la noche

Como parte del servicio social propio de su nueva profesión de médico, Demetrio fue enviado a una apartada comunidad en lo alto de las montañas. Estaba muy emocionado de poder ayudar a la gente, pero al llegar se encontró mayormente desconfianza. Lo veían tan joven, que les parecía inexperto.

Tan solo un par de personas lo vio con buenos ojos, y lo recibieron de la mejor forma posible, ya que llevaban meses sin un doctor en el pueblo. Así que lo acomodaron en una buena habitación en casa de uno de ellos y el resto se encargaba de darle comida o cualquier otra cosa que necesitara.

Queriendo o no, finalmente todas las personas tuvieron que aceptarlo, porque no tenían nadie mas a quien recurrir, y se le veía ir y venir a pie a altas horas de la noche, para atender a algún enfermo en su propia casa. Había siempre alguien que lo acompañara, aunque el pueblo era pequeño nadie quería que se perdiera.

Una madrugada, escuchó el ladrar de los perros, y fue a ver de qué se trataba. Distinguió alejándose una figura femenina, y encontró en el suelo un rastro de sangre. Con ímpetu le rogaba que se detuviera, identificándose como médico y ofreciendo ayudarla, sin embargo la mujer parecía ida, solo caminaba hacia el frente con la cabeza agachada.

Los rígidos y lentos movimientos con los que se desplazaba, hicieron pensar al joven que se encontraba muy mal herida, así que corrió para darle alcance.

No fue tan fácil llegar hasta ella, realmente se movía mas rápido de lo que parecía. Pero al estar cerca, sus ropas rasgadas y cabellera alborotada, pusieron más nervioso al chico pensando que algo muy malo le había pasado. Tocó su espalda; en ese momento ella se dio vuelta, mostrando su cuerpo cadavérico, emitiendo un lastimero grito de dolor en la cara del joven que lo obligó a salir corriendo.

Así el pueblo perdía otro de sus doctores, todo por guardar en secreto las apariciones de la mujer de la noche a la que ellos están muy acostumbrados, pero no así los citadinos, que hace mucho olvidaron que cosas como estas existen.

Evelyn

Papá se ha marchó de casa, escuché cuando le decía a mamá que no podía con tanta responsabilidad y ahora ella tiene un nuevo novio, a mi él no me agrada, hace muchas cosas que no están bien, pero mamá no quiere creerme que es malo, ella está enamorada.

Rompió todas mis muñecas y los juguetes de mi hermano, dijo que fuimos nosotros y después nos castigaron. Los recogimos de la basura para volver a armarlos, pero no quedaron muy bien, mi muñeca Evelyn está muy molesta, no le gusta tener patas de palo y cara llena de hilos, pero si los quito su cara no se mantiene unida, ella dice que no puede ver muy bien con esos botones que le puse en lugar de ojos; para mí sigue siendo hermosa, pero no la veo muy contenta, ha dicho que se vengará, yo sé que la venganza no es buena, pero no creo las muñecas lo sepan.

Hace varias noches que ella se escapa cuando cree que estoy dormida, pero, siento cuando toma mis manos lentamente y se las quita de encima, luego me pone la almohada para que no me dé cuenta que se ha marchado.

Por la madrugada ella vuelve a acurrucarse conmigo y en las mañanas solo recibo regaños por travesuras que yo no hice. Todo está claro, ella rompió la ropa del novio de mamá, también su guitarra.

Espero que esa sea toda su venganza, porque por todo lo que hace a mí me va mal. Ya no sé que hacer, lo mejor será que me vaya de casa, si vivimos en otro lugar Evelyn estará contenta, sonreirá de nuevo y volveremos a ser felices. ¡Esa es una buena idea!, iré a buscarla. Ojala aun no haya empezado a romper cosas.

LOS FANTASMAS QUE RONDAN EL METRO, EL METROBÚS Y EL TREN SUBURBANO

Para siempre mi amor

A dos días de la muerte de Olivia, German apenas había reunido el valor para leer su carta. Era algo extraño que ella la hubiese escrito, tal y como si presintiera que la muerte estaba cerca, probablemente eso aterraba un poco al muchacho; temía lo que aquellas palabras le revelaran, pero aun así, pudo por fin pudo abrirla para leerla.

Las primeras líneas le devolvieron la tranquilidad, ella solo evidenciaba el gran amor que le tenía. Trataba de recordarle el día que se conocieron, todo lo que hicieron juntos, incluso las peleas. Mencionaba lo mucho que le gustaba observarlo mientras dormía, abrazarlo cuando tenía pesadillas, despertar a su lado las mañanas después de acurrucarse en él toda la noche.

Un par de lágrimas rodaron por la mejilla de German, sin duda extrañaría su cercanía, le sería muy difícil sobreponerse a su ausencia… pero nuevamente le tranquilizó leer en último párrafo, en el cual se lanzaba una promesa.

Ella juraba que no lo abandonaría jamás, que no le permitiría sentirse solo, que seguiría abrazándolo a pesar de todo…

Después de eso solo venia una amorosa firma, pero German ya no podía ni siquiera sujetar la hoja entre sus manos, lo único que quería era tirarse en su cama y dormir hasta que el dolor pasara. Sin embargo no podía conciliar el sueño, daba vueltas y vueltas, y aunque sus ojos se cerraban, su mente no se apaga, pensaba en ella, la extrañaba, en cierto momento alcanzó a percibir su perfume, mezclado con el olor a podredumbre.

Callando su llanto escuchó en la habitación una tenue respiración, y allá en el rincón más oscuro, algo se movía, apuntó la lámpara hacia el rincón, y ¡ahí estaba Olivia!, se había escapado de su tumba y las garras de la muerte, solo con la intensión de cumplir la promesa a su amado y estar con el eternamente.

La Casa de los espejos

Esta historia de terror se remonta siglos atrás, en un pequeño pero hermoso pueblo, donde vive una familia acaudalada: el padre, la madre y su hermosa hija. Esta chica era tan hermosa que era la envidia de todo el pueblo, todos la querían, aunque los niños la odiaban.

Ella tenía una debilidad: los espejos. Le encantaba verse y peinarse en ellos. Era tanta la obsesión de esta chica con ellos que su padre cada vez que regresaba de viaje, le traía uno diferente, logrando así llenar su propia habitación con ellos.

Pero no eran una familia feliz. La madre odiaba a su hija por que obtenía mucha más atención por parte del padre, y se sentía demasiado celosa, a tal punto que un día la madre le colocó veneno en la cena, y mientras la chica comía, ella entretuvo a su esposo en el cuarto de arriba. Cuando regresaron a la cocina, la joven ya estaba muerta.

Su padre se sumergió mucho en la tristeza, estaba destrozado. Tanto así que todos los días se la pasaba en el cuarto de su hija llorando y consolando su pena.

Hasta que un día vio una luz especial en uno de los espejos. Se acercó, y vio a su hija reflejada en él. Ella le mostró a través de este como su madre la había matado. El padre, enfurecido, pide el arresto de su esposa. Nunca paró de visitar día tras día el cuarto de su hija para ver su fantasma reflejado en los espejos de la habitación.

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Cinthia Flores

Fotógrafa y reportera.

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